viernes, 31 de enero de 2014

Golden Lake. Sinopsis y capítulo 1.

SINOPSIS:

¿Alguna vez has pensado en como sería tener la casa para ti solo durante todo el verano? 
En una lujosa casa de Nueva Orleans, junto a la playa, sin padres, sin vecinos y con todo lo que se te antoje a tu alcance...
______ McKenzie, tiene eso, y más. El verano según lo planeado por _____ va a ser perfecto. Pero por desgracia sus padres la pillan en su primera fiesta veraniega, y como castigo, la llevan a trabajar con ellos al campo.
El verano para ______ va a dar un cambio radical, ahora va a trabajar en la viña de su familia, apartada de la ciudad y sus amigos. 
______ está a punto de descubrir que la viña es un lugar muy romántico. Es inmensa, soleada y mágica... Donde aprenderá a amar a alguien inesperado.

CAPÍTULO 1:

Con el ritmo de 'Boomerang' resonando en mis oídos, recojo mi largo cabello rubio apartando lo a un lado, para que no me moleste y me meto en el jacuzzi de mis padres.
Del agua que burbujea, se levanta un vapor momentáneamente que oscurece las caras de mis amigos. Respiro hondo y así facilito la bajada. De repente, algo me agarra del pie bajo el agua.

- ¡Brian! - Ahoga un grito que apenas se escucha con el ruido y la música.

La elegante y mojada cabeza de él aparece junto a mí y todos estallan a reir.

- ¿Te he asustado pequeña? - Pregunta Brian mostrando con la comisura de sus labios, una sonrisa sexy. 

Brian es uno de los chicos más impresionantes del instituto, todavía pienso que es el chico más guapo que he visto. Con esos grandes ojos azules, imnotiza a cualquier chica que se proponga.

- Sí, me asustaste, idiota. - Digo en tono burlón dándole un puñetazo a su torneado brazo.
- ¡No le pegues tanto! - Dice Morgan Gainsley desde el otro lado de la piscina caliente de hidromasaje. - Es el único que queda que sabe destapar un barril -.
- ¿Cómo es eso posible? - Río, junto a mi mejor amiga. - ¡La fiesta apenas comienza!
- Ella no va a hacerme daño. - Gruñe Brian - No antes de que yo... - Se posa encima de mí, haciendo que seamos el centro de atención de la gran piscina. Empieza a besar mis labios con tanta pasión que apenas puedo abrir los ojos. Mi bikini se está empezando a desabrochar.
- ¡Ey! - Me río atando mi bikini al cuello y me aseguro de que todos vayan a su bola. Brian se abalanza a mi cuello como un vampiro y una ola de placer recorre todo mi cuerpo.
Brian me suelta y se sienta de nuevo. Me acomodo tranquilamente en el agua caliente, con el fuerte brazo de Brian sobre mis hombros. La luz se cuela por el abierto tejado, de las puertas francesas detrás de mí. El resplandor llega al borde del césped de los cuidados jardines. La mayoría de alumnos de segundo ciclo del Richmond Country, con vasos plásticos de Miller High Life en la mano, se encuentran en mi salón, donde los muebles de cuero, han sido empujados contra la pared, para hacer una pista de baile en la terraza, las parejas están, se acarician en los sillones, con botellas de cerveza esparcidas en el suelo junto a ellas. 
Rob Davis había iniciado un juego de fútbol, frente a los borrachos en el césped. "Aterrizaje" Un enorme y peludo tipo grita, mientras agarra el balón y aterriza de cabeza en los arbustos, al otro lado del patio. Sonrío.

Mi primera fiesta oficial de verano en casa, llevaba sólo una hora de inicio, y ya sé que va a ser una gran noche. De hecho, va a ser un gran verano, tal vez el mejor de todos. Mi otra mejor amiga, Kirsten Owens, se desliza hasta estar junto a mí. 

- Entonces... ¿Cuando se van tus padres? - pregunta Kirsten, apoyando los codos sobre el borde de la bañera detrás de mí, luciendo su elegante y atlética figura en su Speedo azul marino. A pesar de que la idea de Kirsten sobre un sábado relajante, fuera correr diez millas, yo todavía encontraba gracioso, que insistiera en llevar traje de una pieza a una fiesta llena de bikinis y chicos. 
- Esta tarde, finalmente. - Respondí. - Deben de estar llegando.
- No puedo creer, que tengas la casa para ti sola, ¡dos meses enteros! - Morgan chilla, salpicando a todos en el jacuzzi, para luego unirse a otras dos chicas.

¿En realidad? Ya lo sé. Al principio, mis padres trataron de decirme que tenía que ayudar a arreglar, su pequeña crisis de mediana edad, quiero decir, ayudarles en el campo. Pero no pudieron resistirse a mis poderes de persuasión y mi A, en el examen AP de Inglés...

- ¡Tienes la mejor fiesta de toda Nueva Orleans en tu casa _____! - Grita uno de los estudiantes que no reconozco a simple vista, será de un curso menos al mío... Supongo.
- No hay duda. - Dice Kirsten, mirando a través de la piscina ingeniosamente iluminada, con vista a la bahía. Detrás de ellos, mi enorme casa de seis dormitorios con estilo español, en la cual suena el último álbum de Rihanna. Sonrío estando de acuerdo a las palabras de Kirsten. Todo el mundo tiene lo que quiere: Mamá y papá están viviendo su sueño hecho realidad en el Valle, y yo estoy experimentando, la dulce independencia aquí en la ciudad. 
- Probablemente debería mezclarme un poco, chicos. - Dije a todos los de mi alrededor. - Yo soy la dueña de casa, después de todo. - Brian entra salpicado de nuevo en la bañera junto a mí sólo a tiempo, para decir sus últimas palabras. 
- No vayas demasiado lejos. - Dice haciendo un guiño de manera significativa. Me rio de él y se arrastra a la cubierta, a sabiendas de que estoy disfrutando de observar como el agua corre por su figura esbelta y bronceada. 
- Si destapas ese nuevo barril, podría haber un regalo especial para ti más tarde - Digo con coquetería. Él me sonríe. 
- ¡Espera, quiero mi tratamiento especial ahora! - Se agarra a mí, pero lo esquivo con la mano, y me cubro con un pareo de seda alrededor de las caderas, deslizando una camisa de gasa y lino en la parte superior. Mientras me dirijo hacia el vestíbulo, veo al mejor amigo de Brian empujando a través de la puerta de roble. 
- ¡______! - Grita Chad, aplastándome con un abrazo de oso. La sala está llena de chicos grandes y musculosos, pasados con mucha cerveza. Dos rubias delgadas aparecen detrás de ellos, cada una agitando una botella de vodka. Sacudo la cabeza, son dos de las niñas más ricas en todo el instituto Richmond Country, Taylor y Sunny ciertamente se las arreglan bien para parecer muy simpáticas. 
- ¡Hemos traído un Grey Goose! - Dice Sunny. - ¡Tu casa es tan impresionante, _____! - Chilla Taylor. 
- Gracias. - Exclamé. - ¿Por qué no dejáis el vodka en la cocina? -.
- Oh, Dios mío ¿Es ese Scott Winters? - Chilla Sunny, en respuesta, mirando fijamente en la sala. - ¿Es el que juega para la UCLA? - Ella y Taylor me empujan fuerte, casi tirándome. 

En el transcurso de una hora, mi casa está llena de una persona que conozco, y un grupo que no conozco. Me siento como la reina del verano. Cuando miro a mi alrededor de nuevo, Morgan y Kirsten debaten dramáticamente algo con Taylor. Sunny, se está besuqueando con un chico de la Catedral Prep. Alguien ha puesto música disco, y las parejas están en el salón haciéndolo en los sofás. Rob Davis rompe un Jarrón, y yo, entre otros, estoy bebiendo vodka tonics demasiado rápido. Necesito un respiro. Así que camino de regreso por la terraza, ahora abandonada, tratando de no tropezar con demasiadas cosas.

- Mmm... - Murmuro, sentada en un sillón. Cierro los ojos y dejo que los golpes de música detrás de mí, dejen volar mi mente. Puedo sentir a alguien de pie cerca. 
- He venido a cobrar mi favor especial, Señora de la casa. - Brian susurra, mientras se desliza al lado de mi silla. Sonrio y le rodeo con mis brazos alrededor del cuello. Tira de mí, encima de él.
- Estoy muy contento de que tus padres se hayan ido. 
- Yo también. - Amo la sensación de mi cuerpo presionado contra el suyo. Entrelazo los dedos en el ondulado cabello, por la parte posterior de su cabeza y lo beso suavemente. Su cuerpo se tensa y se dispara la excitación a través de mí. 

Brian está tan delicioso. Sus labios siempre saben a canela. Lo envuelvo con los brazos y se da vuelta, llevándome con él. Ahora él está en la cima, mirándome desde arriba. 

- Va a ser un gran verano, ______ McKenzie. - Dice en voz baja mientras empuja sus caderas contra las mías. Cierra los ojos y me besa de nuevo, esta vez despidiendo sus labios con la lengua. Yo no puedo estar más de acuerdo, pensé. Recorriendo con mis manos de arriba a bajo, la espalda desnuda bajo su camiseta, mientras el me levantaba un poco la camisa. Se estremece al sentir la tela cepillando su piel. Después de unos minutos felices, retrocedo y doy un vistazo a mi reloj búlgaro de diamantes incrustados, que mis padres me han dado para mi decimosexto cumpleaños. Las Diez, para esta hora, mamá y papá ya han descargado todas las carretillas y herramientas de labranza, y cualquiera que sea el infierno que deba utilizarse para resucitar a un viñedo venido abajo. 
- Yo probablemente debería asegurarme de que nadie lance sillas por las ventanas o algo así. - Digo. Brian gime y me agarra fuerte. 
- No te vayas todavía. - Sonrío y trato tirar de él. 
- ¡Ven conmigo! - La sala de estar, está llena de una larga línea de envases vacíos. La multitud se ha derramado por las escaleras. Oigo algún tipo de ruido en la habitación de mis padres, en la sala de arriba y en la cocina. 
- Rob, ¿qué estás haciendo ahí? - Le digo al fornido jugador de fútbol. Rob Davis, al parecer, ha renunciado a correr alrededor del patio, y acaba de sacar la parte superior de la licuadora. 
- Un poco de algo, que me gusta llamar el especial de trasnoche de Robbie Bean. - Responde con una sonrisa. - Te va a encantar, McKenzie. - El zumbido de la licuadora es apenas audible sobre la música. En la parte posterior de mi mente, brevemente me pregunto si estaba destrozando la cocina, pero decido que no es mi asunto. Después de todo, tenía dos meses enteros para limpiar, y en este momento, bailar con la música es mi principal prioridad. El brazo de Brian baja alrededor de mi cintura. Él me ayuda a levantarme firmemente contra él y me ofrece una cerveza fría de la nevera. Envuelvo un brazo alrededor de sus hombros, moviendo las caderas al son de la música, y tomo un sorbo con la otra mano. 
- Mmm... - murmuro, y hundo mi rostro en el cuello de él. Detrás de mí, puedo oír los gritos de Morgan, en algún lugar, cristales rompiéndose. Me sacudo el pelo de la cara y levanto los brazos en el aire, balanceándome con la música. Brian levanta su mentón con la mano y se inclina. 
- Eres la chica más hermosa que he visto. - Murmura en mi oído, sus labios rozando el lado de mi cara. Nuestros ojos se encuentran mientras poco a poco, lleva su boca acercándola a la mía. Siento, como si todo mi cuerpo estuviera electrificado. Paso las manos por la espalda de Brian, mientras él intensifica su abrazo. 
- ¡Ay! ¡Ay! Vamos, ______ - Kirsten ríe, chocando mi hombro. Yo doy vueltas, con los ojos cerrados, cantando fuerte como puedo. En la distancia, puedo oír a alguien llamando mi nombre. Pero la música ahoga la voz. Pienso en escuchar más atenta cuando la canción termine. La música no puede ser ignorada. Entonces, la llamada se acerca. 
- ______, ¡______ McKenzie! - Eso suena como a mi padre, pienso soñadora. Me pregunto si tendrán equipos de sonido en el campo. 

- ______ ¡McKenzie! - Vaya, realmente suena como papá. Sonrio a mí misma. Pero cuando abro los ojos, mi padre no me devuelve la sonrisa.

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