Un silencio incómodo inunda el salón por unos instantes. Pienso que decir, cuando ya lo tengo claro, Justin interrumpe mis pensamientos.
- No sé muy bien como empezar - Se rasca la nuca - No suelo pedir disculpas a nadie, tampoco se me da bien...
- No tengo ganas de hablar de eso, no es necesario que te disculpes, sólo quiero olvidarlo.
Otra vez silencio. Me mira a los ojos y abre la boca para decir algo.
- Siento haber sido un capullo. No debería haber cogido tu ropa, no debería haberme quedado molestando cuando me dijiste claramente que me fuera de allí, no tendría que haber cogido tu móvil cuando el chico que te gusta te llamó. Y lo siento, siento haber hecho todas esas cosas, ya que sé que esto no se perdona de un día para otro. Puede que ahora me tengas más odio, pero nunca he hecho nada con mala intención estando cerca de ti, y es que tengo un problema, cuando estoy contigo, no suelo pensar mucho las cosas, actúo sin más. Pero a partir de hoy, eso cambiará, te doy mi palabra.
Me quedo sin aliento, todo este rato, mientras Justin hablaba, nos mirábamos a los ojos. Ha habido una conexión especial, lo que acaba de decir me ha impresionado. ¿No se le da bien pedir disculpas? Por favor, acaba de enamorarme todo lo que ha dicho, ha sido sincero, lo notaba en su mirada. No sé que decirle, simplemente sonrío y me abalanzo sobre el para abrazarle. Los dos nos abrazamos tiernamente durante unos segundos. Nos separamos y nos miramos una vez más a los ojos, sonrío débilmente.
- Debería irme a casa - Digo - Mi madre me estará esperando...
- Tienes razón, te acompaño.
Recojo mi bici y salimos de su casa, de camino hacia allí estamos completamente en silencio.
Empiezo a avergonzarme de lo que ha pasado.
- Vamos, súbete a la bici, iremos los dos - Dice convencido -
No digo nada, simplemente me subo al manillar y el empieza a pedalear lentamente. Le oigo respirar cerca de mi oído. Siento un escalofrío agradable. Al llegar al porche de mi casa, bajamos de la bici. Un segundo de silencio y... ¡Cheep! ¡Cheep! ¡Cheep! Una risilla sale de mi boca, maldito grillo. Me despido de Justin con un abrazo rápido y un beso en la mejilla.
Al día siguiente me levanto con los ojos algo hinchados y más despeinada de lo normal. Quiero olvidar todo lo que ha pasado, pero eso no va a ser posible.
Me visto con unos shorts, mis vans y una camisa ancha. Me dirijo al baño, y me hago un moño mal hecho, pero me queda genial. Me maquillo un poco para disimular que ayer me la pasé llorando y bajo a la cocina.
- Buenos días - Digo a mamá y a papá y me siento con el desayuno en frente, en la mesa.
- Buenos días cariño... Te levantaste algo tarde, ¿no? - Dice papá levantando una ceja
- No... ¿por qué?
- ¿No estará Justin esperándote en el cobertizo?
- ¡Ay! Tienes razón, no me acordaba.
Olvidé por completo, que ayer, de camino a casa, Justin me dijo que a las 10 estuviéramos en la sala de degustación para seguir con nuestro trabajo. Además, tengo que decirle que compré la alfombra para la sala, seguro que le encantará la idea. Cojo una manzana de la cocina y cierro la puerta de casa con fuerza y rapidez con un simple 'luego vuelvo' a papá y mamá. Llego tarde, muy tarde. No sé que hora es exactamente, pero las 10 no, eso seguro. Corro hacia la sala de degustación, y veo a Justin haciendo no sé que, dentro. Sonrío al verle. Le pego un mordisco a la manzana.
- Hola - Digo masticando
- Llegas tarde.
- Lo sé, me he quedado dormida, lo siento - Vuelvo a morder la manzana
- Te perdonaré si me das un mordisco - Me mira y le acerco la manzana, el la muerde y sus labios se mojan - Ayúdame con esto, por favor - Dice después de tragar y señala unas baldosas rotas del suelo.
Entre los dos cogemos una demasiado pesada, y la sacamos fuera, en una bolsa de basura que Justin preparó mientras yo dormía plácidamente.
- ¿Qué tal has pasado la noche? - Pregunta Justin de repente.
Si se refiere a que si he soñado con el hombre de la camioneta, siendo sincera sí, me he quedado traumatizada.
- No me puedo sacar a ese hombre de la cabeza... Pero dormí bien.
- Lo sé, yo tampoco. Bueno, cambiemos de tema. - Dice mientras coge otra baldosa.
- Está bien, he encontrado la pieza final para la sala de degustación. Va a ser totalmente llamativa.
- ¿Cómo? ¿Has ido de compras? - Pregunta con entusiasmo.
- Um... Sí - Sonrío
- ¿Y? ¿Qué es? - Justin golpea suavemente un mosquito que estaba en mi brazo.
- Es... - Me detengo abruptamente - En realidad, creo que no te lo voy a decir. Será una sorpresa cuando llegue.
- ¡No seas así! - Dice riendo
Después de dos horas de duro trabajo colocando objetos en su lugar apropiado, quitándoles el polvo... etc. Ya me entra hambre, eso es que es la hora de ir a casa.
- Bueno, ya está bien por hoy. - Dice estirándose
Justo a tiempo, cuando yo quiero volver a casa, él dice que hemos terminado por hoy, que oportuno. Sonrío.
*2 SEMANAS MÁS TARDE*
- Te veo donde los Robertsons mañana por la noche - Le digo a Justin -
Todos estamos invitados a la cena de pre-cosecha en la viña de los Robertsons los cuales celebran la exitosa maduración de las uvas.
- No creo que vaya a ir, quiero estar acostado en el sofá por una noche...
- Oh... - Digo sorprendida por la decepción que se apodera en mis palabras
¿Por qué te importa tanto _____? Me pregunto a mi misma. Bueno, no importa. Él puede hacer lo que quiera.
- Te veo luego, entonces - Digo a propósito con voz despreocupada.
- ¿Quieres que te lleve? No me gusta que vayas sola...
- Está bien...
Desde el día de lo ocurrido, Justin es mucho más cuidadoso conmigo, siempre me acompaña a todos lados, está pendiente de mí cada minuto... Aveces me agobia un poco, no soy una niña pequeña, pero en el fondo me gusta que se preocupe por mí. Nuestra amistad cada vez es más fuerte, y la confianza es más grande, y cada vez me lo paso mejor estando a su lado.
Justin no espera a mi respuesta.
- Gracias - Le digo
Observo sus fuertes brazos cuando levanta la bici para meterla en la parte trasera de la camioneta mientras yo me meto en el asiento del pasajero. El viaje ha sido corto y ninguno de los dos hemos hablado mucho. Pero la calma entre los dos no es algo incómodo. De hecho, cuando me recosté en el asiento, me dí cuenta de que no podía recordar la última vez que me sentía tan a gusto. Después de llevarme a casa, Justin baja mi bicicleta y vuelve a entrar en su camioneta. El motor acelera y se despide alejándose por el camino de la entrada. Tenía ganas de que él se quedara más tiempo, pero seguro que tenía cosas que hacer...
Mi black berry vibra en mis shorts, la cojo. Brian. Una inmensa sonrisa se dibuja en mi cara.
- Hola - Digo algo tímida, desde la discusión del móvil no he hablado con el, esperaba que me llamara primero... Y así lo ha hecho.
- Hola _____, ¿Qué tal va todo? - Habla como si ya no estuviera enfadado conmigo
- Pues como siempre... Nada nuevo - Me viene a la cabeza la imagen del hombre de la carretera, ¿nada nuevo? Já.
- Bueno, a pesar de que no me has llamado, te he llamado yo para recordarte que dentro de una semana es tu cumple, no te habrás olvidado, ¿verdad?
- Por supuesto que no, es mi cumpleaños, ¿Cómo iba a olvidarme? - En realidad si que me olvidé un poco
- Pues... Morgan, Kirsten y yo hemos pensado que podrías venir la noche de tu cumpleaños a la ciudad, a mi casa, una gran fiesta para la chica más especial de todas, ¿que te parece?
- ¡Me parece estupendo! - Sonrío, al fin se acuerdan de mí... - Se lo diré a mi madre, seguro que dirá que sí, es mi cumpleaños, querrá que me divierta - Digo convencida
- Bueno, tu llámame cuando se lo hayas dicho ¿sí?
- Claro, adiós.
- Adiós bonita.
Tengo que encontrar el momento oportuno para decírselo a mi madre. Tengo unas ganas impresionantes de abrazar a Kirsten y a Morgan, hablar de todo con ellas. Y sobretodo de besar a Brian, quiero estar con él y olvidarme un rato de todo esto, el campo, los bichos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario