viernes, 31 de enero de 2014

Golden Lake. Capítulo 21.

Clic. Foto por quí, foto por allá. Estoy nerviosa, ¿dónde se supone que voy? ¿dónde está Justin? Tengo ganas de verle. 
Poso otra vez junto a papá y a Brian. Clic. Un flash cegador, clic otra vez. 

- Ya vale mamá - Digo alterada.
- Vale ya paro, venga, vamos.

Pero, ¿dónde? Me tranquilizo un poco, no me gustan las sorpresas, bueno, no. No es que no me gusten, lo que no me gusta es tener que aguantar la intriga todo el rato. 

- Me muero de hambre - Digo entre dientes. 

Nadie dice nada. Brian parece tenso. Papá y mamá a su bola. Son las nueve y media, y durante diez minutos, caminamos todos por el caminito a través de la viña, arriba y abajo, por diferentes filas. Mi larga falda me cepilla los tobillos cuando camino. La luna llena arroja luz blanca fantasmal sobre el campo, y una abundancia de estrellas contrarresta el cielo negro como la tinta. ¿Es una cena lo que mis padres me han preparado? Puedo oír los pasos de Brian detrás de mi. Mas adelante, mis padres giran a la derecha dejándome atrás.

- ¡Oh, aquí estás! Estábamos perdidos. He olvidado dónde... - El resto de las palabras de mamá se pierden en un murmullo confuso. 

¿Qué demonios está pasando? Camino más rápido y finalmente rompo a trotar. Giro por la fila donde doblaron mis padres y me quedo parada. Aquí en medio de los viñedos, está la fiesta más hermosa que he visto nunca. Una mesa larga y elegante está en medio, velas en recipientes de vidrio transparente esparcidas entre las flores de los jarrones. Comida, comida por todos lados. Los tomates de la viña y las gruesas rodajas frescas de mozarella con albahaca están situados en un extremo. Un tazón colmado con hortalizas del campo con cordero asado. Cerca del montón de ensalada está un plato de salmón frío con eneldo, rociado con una salsa de crema delicada. Una magnífica tarta de chocolate está junto a un plato blanco con salsa de frambuesas centelleante. Me ruge la barriga, parece que está todo delicioso. 
Justin está de pie junto a Fred, apoyando las palmas en el extremo de la mesa. Nuestros ojos se encuentran y le sonrío. 

- La tarta es de café y chocolate, como a ti te gusta _____ - Dice Justin.
- Wow - Exclamo - ¡Es tan apetecible! Mira todo esto, es precioso - Rodeo el paisaje, una cena aquí, es perfecto. Entonces veo un piano muy fino, parece ser italiano, ¿qué hace aquí un piano? Sea lo que sea, es precioso. Todos estamos sonriendo - ¿De quién ha sido la idea?

Miro significantemente a mi madre. Pero ella ríe y niega con la cabeza. 

- No fui yo, cariño - Miro a mi alrededor.
- ¿No fuiste tú? - La sonrisa de Justin se amplia al ver el amanecer de lo que esperaba en mi cara. Le miro sorprendida - ¿Tú? ¡No puedo creerlo! 

Sonrío, muchísimo. Creo que nunca he estado tan feliz desde que llegué aquí. Justin mira hacia abajo y sacude una miga invisible de la mesa. 

- No es nada, sólo algunas cosas que junté esta tarde - Su voz es baja, pero el placer en mi es inconfundible. 
- Arrmmhh - Brian se aclara la garganta. 
- Oh, lo siento. Justin, este es Brian. 

Ellos se miran el uno al otro. Justin es muy alto, delgado, fuerte, pelo castaño claro, ojos color miel, imnotizantes, preciosos. Se pasa una mano por el pelo, que hoy está perfectamente engominado en una cresta. Me vuelvo hacia Brian. Pelo casi negro, alborotado, casi rizado, ojos azules con un poco de barba, muy sexy, físicamente fuerte, algo más que Justin. 
Justin sacude la cabeza. 

- Hey - Justin muestra su perfecta sonrisa.
- Hey - Brian le mira, desafiante. 

Se estrechan la mano. Y luego, Brian se mete las manos en los bolsillos, observando lo que ha preparado Justin. 
Justin extiende la mano y arranca un pedazo de hilo fuera de mi hombro. Lo sostiene. 

- Se ha caído este pelo de tu cabeza - Dice sonriente.
- Oh, gracias - Digo torpemente - Cojo el pelo rubio - Se cae a veces.
- Ya me he dado cuenta - Responde con una mirada divertida en su rostro. 
- ¡Bueno, está bien! - Dice papá cordialmente - Vamos a comer. 

La comida es impresionante. Tan buena como creía, aún mejor, está todo delicioso. No puedo parar de comer. Mamá insiste en que Justin le diga la receta para la salsa de crema, pero Justin sonríe y sacude la cabeza. Es un secreto profesional. Miro alrededor de la mesa a las caras de todos, iluminadas por la suave luz de las velas, el viento soplando levemente y de vez en cuando levantando una parte del mantel. Este es uno de los mejores cumpleaños que he tenido. 
Papá, mamá y Fred hablan de algo, pero no les escucho. Justin gira los ojos.

- Otra vez hablando de negocios... - Dice Justin y yo sonrío.
- Son unos aburridos.
- Me pregunto si el hombre que nos vendió los muebles en la tienda también pensó que eramos unos aburridos, como ellos - Dice Justin con un aire inocente. Recuerdo prefectamente la escena, señora Bieber. 
- Justin - Le doy una patada por debajo de la mesa. Él abre mucho los ojos y me da un '¿Quién, yo?' con la mirada.  

Brian levanta la vista de su pescado.

- ¿Lo que sucedió en la tienda de muebles? - me pregunta. 
- Nada.
- Algo pasó. ¿No me lo quieres contar? - Brian insiste. 
- Fue solo un malentendido gracioso, eso es todo. Estábamos comprando los muebles para la sala de degustación, Justin y yo, y el vendedor llamó a Justin mi marido. -. Explico ahogando una risita. Miro a Brian con una sonrisa expectante, esperando a que él se ría por la absurda situación que habían vivido, pero su rostro es de piedra - Así que solo estábamos bromeando.
- Oh, sí - interviene Justin - nosotros a penas tenemos muebles, y el hombre preguntó que si estábamos recién casados y le seguimos la corriente, para reírnos un rato - Justin estalla de risa sin poder controlarla. Su risa es contagiosa y yo río también, recordando lo serio que el vendedor había sido. No puedo evitarlo. Pero Brian sigue en silencio, frunciendo el ceño. 

De repente, miro fijamente a Justin a través de la mesa. Él sonríe directamente a los ojos, con su sincera y atractiva cara. Sin poder evitarlo, le sigo la sonrisa, a pesar de que Brian está sentado a mi lado muy serio. Siento que el corazón empieza a latirme deprisa. ¿Qué está pasando? ¿Me pongo nerviosa porque está Justin aquí, junto a Brian? Una pequeña voz habla en mi interior. ¡Estate tranquila! Es Justin, nada más. La voz continúa. Sabes que estás enamorada de Justin. Por eso estás nerviosa, tienes al hombre que siempre has deseado delante de ti y otro hombre impide que hagas lo que deseas hacer ahora mismo. Besarle. 
¡No! Miro a Brian como si él pudiera leer mi mente. Pero no tengo de que preocuparme, ni siquiera estaba mirando. Trato de calmar mis pensamientos. Que no cunda el pánico, me digo a mi misma. Mantén la calma, céntrate en Brian y todo irá bien. 
Pero en ese momento mis propuestas mentales se derrumban, porque Justin se levanta de la mesa y se acerca a mi, sin importarle que Brian está mirándole enfurecido. ¿Qué está haciendo? Me coje las dos manos y me invita a levantarme, lentamente. Hago caso, entonces me lleva hasta dónde he visto antes el piano. 

- Felicidades ______. Este es mi regalo de cumpleaños. La he compuesto exclusivamente para ti. 

Justin se sienta en el taburete que hay delante del enorme y precioso piano. No puedo articular palabra, es algo que nunca habría imaginado. ¡Justin! ¡Tocando el piano! ¡Para mí! Esto es increíble. La ha escrito para mi, solo para mi. Cierro los ojos y dejo que la música me atrape. Pero ahora no estoy en el campo, con mi familia, estoy en la libertad de la soledad. Escucho la melodía, es preciosa y complicada, muy complicada. Sigo perdida en ella, con emoción, atendiendo a cada nota y a cada segundo. En mi se despierta un sentimiento distinto, como si la música del piano me llevara a un lugar dónde sólo existiéramos él y yo. Justin y ______.

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