De regreso a casa, rápidamente me asomo a la nevera, mientras que Justin está arriba, lavándose las manos.
Ensalada de atún es demasiado complicada. ¿Restos de pizza casera? No es muy atractiva.
Oigo los pasos de Justin por las escaleras y cierro la nevera. Algunos de sus mechones están mojados y caen sobre su frente. Su piel brilla por el sol y el ejercicio de la mañana. Me pregunto si de alguna manera se ha cepillado los dientes también, porque huele a fresco y a menta.
Justin abre la nevera nuevamente y se queda mirando. Puede que al fin y al cabo, yo no sea tan rara, también abro la nevera de vez en cuando y me quedo pensando en cosas que no tienen nada que ver. Por la cara de Justin en este mismo instante me pregunto que estará pensando...
Saca un tubo de plástico de aceitunas y una cuña de blanco y duro queso con la corteza roja. Pone todo en la mesa y suavemente coge el pan que hay cerca de él. Corta dos rebanadas, una para él y otra para mí.
Me quedo parada, mirando como una idiota. Posiblemente soy yo la rara, él pensaba en comida cuando miraba en la nevera.
- Supongo que esto significa que estás preparando el almuerzo ¿verdad? - Digo desde mi asiento de espectador -
- Si no te importa... -
Levanto las manos.
- Sírvete lo que quieras -
Justin corta el queso y las aceitunas en trocitos, sus manos se mueven con rapidez y confianza. Mezcla las aceitunas picadas con un poco de aceite, un chorrito de limón de la copa que está sobre el alféizar de la ventana, y un diente de ajo.
- Wow - Exclamo -
Se le da mejor de lo que podía imaginar.
Agarramos unas botellas de agua fría de la nevera, y por consentimiento tácito nos dirigimos a través de la viña hacia la orilla del arroyo. Durante un rato, después de que nos dejáramos caer sobre la suave hierba, ahora, solo masticamos la comida silenciosamente, mirando al frente. El silencio se extiende hasta que se convierte en algo incómodo. Le lanzo una mirada a Justin.
- Entonces, ¿tu creciste por aquí? -
- Sí, pero ahora solo vivo aquí durante el verano. Durante el año, estudio en el instituto público de Westside -
- ¿De veras? Yo no sabía que eras de la ciudad - Justin se encoje de hombros -
- Sí, yo vivo con mi tío y mi tía durante el año escolar -
Le doy un mordisco al pan con queso y aceitunas con aceite.
- Esto está realmente bueno, por cierto. Entonces ¿prefieres estar aquí que en la ciudad? - Le pregunto curiosa -
- No, me encanta la ciudad, ¿porqué crees eso? -
- Bueno, quiero decir, parece que te encanta estar aquí, montar el cobertizo, ir en bicicleta... -
- ¿No te gusta montar en bicicleta? -
- ¡No! ¡Me encanta! Ha sido muy divertido, pero es tan diferente a lo que hacía en la ciudad... -
- Es diferente, pero mis amigos y yo vamos en bicicleta por la ciudad casi siempre, hay algunos caminos sorprendentes. Tengo amigos aquí también, pero obviamente es más divertido salir en la ciudad. El campo no tiene precisamente una sorprendente vida nocturna, en caso de que te lo preguntes - Me río -
- ¿Andar con el grillo en mi porche no cuenta como una increíble salida nocturna? -
Los dos reímos.
- ¿Y por donde está tu casa, exactamente? - Digo algo avergonzada por no saberlo -
Justin se levanta y me ofrece su mano para que me levante con él. Se la doy y el roce de su mano con la mía hace que sienta un escalofrío agradable, me gustaría sentirlo más a menudo. Me quedo embobada mirando sus labios mientras me habla.
- ¿Ves que después de ese camino del final del bosque hay una casa color blanco? -
¿Que acaba de decir? No me he enterado de nada. No importa ______, dile que te lo repita, no te pongas nerviosa, como es de costumbre.
- ¿Perdona? - Digo disimuladamente dejando de mirarle -
- ¿Me estabas escuchando? - Frunce el ceño -
- Me he distraído un poco, eso es todo. ¿Qué decias? -
- Que mi casa está cerca de la tuya - Ríe -
- ¡Que bien! ¿No? - Sonrío tontamente -
- Claro - También sonríe -
- ¿Y tus padres ahora no están contigo? - A Justin le cambia la expresión de la cara -
- Bueno, exactamente, ellos están en la ciudad, pero mi madre vive en otra casa. Yo vivo con mi padre, ya que ellos se separaron cuando yo era pequeño - Asiento -
- Lo siento -
- No importa, de eso hace mucho -
Él intenta parecer fuerte, pero le importa mucho. Al menos su rostro es lo que demuestra. Estamos en silencio durante un minuto, mas o menos. Cambio repentinamente de tema.
- Entonces, ¿Dónde aprendiste a cocinar? -
- En Mondavi. Mi padre era el Director de Viñedos allí durante años. Yo siempre andaba por la cocina cuando era un niño, pidiendo aperitivos, siendo molesto. Por último, los cocineros comenzaron a darme cosas que hacer para que dejara de molestarlos. Yo lavaba las verduras, pero eventualmente me permitieron hacer algunas cosas como cortar. Cuando cumplí los quince años ellos me dejaron entrar como interno -
- Eso está genial. Nunca había conocido a un chico de mi edad que cocinara, y mucho menos que le guste - Justin deja escapar un suspiro de cansancio -
- Lo sé. Simplemente, me gusta -
- Pues yo soy una cocinera sin esperanza - Confieso - Lo máximo que puedo hacer es spaguetis y huevos revueltos -
- ¡Me encantan los huevos revueltos! - Dice Justin con la mano en el pecho - Es mi comida preferida - Dice bromista -
- ¿En serio? - Abro los ojos -
- Bueno no... Era para que te sientas mejor - Sonríe -
- Muchas gracias, tonto - Digo riéndome y le pego en el brazo -
Él me lo devuelve y seguimos riendo y pegándonos como niños. Entonces se recoje en una bola cuando cae de lado en la hierba.
- ¡Ayuda! - Se queja - ¡Esta chica me maltrata! -
Seguimos riendo a pocos centímetros el uno del otro. Hasta que Justin consigue incorporarse un poco y me tiro encima de él para evitar que se levante del suelo.
Quedo encima suya rozando su nariz con la mía. Noto su aliento chocar contra el mío y mi risa se convierte en nervios en menos de un segundo.
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