viernes, 31 de enero de 2014

Golden Lake. Capítulo 27.

Estoy doblando las camisetas en mi maleta azul cuando alguien llama a la puerta. 

- Entra - Digo. 

Mamá me ha comentado hace un rato que me subiría la canasta de zapatos. Pero no es mamá la que está parada en la puerta, cuando me doy la vuelta, es Justin. Contengo la respiración.

- Hey. - Me las arreglo para decir. 
- Hey.

Por primera vez, desde que le conozco, el parece incómodo, como si no supiera que hacer.

- Estoy empezando a hacer las maletas... - Él habla al mismo tiempo.
- ¿Quieres ir a...? - Lo intenta de nuevo - ¿Quieres ir a dar un paseo? 

Hago una pausa. No contaba con nada después de lo que ocurrió ayer noche. Pero me apetece muchísimo estar con él.

- Claro - Se me ilumina la cara.
- Te espero abajo en la camioneta, ¿de acuerdo? 
- Bien.

Él se da la vuelta y sale. Me acerco al espejo de la pared y me miro. Los ojos están muy abiertos y brillantes y las mejillas están rosadas. Todo lo que necesito es un poco de brillo labial. Rápidamente me cepillo el pelo, dejándolo colgar suelto y brillante sobre mis hombros. La fresca y profunda noche me rodea cuando salgo del porche. Los grillos cantan en los árboles, igualando el sonido de la camioneta. Justin está sentado en la cabina, con un codo sobre la ventana y dando golpecitos con sus dedos sobre el volante. 

- Así que, ¿estás secuestrándome? - Bromeo mientras subo. 
- Definitivamente. 
- Genial.

Me siento al lado mientras él se dirige por el camino de grava. El pelo se me pega a la cara cuando el viento sopla a través de las ventanas abiertas. Ninguno de los dos decimos nada, pero el silencio es tranquilizador. La radio suena mientras las luces de la camioneta rompen la oscuridad del camino. Cierro los ojos por un minuto y dejo descansar la cabeza en la parte posterior del asiento. 
Después de un rato, Justin sale de la carretera y puedo sentir los golpes de la camioneta ya que vamos por un camino de piedras y tierra. Levanto la cabeza y abro los ojos. 

- ¿Dónde estamos? 

El oscuro e impenetrable bosque se alinea a los dos lados del estrecho camino. Él sonríe, con sus ojos directamente en el camino, sus largas y elegantes manos descansan en el volante. 

- ¿Recuerdas que te dije que yo venía aquí con mis amigos el verano pasado? 
- Emm, pues... algo así recuerdo.
- Pues este es el sitio que te dije que te tenía que llevar. Es fantástico.

El bosque se abre en un pequeño prado iluminado por la luna llena. Estamos cerca de un gran lago negro. 

- Es precioso - Suelto de repente.

El detiene el motor y se inclina hacia la parte trasera de la cabina y saca una cesta. Caminamos hasta llegar a un lugar arenoso. El lago se extiende ante nosotros, la imagen de la luna es como una tinta brillante sobre la superficie del lago. El lago hace suaves sonidos de salpicaduras cuando llega al borde del muelle. Justin camina en la arena. Mientras le observo, el abre la cesta que ha traído y extiende una manta y un recipiente. Luego saca tres pequeñas velas en unas vasijas pequeñas de vidrio y las prende con un encendedor que saca de su bolsillo. Me quedo abrumada. 

- Esto es demasiado hermoso, Justin. 

El sonríe, más tímidamente de lo habitual.

- Ven aquí - Me dice, acariciando la manta junto a él. 

Me siento, metiendo las piernas debajo de mi. El abre el recipiente, revelando el mousse de chocolate.

- ¿Quieres probar? 

Corta dos trozos y los pone en dos platos pequeños. Cojo un trocito con los dedos y me lo llevo a la boca. Es oscuro y húmedo.

- ¿Qué te parece? - Pregunta.
- Es increíble.

Por un momento sonreímos y luego Justin mira hacia el lago. Frunce el ceño y empieza a decir algo. Me acerco a toda prisa un poco más a él en la manta. 

- ¿Justin? - Pregunto en voz baja.

Él me vuelve a mirar y respira hondo. 

- Tengo algo que decirte y voy a tener que hacerlo antes de que los nervios se apoderen de mí - Dice, mientras yo me pregunto si él puede oír los fuertes latidos de mi corazón - No sé tú, pero para mí, este verano ha sido uno de los mas locos, confusos... y los dos mejores meses de mi vida.

Asiento y Justin parece tomar eso como una señal de aliento, continúa, su voz es un poco más estable. 

- Y tú eres la razón - Dice finalmente. Respiro y lo miro a la cara. Él está mirando hacia el agua con sus brazos alrededor de sus rodillas. Sus dedos están tan entrelazados, que sus nudillos están blancos - Sé que será difícil volver a la ciudad. Quiero decir, con todos nuestros amigos cerca y todo eso, además, estaremos de vuelta al instituto...
- ¡No será difícil! - Hablo por primera vez desde que él ha comenzado a hablar. Justin me mira - Aún podremos vernos. Quiero estar contigo - Vacilo un poco y bajo los ojos a mi regazo. Cuando levanto la vista, él está sonriendo.
- _________ McKenzie.

El sonido de su voz diciendo mi nombre hace que me pase un escalofrío por la espalda. 

- Estaba tan emocionado de conocerte al comienzo del verano. Pero luego enrede todo la primera noche, hablando con Rain. Pensé que eras totalmente superficial, pero estaba completamente equivocado. Y entonces te presioné demasiado rápido después de tu cumpleaños. Debí haberme dado cuenta de que necesitabas tiempo para resolver las cosas. Contigo y con Brian... Estaba tan enfadado conmigo mismo por haber enredado todo contigo... - Él empieza a acariciar el borde de la manta. Desde el otro lado del lago, suena el eco del grito solitario de una cabra. Pongo mi mano encima de la de Justin. 
- ¿Quieres oír algo gracioso? - Digo - Después de nuestra pelea en la huerta, me enfadé conmigo misma por haber enredado las cosas también. 

Él alza la mirada, sorprendido. Luego nuestros ojos se encuentran y no hablamos por un largo y emocionante rato. 

- Hemos tenido un tiempo genial, últimamente - Dice Justin - Ayer, en la cocina, quería decirte como me sentía, pero me acobardé. Esperaba qué - Él se detiene y baja la mirada hacia la manta - No puedo pensar en nada más que en ti. 

'Este es el momento' pienso. 

- También tengo algo que decirte. Cuando estábamos en la cocina... 
- ¿Sí?
- Realmente quería seguir besándote toda la noche. 

Justin suelta el aliento audiblemente y sonríe. 

- ¿De veras? - Parece esperanzado y incrédulo al mismo tiempo. 
- Sí.

Él me mira a los ojos y me levanta la barbilla. Respiro hondo mientras él inclina su cabeza y apreta suavemente sus labios a los míos. Él retira la cabeza y me mira a la cara. 

- Hace mucho que estaba esperando esto. 
- Yo también - Consigo decir susurrando. 

Me inclino hacia él y le pongo los brazos alrededor de sus hombros. Los brazos de Justin abrazan mi cintura y nos besamos de nuevo, esta vez más profundamente. Sus labios son calientes y insistentes. Abro la boca y me pierdo en el beso, el cual envía saltos y estremecimientos por todo mi cuerpo. Lentamente, y aún besándonos, nos deslizamos sobre la manta, con nuestros cuerpos presionándose desde los hombros hasta las caderas y con nuestras piernas entrelazadas. Justin besa mi cuello, cierro los ojos y dejo caer la cabeza sobre la manta. El me atrae a él con más fuerza y nos abrazamos bajo las estrellas, escuchando el chapoteo del agua, no decimos mucho. Pero de hecho, nada necesita ser dicho.

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