domingo, 5 de enero de 2014

First Love. Capítulo 27.

Cade no era el único pensando sobre el futuro. En SideBar, hicimos nuestra buena celebración, bebimos y comimos, pero la conversación pronto se volvió sentimental.
Compartimos momentos de nuestras primeras presentaciones, clases que habíamos tenido juntos, fiestas que habían salido terriblemente mal. Rusty sugirió que podíamos tener otra fiesta de besos, y fue atacado por servilletas y trozos de papel.

Estaba con gente genial, y hacía justo lo que quería hacer. Como en el teatro.


Salir de la universidad parecía imposible.


Nunca había sido tan feliz como en los cuatro años que había pasado aquí. Miré alrededor de la mesa mientras la gente se reía y gritaba. Estas personas eran mi familia. Ellos me entendían y me conocían de manera que nadie más lo hacía.


No podía imaginar mi vida sin ellos.


—¡Uh-oh! ¡Alerta de lágrimas! —exclamó Kelsey—. ¡Bliss se está poniendo llorona!


Limpié mis ojos, y vergonzosamente, ella tenía razón.


—¡Cállate! Es sólo que os quiero mucho, chicos ¿de acuerdo?


Los brazos de Kelsey se envolvieron en mí primero, luego los de Rusty, luego los de Cade, y luego perdí la cuenta.


Rusty dijo: —Deja de actuar como si no faltase aún un mes para estar juntos. No sé vosotros, chicos, pero tengo una enorme lista universitaria de cosas que hacer antes de morir que necesito que me ayudéis a cumplir. Comenzando con emborracharme en mi última noche de apertura. Así que, vamos a empezar.


Comí y bebí, sólo escuchando las historias y conversaciones a mi alrededor, absorbiendo todo. La vida era buena, y si por mí fuera, estaba a punto de ponerse aún mejor.


Era más difícil de lo que pensé que sería el excusarme después de la cena. No porque estaba nerviosa sobre lo que planeé para esta noche, de hecho me sentía feliz sobre eso, era porque no quería dejar a mis amigos.


Era algo gracioso el echar de menos a la gente incluso antes de que la dejaras, pero eso era lo que estaba sintiendo ahora.


Un poco de melancolía se quedó en mí todo el camino fuera del bar y dentro de mi coche. Pero no pasó mucho tiempo para que desapareciera tomando en cuenta hacia donde me estaba dirigiendo. No le escribí a Justin cuando estaba de camino como le había dicho que haría, porque quería un poco de tiempo para preparar las cosas.


Me di una rápida ducha, y luego dejé mi pelo suelto para que se secara en rizos, porque a Justin le gustaba así. Me hacía pensar sobre aquella noche en el club y mi corazón latía más rápido al recordarlo.


Encontré la bolsa de Victoria Secret en el fondo de mi armario que contenía la ropa interior que había comprado específicamente con esta noche en mi mente. Me la puse, tratando de imaginarme otra vez lo que Justin podría pensar o sentir exactamente cuando me viera.


Mirándome en el espejo, me sentía sexy, como él siempre había dicho que yo era. Me puse otra vez el vestido que había usado después del show, no queriendo enseñar nada aún. Arreglé mi habitación, me aseguré de que hubiera condones en la mesita de noche, y luego me senté en mi cama.


Estaba haciendo esto.


Estaba realmente haciendo esto.


Iba a tener sexo con Justin... esta noche.


Algo brotó en mi pecho. Primero pensé que eran nervios, pero luego lo reconocí. Era el mismo tipo de sentimiento que tuve cuando me di cuenta que había sido escogida como Fedra y luego otra vez cuando el show había ido tan bien. Era algo más allá de la emoción, algo mejor.


Porque podía, me subí en mi cama, y salté. Se sentía muy bien así que lo hice otra vez. Agité mis brazos porque parecía lo correcto de hacer, y luego cubrí mi rostro con mis manos y dejé escapar el grito más silencioso que pude manejar.


—¿Qué estás haciendo?


Justin estaba a los pies de mi cama, una sonrisa divertida se extendía en su rostro. Chillé y me dejé caer en la cama.


—¿Qué estás haciendo aquí?

—He visto tu coche afuera, así que he venido. No me había dado cuenta de que habías comenzado la fiesta sin mí. ¿Doy por entendido que estás emocionada por como el show salió esta noche?

Me bajé de la cama con tanta gracia como pude (es decir, con cero gracia). Debí haber esperado algo como esto. Parecía que no era capaz de tener un momento íntimo con Justin sin hacer algo supremamente vergonzoso. Al menos esta vez sucedió al principio.


—El show ha estado genial, pero también me alegro de estar en casa, contigo. —Puse una mano en su pecho y él envolvió sus brazos alrededor de mí en un abrazo.

—Has estado genial esta noche, y ahora puedo tenerte toda para mí.

No había realmente pensado en la mejor manera de abordar lo que quería hacer esta noche. Había pensado sobre la ropa interior y los condones y el probable dolor, pero no tanto sobre la ''oye, estoy lista para tener sexo'' conversación.


Quiero decir, él es un chico, así que dudaba mucho que él se preocupara sobre como lo diría, pero, aún así... quería hacerlo bien.


—¿Qué tal ha estado la celebración?

—Bien, muy bien. Voy a echar mucho de menos a todos cuando nos graduemos. Es un poco loco pensar que solo queda un mes.
—Un mes. —Sonrió, y se inclinó para besarme.

Creo que solo quería un beso rápido, pero realmente no le di una opción en el asunto. Enrollé mis brazos alrededor de su cuello para mantenerlo a mi nivel, y presioné mis labios más firmemente sobre los suyos. El gimió suavemente, y las vibraciones estremecieron mis labios. Sus manos se enroscaron alrededor de mi caja torácica, y yo estaba empezando a sentir que quería más, mucho más. Quería que me tocara por todas partes.


Cuando estaba yendo más lejos, abrí la boca y tracé la comisura de sus labios con mi lengua. Me dejó, y sus sabor era tan adictivo como siempre. Con cada roce de su lengua en mí, me sentía más segura.


Quité mis brazos de su cuello, y deslicé una mano por debajo de su camisa, presionando mis dedos en su espalda. Sus manos permanecieron en lugares seguros, mis costillas y mi cuello, pero las sentí temblar y apretarse ligeramente al contacto de piel con piel.


Siguió besándome... lentamente, con seguridad.


Puse mi otra mano debajo de su camisa, sintiendo los músculos en sus abdominales, y hacia su pecho. Yo esperaba que tomara la indirecta y moviera su propia mano como correspondía.


No lo hizo.


Frustrada, lo moví ligeramente hasta que mi cama estuviera presionada en la parte posterior de sus rodillas y luego lo empujé. Se dejó caer en la cama y yo no perdí tiempo para subirme en su regazo, presionándome contra él de la misma forma que lo había hecho la primera noche que casi tuvimos sexo.


—Bliss —susurró. Era casi una advertencia, pero no tanto.


Probablemente debería decirle lo que quiero, pero la manera en la que me besaba, o más acertadamente, la manera en la no me estaba besando me hacía sentir insegura, desesperada. Él aún me quería. Eso me decía. Y yo lo creía. La mayor parte. Yo solo necesitaba un poco más de afirmación.


Me hice hacia atrás, y esperé a que abriera sus ojos, a que me mirara. Cuando sus ojos se encontraron con los míos, eran un poco más claros, demasiado centrados para mi gusto. Bajé mis manos y tomé el borde de mi vestido. Hizo un sonido con su garganta cuando comencé a tirar de él hacia arriba, pero no me detuve hasta que lo tuve sobre mi cabeza. Al principio sus ojos se mantuvieron firmemente en los míos, pero cuando me incliné hacia delante, teniendo cuidado de mantener mi pecho contra el suyo, miró hacia abajo.


Su ingesta de aliento era exactamente lo que había estado buscando. 


Era su turno de venir a mí. 

Como siempre, la sola anticipación era suficiente para excitarme. Su mirada se movía entre mis ojos y mi boca, y ahora que yo me había reducido a sólo ropa interior, sus manos encontraron mi piel sin importar donde las pusiera. Una ya estaba calentando la parte baja de mi espalda, y la otra estaba en mi pelo. Sacudí mis caderas contra él, y la mano de mi pelo se apretó. 


—Bliss. —Su respuesta era entrecortada. Como si estuviera sufriendo.


Sonreí. Esto era bastante divertido.


—Justin —repliqué, con los ojos muy abiertos y tan inocentes como los pude hacer.

—Esto es lo opuesto a ir lento.

Exhalé, balanceándome hacia delante para que mi labio inferior apenas lo rozara. Me froté contra él, deteniéndome al ritmo más lento que pude. Le dije: —Creo que ya hemos ido lo suficientemente lento.


El brazo en mi espalda tiró de mí, hasta que mi pecho presionaba contra el suyo. Él aún tenía su camisa puesta. Quería que se la quitara.


—¿Qué significa eso? —Ah, así estaba esa mirada que me encantaba, oscura y un poco desenfocada.

—Significa —dije, mientras mis manos encontraban la parte inferior de su camisa—, que ya me he cansado de ir lento.

Tiré de ella, y sus brazos siguieron de forma automática, dejándome tirar de su camisa sobre su cabeza antes de que sus manos fueran justo de vuelta a sus posiciones anteriores. Nuestro pechos se encontraron, piel deslizándose contra piel, y gimió.


Dijo: —Voy a necesitar que estés muy segura de lo que estás diciendo en este momento, Bliss.


Muy bien, era hora de simplemente decirlo. Y sin eufemismos como 'la bestia de dos espaldas' o 'el tango horizontal' o algo ridículo. Sexo. Si iba a tenerlo, podría decirlo. Me incliné y lo besé con valentía. Al diablo con hacerlo venir a mí. Eso tomó mucho tiempo. Cuando me alejé, sus labios trataron de seguir. Lo calmé con otro beso rápido y dije: —¿Me haces el amor?


Todo en él se tensó. Sus manos en mí, su hermoso rostro, y su cuerpo debajo del mío.


—Bliss, no tienes que hacer nada que no quieras hacer por mí.

—¿Parece que estoy siendo forzada a hacer algo? De hecho, me siento un poco como que te estoy obligando.

Sus labios se aplastaron contra los míos. Dientes, lenguas y calor. Era suficiente para hacerme temblar de deseo, y luego se acabó.


Justin estaba jadeando cuando respondió: —No me estás obligando a hacer nada. Yo sólo quiero que estés segura. Puedes parar en cualquier momento. No necesitas inventar una nueva mascota.


Sonrió ampliamente. Esa sonrisa... era tan exasperante y sexy al mismo tiempo.


Coloqué mis manos en sus hombros y me alejé, poniéndome de pie.


—Si vas a seguir tratando de convencerme de ello...


No había dado ni un paso antes de que me agarrara, y se volviera para que mi espalda golpeara el colchón. Mi aliento abandonó mis pulmones en un segundo, y el verlo rodando por encima de mí hizo que el calor ondeara abajo de mi vientre.


—No estaba tratando de convencerte de nada. Estaba tratando de ser un caballero.


Huh. También había tratado de sacar la tarjeta del caballero la primera noche. Aún estaba cernido sobre mí, y yo enrosqué mis dedos en sus vaqueros, y tiré de él hacia abajo, sobre mí.


—¿Me haces un favor? ¿Serías un caballero mañana?


Estaba muy segura de que él dijo: —Sí, señora. —pero luego me estaba besando, y no podía importarme menos.

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