Quizás Brian logre entenderme cuando llegue aquí, me consuelo a mi misma. Mientras sigo tumbada en mi cama entre la oscuridad, en mi cabeza se cruzan imágenes de Brian y yo divirtiéndonos en el campo. De repente, me doy cuenta de que mi grillo había estado cantando en el porche su canción nocturna desde hace un rato. '¡Cheep, Cheep!'.
Ni siquiera lo había notado.
***
Hace calor en el interior de la camioneta gris. Justin tiene ambas ventanillas bajadas y la música sonando cuando me subo al asiento del pasajero el mediodía del miércoles.
- Hola - Me saluda.
- Hola - Le digo mientras me abrocho el cinturón de seguridad y apoyo el codo en el borde de la ventana abierta. Noto a Justin contemplando mi pelo.
- Me gusta ese... um... ese peinado - Dice Justin.
- Gracias - Respondo escondiendo una sonrisa.
Me había pasado varios minutos por la mañana colocándome el pelo en un alto y elegante moño que deja ver mi cuello y mis hombros desnudos. Justin me pasa un trozo de papel arrugado.
- Aquí están las direcciones. Creo que es junto a la heladería de Jey.
Asiento con la cabeza mientras leo el papel. La sala de degustación ha sido limpiada por completo, así que hace unos días convencí a Justin para que fuéramos hoy a elegir los muebles los dos juntos, antes de comenzar a pintarlo todo. Además, que si vamos hoy a comprarlos, tendremos que esperar al menos una semana para que nos lo traigan.
Al principio, él se resistía, quejándose diciendo que odia ir de compras, que me encargara yo de eso. Pero finalmente, le convencí diciéndole que necesitaba su opinión por si metía la pata en algún momento, que es posible, no sería raro en mí. Así que nos dirigimos al mejor lugar de exposiciones de muebles que conocemos.
- Ahí está - Digo señalando un local grande y elegante mientras reviso con el papel en la mano que la dirección es correcta.
Bajo de la camioneta y me coloco el vestido que he decidido ponerme hoy. Un vestido corto de color lavanda ajustado, pero cómodo. Unos aros de plata me cuelgan de las orejas y unos zapatos de tacón a conjunto con el vestido hacen que mi altura ya no se aleje mucho a la de Justin.
***
Justin empieza a inquietarse en el momento en que entramos a la sala de ventas. En el interior está compuesto por oscuras y elegantes superficies de mármol pulido. El sol se filtra por las amplias ventanas, proyectando sombras sobre las mesas, y hay sillas de muy buen gusto dispersas en grupos alrededor del cavernoso espacio.
- Bueno, esto es muy bonito - Anuncia Justin volviéndose hacia las grandes puertas de cristal de la entrada - Me alegro de que hayamos venido y... - Lo agarro del brazo, tratando de no reírme.
- Vamos, estoy segura de que puedes estar más de dos minutos de compras. ¡Tranquilízate un poco! - Le digo sonriente - Aquí tengo una lista que he hecho para las cosas que vamos a necesitar - Digo mientras la saco de mi bolso - Cuatro pequeñas mesas redondas y dieciséis sillas - leo - Cuatro sillones, dos sofás de dos plazas, dos mesas bajas, una alta y estrecha... Nada más, eso es todo.
- ¿Puedo ayudarles? - Un hombre calvo está de pie delante de nosotros. Es delgado y pulcro. Usa gafas negras geométricamente enmarcadas y una fina corbata granate.
- Sí, gracias - Dice Justin acercándole al hombre la lista para que la pueda ver - Necesitamos estas cosas en, um... - Se vuelve hacia mí - ¿En marrón está bien? - Yo arrugo la nariz.
- No estamos en un puesto de comida rápida - Bromeo y Justin sonriente se vuelve hacia el vendedor.
- ¿Le importaría enseñarnos un poco? - Le pregunto al hombre.
Estamos interesados en elegantes, limpias y clásicas líneas, nada demasiado quisquilloso. Además, quiero que todo sea confortable. Eso es importante.
- Por supuesto, señora. Mi nombre es Harrison. Si me sigue por aquí, pienso que podría estar interesada en el línea Verona - el hombre nos lleva hacia una mesa y un grupo de sillas - Estas son de nogal, con incrustaciones de arce. ¿Usted y su esposo desean amueblar su sala de estar o su comedor?
Mis ojos se abren como platos hacia Justin, quién está detrás de Harrison y le susurro: '¿Marido?' Y el me responde con un guiño en respuesta.
- Sí, estos parecen perfectos, Harrison - Dice Justin - Mi esposa y yo estamos amueblando tanto nuestra sala de estar como el comedor. En realidad aún no tenemos ningún mueble en absoluto.
- Ah - Harrison se ríe suavemente - ¿Recién casados? - Intento mantener bajo dominio mi risa, pero mi rostro está en llamas y los ojos están llenos de lágrimas debido al esfuerzo. Finjo toser para calmarme un poco.
- Bueno, querida - Dice Justin - Me gustaría mirar un poco más, si no te importa.
- No, en absoluto, cariño.
Los ojos de Justin brillan con picardía. Él pasa un brazo alrededor de mis hombros y me atrae hacia él.
- ¿Qué opinas de este pequeño conjunto? - Señala un sofá y sillones tapizados en seda amarilla. Lanzo una mirada rápida a Harrison, que estaba mirándonos con benevolencia. Casi puedo leer su mente: 'Que joven pareja tan agradable'. Trato de reorientar mi atención de la sensación del brazo de Justin en mis hombros hacia los muebles. Me aclaro la garganta.
- No estoy segura de que esto combine, Justin. Pero esto, por otro lado sería perfecto - Doy unas palmaditas a un elegante sofá de cuero marrón y me vuelvo a Harrison, que está listo con un blog de papel y un bolígrafo - Nos llevaremos esto.
- ¡Por supuesto! - Toma nota en su libreta - ¿Ustedes necesitarán mesas también, señora...?
- Uh, Bieber, la Sra. Bieber - Respondo rápidamente. Por el rabillo del ojo, puedo ver a Justin sonreír ampliamente.
Harrison sale tras nosotros mientras revisamos el resto de la tienda, seleccionando mesitas, sillones, sillas rectas y una magnífica mesa larga de roble para colocar contra la pared. Puedo imaginarme botellas sobre esa superficie, copas altas alineadas en filas y grandes cuencos con uvas en cada extremo.
- Wow - Le digo a Justin, finalmente - Hemos estado aquí más de una hora y mira... Aún no has sufrido ninguna desgracia - Sostengo su brazo musculoso a la luz y pretendo examinar su piel.
- Lo sé, es prácticamente un milagro. Pero ahora tengo otro problema médico serio.
- ¿Qué? - Le pregunto curiosa.
- Me estoy muriendo de hambre - Se agarra dramáticamente el estómago. Me río.
- Está bien, tienes razón. Creo que ya tenemos todo de todas formas. Salgamos de aquí - Harrison nos saluda y nos dice que la entrega estará en tres semanas. Nos acompaña hasta la puerta, luciendo extremadamente satisfecho.
- Debería - Dice Justin cuando yo menciono a Harrison - Probablemente somos los mejores clientes que ha tenido en todo el verano.
En el estacionamiento, ambos nos colocamos las gafas de sol.
- Así que - Digo sentándome en el asiento del coche y bajando la ventana - ¿Dónde deberíamos ir a comer?
- Mmm... - Justin piensa mientras se incorpora a la carretera de dos carriles. Esponjosas nubes blancas se destacan sobre el azul cielo y el aroma de hierbas del campo entra por la ventana.
- ¡Que bonito día hace hoy!
- La verdad es que sí... - Gira la cabeza hacia mí de repente y me mira durante unos segundos sonriente, le sigo la sonrisa y vuelve la vista a la carretera.
- ¡Espera! - Grito de pronto, agarrando el brazo de Justin - ¡Vuelve a dar la vuelta!
- ¿Qué sucede? - Justin hace un giro en U en medio de la carretera.
- ¡Aparca ahí! Eso es exactamente lo que quiero para comer - Señalo una pequeña choza de madera al lado de la carretera. Una parrilla gigante está ubicada en el medio del aparcamiento, humo salido en abundancia. Siendo controlado con avidez por dos señores con un delantal blanco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario