- Se quedará trabajando todo el verano conmigo...- Dice Justin -
- Bueno, yo no se de que hablareis, sois demasiado diferentes, ella... Ella nunca te entendería, ya que es chica de ciudad, no entiende como es vivir y trabajar en el campo. No es como nosotros - Rain destaca sus últimas palabras -
- Lo sé, pero puede adaptarse, yo puedo ayudarla a que se acostumbre a todo esto. - Dice Justin seguro -
- No vas a hacer que cambie, no pierdas el tiempo, es una pija malcriada que no ha trabajado en su vida, solo será una carga, tendrás que hacer su trabajo -
Respiro hondo. ¿Que demonios le está diciendo esta tía a Justin? ¡Yo puedo adaptarme! Ni si quiera me han dado un día para intentarlo, no quiero que Justin se haga una mala imagen de mí. Y estoy segura de que no voy a ser ninguna carga.
Tengo ganas de estallar y dejarle algunas cosas claras. Lo que más rabia me da es que Justin esta hablando con ella de mí, sin apenas conocerme.
- Puede que tengas razón, y ella no cambie. - Justin se rasca la nuca -
- ¡Pués claro que tengo razón! Siempre la tengo - Ella le guiña un ojo con complicidad y estalla a reír -
Justin ríe con ella a lo bajo.
- Ella no es definitivamente como yo esperaba que fuera, eso es seguro. - Justin se pasa una mano por el pelo -
Ya he tenido suficiente. No puedo creer que hablen de mí de esta manera. Cuando me retiro, la punta de mi pie se encuentra con el borde de una mecedora de mimbre y la envío e tropiezo con ella adelante, casi fuera de los escalones del porche.
¡Crash! El bol de ensalada de maíz se me cae, haciendo que los cristales se esparzan por todo el porche. Justin deja de hablar. Un gran silencio inunda todo el terreno, solo es roto por el chirrido constante de lo grillos.
Me quedo parada donde estoy. Poco a poco, la figura de Justin se da la vuelta y mira al porche. Tan pronto como me ve, los ojos se le quedan como platos. Abre la boca como si fuera a hablar, pero yo le disparo con una mirada fulminante.
Le doy la espalda, y camino con deliberación. Puedo sentir sus ojos clavados en mi espalda hasta que la puerta se cierra detrás de mí con un estruendo. Olvido el desastre de vidrios rotos y corro por las escaleras hasta mi habitación y cierro la puerta.
Mi corazón late bajo mis costillas, y mi aliento sale con dificultad. Con los puños cerrados, me arrojo sobre la cama y miro hacia el techo, donde una pequeña araña está tejiendo una red con toda tranquilidad en una esquina. Todo esta en silencio y luego...
¡Cheep, Cheep, Cheep! Malditos grillos.
- ¡Cállate! - Grito y salto de la cama -
Furiosa, abro la puerta del porche. El chirrido se detiene. Silencio otra vez. Me detengo un segundo y luego me doy la vuelta y poco a poco vuelvo a entrar en la habitación.
Me establezco y saco mi Black Berry, para llamar a Kirsten. ¡CHEEP!, ¡CHEEP!, ¡CHEEP!, ¡CHEEP! ¿Esto va a ser así siempre? Nunca se termina. Lanzo el móvil en la mesilla de noche y me acuesto, tirando de mi almohada sobre mi cabeza. Olvídalo.
¿Porque todo va mal? Nunca me he sentido tan fuera de lugar. No es extraño que a Justin le caiga mejor Rain. Al menos no soy una mocosa que no sabe lo que dice.
...
Me levanto a las y seis y me quedo en la cama durante quince minutos, tratando de volver a dormirme. La mañana ha amanecido clara y fresca, y el ardiente sol baña la ventana, ya que ha subido a lo más alto del cielo. Mi pequeño grillo está abajo desde hace tiempo, se ha calmado o se ha ido a hacer lo que hacen los grillos por el día.
La habitación está tan tranquila y silenciosa como una iglesia. Temo ver a Justin de nuevo. Va a ser humillante. Pero no hay ninguna manera de evitarle. No tengo más opciones que pasar el día con él.
Me levanto y me pongo unos baqueros cortos, algo más cómodos que el vestido blanco. Luego busco en mi armario alguna camisa corta para no pasar calor. Perfecto, la encontré, me pongo una camisa color beige con algunas flores color rosa estampadas, me miro al espejo.
Es demasiado corta, pero no importa, aquí no hay personas que puedan juzgarme como voy vestida. Me pongo mis vans y trenzo mi pelo, dejando que caiga sobre mis hombros.
Bajo de puntillas por las escaleras para dirigirme a la cocina en silencio. El salón está ordenado y causa una sensación expectante. Vierto un poco de café en la cafetera y apoyo los codos en el mostrador, escuchando el café burbujear y observo las gotas de color marrón oscuro, corriendo en la brillante jarra de vidrio.
Me doy cuenta de que estoy tarareando suavemente. Cuando el café está listo, vierto ese espesor en una taza de cerámica azul y envuelvo un bollo de la noche anterior en una servilleta.
Empujo la puerta y me detengo un momento en el porche, tomando el café y mirando la niebla a lo lejos. También, un camino sobre el césped a través de los campos.
Dejo el café en la cocina y con el bollo en la mano empiezo a caminar dejando que el aire fresco choque contra mi cara. Me acerco a la corriente y me subo a una roca, sintiendo el fresco aire. Llevo las rodillas hasta mi pecho y le doy un mordisco a mi bollo cruzándome de brazos. El sol calienta la parte superior de mi cabeza.
- Hola - Dice una voz detrás de mí - Te has levantado temprano -
Casi me caigo de la roca. Me doy la vuelta, con la boca llena. El pelo de Justin está algo despeinado por el viento, pero aún así me gusta.
- Hola - Digo tragando con fuerza. Miro deliberadamente hacia otro lado y trago saliva -
- Te he hecho algunas galletas - Dice Justin -
¿Qué? Intento no parecer sorprendida, aunque en realidad si lo estoy.
- Chocolate y chispas de albaricoque. Tu madre me ha dicho que eres una chica de chocolate. - Sonríe -
- ¿Has hablado con mi madre? - No puedo evitar preguntar -
- Bueno, tenía que averiguar que es lo que te gusta - Amplia su mirada inocente -
Grandes galletas salpicadas con trozos de chocolate oscuro y trozos de albaricoque naranja estaban en una bandeja. Siento incertidumbre por un segundo. Esas galletas tienen una pinta irresistible.
Sin el consentimiento de mi mente, mi mano se acerca a la bandeja y cojo una. La muerdo y, ¡Ay Dios mío! La siento húmeda, increíblemente fácil de masticar y no demasiado dulce. El albaricoque le da un toque agrio.
Termino la galleta a la tercera mordida y levanto la vista. Justin me está observando desde muy cerca.
- ¿Te gusta? - Me pregunta con una sonrisa esperando mi aprobación -
Me obligo a fruncir el ceño. Este es el tipo que se rió de tí ayer, ¿te acuerdas? Me digo a mi misma.
- Mmm, sí - Esto no es como había imaginado que sería mi mañana. Justin sonríe ampliamente -
- Genial - Deja la bandeja en el suelo -
Simplemente le ignoraré, pienso. Mientras bajo con cuidado de la roca. Me uno con el al lado de la puerta de la sala de catas. Cuando abro la puerta, el cobertizo se ve un centenar de veces mejor.
- ¿Has hecho la limpieza tu solo? - Pregunto mirándole a los ojos -
- Sí, bueno, ayer tuve tiempo libre y, no quería molestarte - Se rasca la nuca -
Él lo ha limpiado todo, me siento culpable. Pero todavía no se ha disculpado por su grosería de ayer noche, aunque haya hecho sus galletas.
Debe de haber encontrado en algún lugar jabón, porque el suelo, las paredes, las ventanas y todo brillan. El lugar da la sensación de ser un lienzo blanco.
Me paseo alrededor de los bordes de la sala, pasando los dedos sobre el yeso liso de las paredes y mirando a través de las vigas en el techo. Tomo una respiración profunda, inhalando la mezcla de flores silvestres y jabón.
- Oye - Justin se acerca lentamente y se pone delante de mí. Y yo le miro con recelo -
- ¿Qué? -
- ¿Las galletas? - Hace una pausa y se mete las manos en los bolsillos delanteros -
- ¿Sí? - Respiro profundamente -
- Bueno, son una especie de soborno -
- ¿De que estas hablando? - Entrecierro los ojos -
- Estoy tratando de sobornarte para que me perdones por lo de anoche - Su voz es firme y tranquila, pero sus ojos reflejan ansiedad mientras espera mi respuesta - No sé que me paso. Me porte como un idiota - Los ojos de Justin buscan los míos y conectamos de una manera especial -
Es difícil reunir la ira que se había causado en mí ayer. Justin me mira con súplica y ojos de cachorro. Parece tan adorable que es imposible enfadarme con él. Le sonrío.
- Olvidemos lo de ayer y punto - Digo -
- Por supuesto - Dice - Ven aquí - Antes de que pueda reaccionar me ha acercado contra su pecho en un abrazo rápido. Yo vuelvo a sonreír apartándome -
- Ummm. Como he dicho, sólo olvídalo. No es para tanto - Murmuro -
Me siento completamente desestabilizada por la sensación de sus fuertes brazos a mi alrededor. Tranquilízate, me ordeno a mi misma.
- Así que... - Digo forzando un tono tranquilo - ¿Cuál es el plan para hoy? - Luego me siento en un barril y cruzo las piernas -
Justin se encoje de hombros y se sienta en otro barril, frente a mí.
- ¿De veras? No tengo ni idea. Yo sólo he visto un par de salas de degustación antes. ¿Qué se supone que se...? -
- ¿Crees que yo sé? Vi mi viña hace dos días. Es una sala donde la gente bebe vino, ¿verdad? Así, con mesas, sillas, cuadros en las paredes... - Justin asiente -
- ¡Eh, espera! ¡Tengo una idea impresionante! - Se levanta de un salto - Hay toneladas de viñedos por aquí. Podemos ir a ver algunos, como un viaje de exploración. -
Es una buena idea. No tengo idea de cómo empezar, y de todos modos, será mejor que quedarse aquí dentro todo el día.
- Está bien. Por lo menos vamos a obtener algunas ideas - Me dirijo hacia la puerta -
- El camión no está disponible esta mañana. Puedo conseguir las llaves para el Lexus, aunque si...
- ¿Qué? - La cara de Justin se ilumina -
- Tengo una idea mejor.
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