Justin aparca justo al lado de un cartel que pone: medio costillar de cerdo $ 3, costillar completo $ 5 p/ 2 personas.
***
Veinte minutos después, Justin deja escapar un suspiro mientras mira hacia el montón de huesos brillando al frente de él.
- Tenías razón. Ha sido la mejor comida del mundo. Nunca había comido unas costillas tan buenas.
- Mmmff - Acuerdo royendo una costilla.
Mis dedos están pegajosos y se que probablemente hay una mancha en alguna parte de mi cara, así que cojo la servilleta y me limpio. Justin me contempla, sonriente. Me pierdo en su sonrisa, esa hermosa sonrisa con la que imnotiza a cualquiera. Esos ojos castaños tan preciosos, esa mirada. ¿Qué estará pensando? Todo lo que siento ahora mismo es felicidad. Hemos tenido una gran comida y una mañana exitosa. ¿Se puede pedir algo mejor?
- ¿Qué pasa contigo? - Dice burlón riéndose.
- ¿Tengo alguna mancha en la cara? - Pregunto con la servilleta en la mano.
- Yo no estoy hablando de manchas - Dice - Estoy hablando acerca de ti. No dejas de confundirme. ¿Cuantas chicas conoces que puedan pasar de seleccionar muebles a comer carne de cerdo y estar perfectamente cómoda con ambas? - Me encojo de hombros
- Me encantan las costillas. De todos modos, ¿no es esto cien veces mejor que ir a un restaurante finolis y comer delicadamente? - Sonrío esperando su respuesta.
- Por supuesto que sí - Sonríe - Solo que no pensaba que a ti también te gustaban este tipo de cosas.
Me inclino hacia adelante y sorbo mi té helado sin levantar la copa.
- En realidad - Admito - Si hubiera visto este restaurante al principio del verano, cuando llegué, me lo habría pensado mejor. ¿Sabes?
- Sí. Aunque siendo sincero, me gusta más esta nueva _____, que hace lo que realmente quiere, y disfruta haciéndolo. ¿Tú no te sientes mejor haciendo lo que quieres cuando quieres?
- Sí. Es genial. Sea lo que sea, me agrada mucho este día.
***
- Estoy tan contenta de que papá estuvo de acuerdo en usar el color crema - Digo, manteniendo los ojos en la franja de la puerta, la cual con cuidado estoy pintando - ¿Te puedes creer que quería usar color marrón?
- Si quieres total honestidad - contesta Justin - Yo pensaba que el marrón estaría bien, pero ahora que hemos empezado con el crema me doy cuenta de que el marrón habría sido demasiado oscuro.
- Correcto. Cuando tienes un espacio pequeño, incluso con techos tan altos, tienes que abrirlo con un color claro.
Hemos estado pintando la mayor parte de la mañana. El salón de degustación es explosivamente caluroso y la brisa que sopla por la puerta doble abierta no ayuda mucho. He estado combatiendo ese problema unas cuantas veces, mojándome la cabeza con un pañuelo chorreando de agua fría. Un hilo de sudor corre delante de mi frente. Me enderezo con cuidado y trato de limpiarlo con el antebrazo, la única parte de mi cuerpo que no está salpicada en pintura. Lanzo una mirada furtiva a Justin. Se ha quitado la camisa hace bastante rato. Se ve toda su bronceada, muscular y lisa espalda por encima de la cintura de sus pantalones cortos. Él está pintando cuidadosamente las paredes con un rodillo largo. Como resultado, una suave lluvia de pintura ha cubierto su pelo, la cara, los brazos y los hombros. Hoy no lleva su cresta como siempre, le queda genial el pelo al natural. Parece que ha sido espolvoreado con azúcar en polvo.
- ¿Ves? Es por eso que hacemos un buen equipo - Dice Justin, extendiendo franjas cada vez más amplias de brillante crema en el yeso sucio - Si todo esto me hubiera tocado a mí, sería marrón como cualquier mueble de los que vimos ayer.
Mi rodilla se acerca a una nueva sección. Las palabras de Justin me envían una cálida sensación que envuelve mi cuerpo.
- Tú lo habrías hecho bien. Pero quizás hay algo de verdad en lo que dicen sobre el toque femenino... - Ato la parte de atrás de mi vieja camiseta exponiendo mi sudado estómago. Justin pone su rodillo con cuidado en una bandeja de pintura y se da la vuelta para limpiarse la cara con su camiseta, que ha dejado arrojada sobre el respaldo de una silla.
Un mal pensamiento se me ocurre de repente. Me levanto y camino a través del suelo hacia él.
- Entonces no hay este tipo de contacto tampoco - le digo desde atrás mientras levanto mi brocha ancha para pintarle una raya de color crema larga entre sus desnudos y sudorosos omóplatos.
- ¡Oye! - Grita Justin girando al toque de la brocha. Golpea su espalda y se acerca con su mano llena de pintura húmeda.
Riendo incontrolablemente, me retiro al otro lado de la habitación.
- Lo siento - Farfullo - Se me ha escapado la brocha.
- Coooooorrecto. - Dice Justin avanzando lentamente con el rodillo en la mano - Estoy comenzando a sentirme un poco mareado también... - Levanta el rodillo y apunta hacia mi mientras grito y me escondo detrás de una escalera, riendo tanto que las lágrimas brotan de mis ojos.
Por un momento, vamos a la izquierda y a la derecha, y luego me abalanzo sobre la puerta.
- ¡Ni lo pienses! - Grita él, tirando a un lado una silla y corriendo tras de mí. Salgo fuera como una ráfaga y vuelo a través del verde y suave césped, salpicando por la corriente de agua, y me detengo al otro lado del campo. Me doy la vuelta, sonriendo. Justin está de pie en el otro lado de la corriente, con el rodillo aún en su mano.
- Ven aquí pequeña ______ - Dice él entrando en la corriente.
- Alto ¡Alto! - Grito alzando mis manos - ¡Tregua! No lo puedo resistir.
- Muy bien, yo te perdonaré si vienes aquí y me quitas la pintura de la espalda. Incluso voy a poner el rodillo hacia abajo. - Él ostentosamente se coloca a varios pies de distancia. Doy un paso atrás en la corriente con cautela. Busco algo alrededor para limpiar la espalda de Justin.
- Espera, espera - Le digo y me lanzo de nuevo a la sala de degustación. Vuelvo con su descartada camiseta. Justin está sentado en la orilla del arroyo cubierto de hierba.
- Ya estoy aquí, date la vuelta. - Bajo la camisa en el agua helada y la escurro. Me arrodillo a su lado y lo lavo, viendo como su piel se vuelve roja.
Pienso durante unos segundos... ¿Está bien esto que estoy haciendo con Justin? En realidad, no estoy haciendo nada malo. Solo estamos haciendo el tonto, ni siquiera hemos elegido este tiempo para estar juntos, es nuestra obligación. Pero por una parte me siento culpable, ¿pero que digo? ¿culpable de qué? Por Brian. ¿Brian? Brian no es mi novio, más quisiera yo. O no. Estoy confundida...
Justin, se ha convertido en mi mejor amigo, nada más. Pero a veces mi mente vuela hacia otro lado y no desearía que fuera solo mi amigo. ¿Pensará él lo mismo sobre mí?
Salgo de mi ensimismamiento por el sonido de la respiración pesada de un caballo. Miro hacia arriba. Rain, peinando su cabello, nos sonríe.
- Hey, chicos. He tendio una pausa en mi horario y he pensado en ver si alguien quiere ir a dar un paseo.
Noto que, aunque parece que ella nos habla a ambos, Rain no me ha mirado ni una sola vez, su mirada se fija a Justin, nada más. Rápidamente miro a Justin, trato de evaluar si está excitado o molesto por la interrupción. Su rostro es de un blando frustrante.
- Hola, Rain - Justin la mira.
- Parece que habéis tenido una buena mañana - continúa Rain con su oferta ignorada. Esto anima a Justin.
- Se puede decir que sí... - Se echa a reír. Coloco la mojada camiseta a un lado.
- Bien, toda la pintura se ha ido. - Me recuesto sobre la hierba fresca y pongo las manos detrás de mi cabeza, mirando hacia el cielo. Una pálida luna diurna es visible justo encima.
- Caramba, muchas gracias por limpiar tu propio desorden ______ - Justin sonríe.
- Así que, ¿alguien viene al paseo? - Rain salta del caballo gris de mando. Mete la mano en la alforja y saca un cepillo, dando a la melena del caballo unos cuantos golpes.
Justin me mira. Me encojo de hombros, la hierba cosquillea en mis brazos.
- En realidad, tenemos mucho trabajo por terminar. Tal vez otro día - Justin ofrece sin mucho entusiasmo. Rain se muestra sorprendida.
- Ah, vale. Yo probablemente deba volver de todos modos - Con gracia, se balancea en su silla de montar - Adiós chicos.
Como Rain se ha marchado, Justin se hunde junto a mí. Estirando sus brazos sobre la cabeza. Me vuelvo hacia él.
- ¿No hay paseo con Rain hoy?
- No - Dice Justin, con los ojos pegados a una nube pasajera.
Conversamos un rato sobre el trabajo de pintura y, luego, Justin menciona que los Robertson, que fueron sus anfitriones en la cena previa de la cosecha, le han pedido cocinar para una de sus próximas fiestas.
- ¿Qué vas a hacer? - Pregunto con los brazos cruzados, mirando aún el cielo.
- Creo que tal vez Ragú de cordero. La gente generalmente lo disfruta, y a todo el mundo le gusta - Su voz es lenta y adormilada. Yacemos en un cómodo silencio por unos minutos, tomando en solo como miel caliente, dejando que el zumbido de las libélulas zumbara sobre nuestros cuerpos inertes.
- Creo que me gustaría aprender a cocinar en algún momento - Esas palabras no deberían haber salido de mi boca, que indirecta más directa.
- ¿Te gustaría?
- Sí, me gustaría - Digo en voz alta. Justin se vuelve hacia mí. Me giro también, y nos miramos fijamente a sólo unos pocos centímetros de distancia. Me doy cuenta por primera vez de lo cerca que estamos acostados. Casi puedo sentir su aliento en la mejilla.
- Tal vez... yo te podría dar algunas lecciones.
- Sí... seguro - Por un momento, simplemente nos miramos, sonriendo.
- ¿Qué, eh... que quieres aprender a hacer?
- No lo sé, ¿un soufflé?
- ¿Te gusta el soufflé?
- No lo sé. - me río - nunca he comido uno. Siempre escucho que las personas que tratan de cocinar soufflés dejan todo hecho un desastre. - Justin ríe también.
- Lo intentaremos...
Miro otra vez a Justin. Está acostado con las manos cruzadas sobre el pecho, y sus ojos están cerrados. Mientras lo miro, él toma una respiración larga y lenta y luego otra.
- ¿Estás dormido? - pregunto apoyándome a mi misma en un codo.
- Huh-mm.
Me acurruco a su lado y meto las manos debajo de mi mejilla. La hierba es suave y es encantador sentir la brisa en la cara. Cierro los ojos y, escuchando la respiración de Justin a mi lado, me quedo dormida.
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