La noche transcurrió divertida, risas, conocidos, conversaciones animadas... Justin me presentó a algunos de sus amigos, de los que a veces hablaba mientras estábamos en la sala de degustación. Me parecieron muy simpáticos, sobre todo guapos. Allí todos eran chicos fuertes y bronceados, nada que ver con la ciudad.
*2 días después*
Me siento con mis padres en la sala de estar después de haber cenado. Me he duchado después del duro trabajo en la sala, y el olor cítrico del jabón permanece aún en mi piel. Mi estómago se siente agradablemente completo después de la magnífica cena que ha preparado mamá. Encima de la mesa brillante del salón veo una caja con fotos antiguas. Papá, mamá y yo. Sonrío al verlas y me siento en la alfombra para ojearlas de una en una. Fijo la vista al salón. Me pregunto con curiosidad por qué mis padres han decidido empezar a vivir sin televisor. Las ventanas están abiertas y las cortinas blancas revolotean suavemente con la brisa de la noche.
Mamá está acurrucada en un sillón grande y suave, leyendo bajo la luz de la lámpara amarilla. Papá se ha tendido en el sofá de terciopelo verde. Parece que se quedará dormido en cualquier momento. Mamá levanta la mirada de su libro al darse cuenta de que los observo, y se aclara la garganta.
- _______, cariño.
- ¿Dime?
- Tu padre y yo hemos estado hablando y considerando lo que nos dijistes acerca de tu cumpleaños...
Me da un vuelco el corazón. Tal vez han hablado y han cambiado de opinión. Tal vez pueda ir a la ciudad con Brian. Brian. Un escalofrío recorre mi cuerpo.
- Y aunque no cambiamos de opinión acerca de tu viaje a la ciudad, entendemos que quieres ver a tus amigos.
Asiento con la cabeza. ¡Vaya! Parece ser que no han cambiado de opinión.
- Así es mamá.
- Así que pensamos que podrías invitar a Brian para una cena de cumpleaños, aquí. De esa manera, podemos estar todos juntos como familia.
Lo pienso durante unos instantes. Mamá, papá, Brian y yo. No suena muy bien, pero es mejor que no verle, supongo.
- Gracias, pienso que será genial - Miento.
- Sé que no ha sido tu verano ideal, cariño. Pero quiero que sepas cuánto apreciamos tu trabajo en la sala de degustación.
- Gracias. Voy a llamar a Brian, ¿vale?
Mi cuarto huele a madreselva proveniente del aire de la noche. Papá ha instalado algunas pantallas, de modo que ahora puedo mantener las puertas del porche abiertas, sin ser devorada por los mosquitos durante la noche. No me molesto en encender las luces y me tumbo en la cama. Me estiro para agarrar mi móvil y marco el número que me sé de memoria desde hace tiempo.
- Hola, nena - Responde él.
- Hola, ¿cómo estás?
- Genial - Hay una pausa y entonces me apresuro a seguir hablando.
- ¿Qué haces?
- Nada, aquí, pasando el rato en el sofá viendo el fútbol. Chad está por venir, creo que iremos a la casa de Morgan dentro de un rato. Nos ha llamado a algunos para ir al jacuzzi de su casa.
- Eso sería divertido - Digo automáticamente escuchando de fondo el sonido de la TV.
- ¿Y qué? ¿Le has preguntado ya a tus padres si puedes venir aquí para tu cumpleaños?
- Les pregunté, y tuvimos una discusión horrible. Estaba tan enfadada... Pensaban llevarme a cenar y al cine, solo nosotros, en vez de dejarme ir a verte.
- Eso es típico en ellos - Dice Brian - Son tan estúpidos.
Por un momento me siento a la defensiva. Yo he llamado estúpidos a mis padres un millón de veces, pero por alguna razón, parece diferente cuando lo dice él.
- Bueno, terminó bien después de todo. ¡Hoy me han dicho que puedes venir aquí para mi cumpleaños!
- Genial.
Espero un momento, pero entonces él no dice nada más.
- ¿Genial? ¿Eso es todo? ¿Eso es todo lo que dirás?
- Sí, bueno, será genial verte, pero obviamente no es muy divertido conducir dos horas seguidas para luego pasar la tarde en una granja.
- Pues yo creo que será divertido - Digo en voz baja.
- Sí, quizás. Entonces, ¿que has estado haciendo en esa granja estos días?
- Oh, hoy ha sido un buen día. Hemos ido a la playa con Fred, el socio de mi padre, e hemos hecho un picnic, y Justin y yo hemos nadado por allí. Era bellísimo. La playa era pequeña y había un muelle... - Brian se ríe y yo paro de hablar.
- Wow, ir a nadar a la playa. Supongo que es chico te está contaminando, chica naturaleza. ¿Qué vendrá después, ser voluntaria para Greenpeace? - Me levanto de la cama algo molesta.
- ¡Pues ha sido divertido! Mira, te darás cuenta cuando vengas aquí, en realidad, es bastante bonito. Espera a que veas la habitación que estamos arreglando, luce tan diferente de cuando empezamos. Está mucho más limpia. Estamos a punto de comenzar a pintarla.
- Me entusiasmas mucho con todo esto de limpiar y pintar - Se burla Brian - No puedo soportarlo.
- Detente. No lo entiendes. No hablo solo del trabajo. Es lo que sientes estando aquí... - Intento encontrar las palabras adecuadas - Quiero decir, aquí todo es tan relajante...
- Ajá - Silencio incómodo - Bueno, te dejo que Chad acaba de tocar al timbre de abajo.
- Vale, ¿quieres venir el sábado o no?
- Por supuesto que quiero. Te veo entonces, ¿vale?
- Sí, de acuerdo, Adiós.
- Adiós, nena
Cuelgo. Me dejo caer de espaldas sobre la cama, estirando las piernas contra la pared. Estoy molesta y no sé por qué. Quiero que Brian me entienda, pero por primera vez parece que no funciona. Después de lo que ha dicho sobre 'la granja' sigo estando a gusto aquí. El estar rodeada de las vides, árboles y flores del campo me gusta. También me gusta estar más tiempo con mis padres, me gusta trabajar con Justin y pasar el rato junto a él. ¿Por qué Brian no entiende eso?
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