viernes, 31 de enero de 2014

Golden Lake. Capítulo 28.

Inhalo una bocanada de aire fresco cuando salgo al porche. En el interior de la casa, mis padres están freneticamente haciendo las maletas para su salida de mañana. En cambio, yo me voy hoy. Morgan llamó al parecer ayer noche a mis padres convenciéndolos de que me dejaran marchar una noche antes, para su gran fiesta. Aunque creo que se ahorró ese detalle. Me vendrán a buscar en cualquier momento y me marcharé a mi lujosa casa. Estoy emocionada, con ganas de verlas, pero es una emoción de bajo grado. Sobre todo, porque los pensamientos de Justin ocupan casi toda mi mente. 
Una punzada de tristeza me atraviesa. ¿Van a cambiar las cosas entre nosotros? Anoche todo parecía tan fácil. Ahora las palabras de Morgan de nuestra conversación por teléfono se están introduciendo en mi felicidad. ¿De verdad estoy tan enamorada de él como para seguir esta historia en la ciudad? ¡Por supuesto! Estoy convencida de que eso es lo mejor. Da igual como marchen las cosas en un entorno diferente. Él estará conmigo, y eso ya lo hace todo perfecto. Aunque es una vida completamente diferente a la que hemos tenido hasta ahora... Él es diferente a cualquier otra persona que conozco. Divertido, tonto e inteligente, terriblemente atractivo, pero diferente. También tengo que pensar que yo también he cambiado este verano. Pero me gusta mi vida tal y como está ahora. No quiero que las cosas cambien. 
Las cuestiones están destelleándo con luces de neón en mi mente: ¿Él quiere seguir conmigo en la ciudad? ¿Se sentirá a gusto con mis amigos? ¿Tendré que cambiar cosas por él? Seguramente sí, pero en realidad no me importa. Estoy realmente enamorada. 
Trato de imaginar a Justin pendiente de la bañera de hidromasaje de Morgan con la multitud de costumbre. Me muevo incomoda en el escalón de madera dura. Todo irá bien, me digo. Miro mi reloj. Un chirrido de un coche suena a través de mis oídos. Una tonta sonrisa aparece en mi rostro. Las echaba de menos. Cuando bajan del mercedes, me doy cuenta de que siguen igual de guapas como de costumbre. 

- ¡Hey! - Grita Morgan.
- Al fin hemos llegado - Dice Kirsten.

Automáticamente, me levanto de los escalones del porche y me dirijo hacia ellas. 

- No puedo creer que esteis aquí - Digo abrazándolas a la vez.

Después de besos y abrazos por parte de cada una, Morgan se queda mirando el paisaje. 

- Ay dios mío, ¡mira este sitio! - Lleva unos shorts altos muy cortos y un top blanco, con plataformas de paja rojas y los complementos a conjunto. Kirsten va más normalita, con unos shorts floreados, converse, una básica camisa blanca de tirantes y una alta cola de caballo que deja su largo pelo castaño encima de su hombro. 
- Me encanta todo esto - Comenta Kirsten refiriéndose al paisaje. Me mira. - ¡Te hemos echado tanto de menos! - Nos volvemos a abrazar.
- Y mírala - Dice Morgan - tienes un bronceado precioso. 
- Es la suerte de trabajar todo el verano aquí. 

Reímos a la vez cuando Kirsten fija la mirada a un punto en concreto. Su rostro expresa como una mezcla de confusión y deseo. Morgan y yo nos giramos para ver lo que ella ve. 
Justin.
Ahí está. Dirigiéndose a nosotras. Sonriéndome. Una gran sonrisa se crea en mi rostro sin permiso. Y es que está irresistible. Se dirige a nosotras sin camiseta, dejándo al descubierto su torso fuerte y bronceado, algo sudado, con sus jeans grises y el pelo alborotado. Su caminar es increíblemente sexy, y su sonrisa ya es algo increíble. 

- ¿Quién es...? - Pregunta Morgan susurrando, pero antes de que pueda responder, Justin ya ha llegado a donde estamos nosotras. 

Me deposita un cálido y rápido beso en la comisura de los labios. Más rápido de lo que a mi me hubiera gustado. 

- Hola bonita - Me dice sonriente. Morgan y Kirsten me miran boqueabiertas. 
- Chicas, este es el chico del que os hablé... Justin.
- Hola - Dicen al unisono y Justin sonríe. 
- Estaba... limpiando la cochera de tus padres, _______, esa es la respuesta a mi aspecto.
- ¡Ah! No importa, estás... - irresistiblemente sexy, pienso - muy guapo. 

Justin y las chicas ríen. 

- ¿Te marchas hoy ______? - Dice algo más serio.
- Sí. Sobre eso quería hablar contigo, si es posible - Miro de una manera significativa a las chicas.
- Nosotras te esperamos en el coche _______ -
- De acuerdo.

Echan un último vistazo al increíble cuerpo de Justin o a su perfecta sonrisa, alguna de las dos cosas y entran en el coche. Apuesto cualquier cosa que están hablando de lo bueno que está. Las conozco como si fuera su madre. Miro directamente a sus ojos color miel.

- Sabes que me voy un día antes que mis padres por la fiesta de Morgan, ¿verdad?
- Emm, algo así me dijiste. 
- Pues he pensado que sería un buen momento para que conozcas a mis amigos. Vieniendo a la fiesta. 
- ¿A la fiesta?
- Si te parece bien, claro. Y si te apetece... - Digo nerviosa. ¿Se va a negar?
- Pero... tendría que empacar todo hoy para marcharme contigo, ¿no?
- Exacto. ¿Qué me dices? ¿Estás preparado para una nueva experiéncia conmigo en la ciudad? 
- Uhm... por supuesto que sí, estoy completamente preparado, señorita Bieber. 

Sonrío al acordarme de ese día en la tienda de muebles. 

- ¿Y Fred? ¿Qué dirá sobre esto?
- No le importará en absoluto. Él también pensaba llevarme mañana a la ciudad con todas mis cosas, para ir preparándome para el instituto y todo eso... No le importará que me vaya un día antes.
- Eso es genial.

Después de una breve explicación con las chicas, acompaño a Justin a su casa para recojer la cosas. Se da una rápida ducha y se viste mientras espero en el salón. Aparece por las escaleras, elegantemente vestido.

- ¿Estás segura de esto?
- Nunca he estado tan segura de algo - Digo sonriente, pero él permanece serio.
- Bien.

¿Qué le ocurre? ¿Es que es él que no está seguro de lo que va a hacer? ¿No quiere equivocarse? ¿Es eso?

- ¿Estás molesto por algo? 
- No, claro que no - Sonríe sin enseñar los dientes, pero aún pensativo.
- ¿Porqué estás tan serio? Yo estoy realmente feliz, ¿tú no?
- ¿Sabes de lo que estoy realmente feliz? - Se acerca a mi y me coge a peso aún mirándome a los ojos desde abajo - De que hayas aparecido en mi vida - Me baja lentamente y cuando estamos uno enfrente del otro me agarra por la cintura y nos unimos en un lento y sincero beso. 
- Te quiero - susurro.

***

Metemos sus maletas y las mías en el maletero del mercedes blanco. Entro en casa y me despido rápidamente de mamá y papá y les comunico que esta misma noche ya estaré en casa (ciudad) y que no se preocupen por mi. Después de una mirada fulminante de mi padre entro en el coche y Kirsten arranca con la música alta. Justin me da un largo beso. Un beso que sella que nuestra historia en el campo es solo el principio. Un beso que hace ambos sintamos que habrá obstáculos por medio, pero podremos aguantar hasta el final. ¿O no?

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