Es la noche del domingo y salgo al huerto después de que Brian se haya instalado de forma segura en su coche. Probablemente estará ahora yendo a 90 por la carretera de camino a Nueva Orleans. Mis padres han ido al pueblo para comprar comida, pero yo me he excusado diciendo que necesitaba desconectar un poco. Y así lo he hecho. Mis nervios han estado expuestos por la tensión del fin de semana. Ayer fue un día que no olvidaré jamás. Suspiro. Fue perfecto, aunque a Brian no le pareció así.
Necesito algo de tiempo solo para pensar y ordenar mis multiples emociones enredadas. Respiro hondo, mirando las colinas coloreadas de rojo, dorado y rosa. El viñedo se ve precioso con las flores en plena floración y la luz sobre los árboles. Pero a pesar de todo esto, sé que el fin de semana no ha ido del todo como esperaba.
Brian ha estado distante. Justin encantador. La cena de mi cumpleaños, la canción... Ha sido todo tan perfecto referénte a él. Pero Brian... Brian no ha sido lo que esperába, ambos me han sorprendido.
- Hey - Oigo la voz familiar de Justin. Me doy la vuelta, no lo había oído acercarse.
- Hola - Sigo mirando al frente.
- Te estaba buscando...
- Pues aquí estoy - Digo sin mirarle.
- Ya veo.
Su pelo liso está todavía húmedo por la ducha. Su piel brilla en el agua y la luz mortecina del sol. Me giro y veo que me observa, le sonrío. Estoy confusa. Sin decir nada, se sienta a mi lado y cierra los ojos, dejando que la brisa le golpee suavemente en la cara. Es hermoso.
Estamos en silencio durante un largo rato. Justin abre los ojos de repente y fija su mirada en mí, pero yo sigo mirando el paisaje.
- ¿Estás bien? - Pregunta, con voz dulce.
No, no estoy bien. Estoy confundida, muy confundida. Siento que ya nada es lo que era. Ahora siento la necesidad de pasar todo el tiempo junto a ti, Justin. Siento que cada vez que te miro a los ojos tengo ganas de besarte. Siento que gracias a ti no siento lo mismo por Brian, cosa que creí que nunca sucedería. Todo ha cambiado mucho este verano. Mi cabeza piensa todo eso, pero yo no soy capaz de articular palabra.
- Lo siento, no es asunto mío - Dice Justin, bajando la mirada.
- No, está bien. Solo estoy confusa. Este fin de semana no salió nada como pensé - Me mira.
- ¿Por qué?
- Brian - Me siento un poco extraña diciendo esto, pero realmente necesito hablar con alguien - Me ha parecido tan diferente con nosotros este tiempo de lo que realmente es...
- ¿Quieres decir como en la ciudad?
- Sí. Parecía incómodo aquí. Teníamos problemas para encontrar cosas de que hablar - Justin asiente.
- Eso es duro.
- Lo sé. Incluso no sé si todavía siento lo mismo por él - Echo una mirada de reojo a Justin, él está mirando a lo largo de las colinas. Su rostro es serio.
- Eso también debe de ser duro. Pero, sabes, no creo que sea lo suficientemente bueno para alguien como tú.
Se vuelve hacia a mi y me pone una de sus manos en la cintura, acariciándola suavemente. Respiro hondo. Me mira a los ojos, su mirada es directa y clara. Suavemente, desliza una mano bajo el pelo en la parte posterior de mi cuello y me atrae un poco más cerca. Mi corazón está latiendo fuerte.
- Brian no me impresionó - Dice Justin en voz baja. Su rostro está tan cerca que noto su aliento chocar contra mis labios. Huele a menta - Solo parecía un rico idiota.
Se inclina hacia abajo y cierra los ojos. Nuestros labios están a punto de juntarse por completo. Me retiro abruptamente. Por un instante, nos miramos fijamente el uno al otro, con los ojos muy abiertos.
- ¿Qué estás haciendo, Justin?
- Yo... - Parece totalmente desconcertado.
- Lo siento, sigo confusa, no sé si hacer esto es lo correcto.
En el fondo de mi mente se que estoy siendo injusta, porque sé perfectamente que mis ganas de besarle son inmensas. Pero... ¿Y Brian? ¿Sigo sintiendo lo mismo?
- Pero acabas de decir que no sabes si sigues sintiendo lo mismo por él - Me recuerda.
- Lo sé, pero no estoy segura... Llevo mucho tiempo enamorada de él para olvidarme de la noche a la mañana, Justin - Digo algo molesta.
Justin da un paso atrás entrecerrando los ojos.
- ¿Realmente quieres seguir así con ese tío? - Su voz es despectiva.
- ¡Ni siquiera lo conoces! - Esto ya es el colmo.
- No hace falta conocerlo mucho para ver que él no te quiere.
Sus palabras me hieren.
- Gracias por animarme, parece que eso es lo que pasa cuando se confía en ti.
- Solo estoy siendo sincero. Bien. Entonces creo que estaba equivocado acerca de Brian. Lo revoco, parece que los dos sois perfectos, el uno para el otro.
- ¡Tal vez lo somos! - Le grito.
- Deja de mentirte, _______.
Lo miro fijamente, mis manos apretando los puños, las uñas clavándose dolorosamente en mis palmas. Me vuelvo y corro hacia la casa, mi corazón late en mis oídos.
***
Estoy sentada en mi cama, moqueando por la nariz y con manchas en la cara, pensando estúpidamente que debería levantarme y encontrar otro pañuelo de papel, cuando alguien llama a la puerta.
- P-pasa - Sollozo. Mamá abre la puerta y echa un vistazo a los párpados hinchados y el pelo enmarañado de su hija.
- Te he visto entrar en casa - Dice sentándose junto a mi en la cama y poniendo sus brazos alrededor de mi - Parecías muy molesta.
Abandono toda la apariencia de control y comienzo a llorar de nuevo, descansando en el hombro de mi madre. Después de unos minutos, mis sollozos empiezan a disminuir. Mamá me entrega un pañuelo de papel.
- ¿Qué pasa, cariño? Se que ha sido una semana difícil para ti.
- ¡Lo es! ¡No sé qué hacer! - Lamento todo de repente. Mamá me mira preocupada.
- ¿Sobre qué? - Me detengo y respiro hondo. No estoy segura de como articular lo que estoy sintiendo.
- Es simplemente que me siento muy confundida. No sé lo que quiero. Ha sido tan raro cuando Brian estaba aquí, ni siquiera parecía la persona que recordaba. Al igual que nunca estaba escuchando lo que yo decía. Nunca ha sido así, hasta ahora. Me he dado cuenta que las cosas parecen muy raras entre los dos. ¡Muy raras, ha cambiado y no sé por qué! - Mi madre considera esto durante un momento.
- Aquí va un pensamiento - Dice - ¿Alguna vez has pensado que quizás no sea Brian quien ha cambiado, sino tu? - Sacudo la cabeza, pensativa.
- No creo que sea eso, es decir, solo han pasado un par de meses.
- Pero piensa en ello, ______. Brian ha estado todo este tiempo en la ciudad, como siempre. Tu eres la que estás en un nuevo entorno - Me quedo callada y al momento viene a mi mente Justin. Él ha aparecido y desde entonces todo ha cambiado. Nunca había pensado en esto antes. Mamá continúa hablando. - Sabes, cariño, no te he mencionado esto antes, porque parecía gustarte mucho Brian y no es una mala persona, pero nunca he pensado realmente que es lo suficiente inteligente o amable para ti.
Comienzo a protestar, pero algo me detiene. ¿No es lo mismo que me ha dicho antes Justin? Me quedo callada. Mamá se levanta de la cama.
- Entonces, ¿qué vas a hacer?
- No lo sé todavía - Digo pensativamente.
- No importa si decides echar de una vez por todas a Brian de tu vida y terminar con esto o decidas seguir como estabas en la ciudad. Decidas lo que decidas, sé fuerte - Dice mamá dándome una palmadita en el brazo.
- Lo seré, mamá.
- No esperaría menos de mi propia hija.
- Mamá, yo lo siento. Por todo, todo esto. Por haber sido una mocosa todo el verano. Era increíblemente estúpido y una falta de respeto montar esa fiesta en casa. Y no quería decir lo que dije sobre que la viña es una estupidez. Solo estaba frustrada.
- Bueno, está todo en el pasado. Estoy tan contenta de que hayamos tenido este tiempo juntos aquí, como una familia, este verano. - Se acerca y me da un fuerte abrazo.
Luego sale de mi habitación cerrando la puerta suavemente.
***
Sigo tendida en mi cama durante un tiempo después de que mamá se fuera, mirando por la ventana el cielo nocturno. Sé lo que tengo que hacer. Mi estómago da una pequeña vuelta cuando pienso en llamar a Brian, pero mis instintos me dicen que es la decisión correcta. Miro el reloj de al lado de la cama. Las nueve y media. Sé fuerte, me digo. Marco su móvil. Brian me responde de inmediato.
- Hey, ¿qué pasa?
- Nada, ¿cómo te va? - Digo automaticamente, abrazando una almohada contra mi pecho.
- Bien. Estoy en la piscina con Chad y los chicos.
Genial, hay gente allí. Pienso.
- Bueno, eh, ¿crees que podrías ir dentro o a algún lugar privado? Tengo que hablar contigo acerca de algo importante.
- ¿No puedes esperar hasta más tarde? Estamos empezando una mano de póquer.
- No, Brian, no puedo. Por favor, ve adentro - Estoy sorprendida de como calmada está su voz. Suspiro. Oigo el ruido de una silla.
- Portaos bien, chicos - Dice lejos del teléfono. Hay una larga pausa.
- Está bien, estoy en la sala. ¿Qué es eso tan importante? - Respiro hondo.
- Brian, no sé si esto está funcionando todavía - Espero un segundo. Silencio en el otro extremo - Creo que deberíamos dejar de hacer lo que hacemos, eso de liarnos sin ser pareja, de hacerlo... Todas esas cosas - Más silencio.
- ¿Ya no quieres hacer esas cosas? - Suena incrédulo.
- Em, no. Ya no quiero. - Puedo oírle respirar.
- ¿Qué pasa contigo? Estás actuando como una persona totalmente diferente. Nunca pensé que te desagradaba lo que hacíamos.
- No me desagradaba, simplemente que no quiero seguir así.
- Tengo razón, has cambiado ______.
- ¿Yo? - Las palabras están a punto de salir de mis labios para negarlo, pero me detengo - Lo sé - Más silencio. Una voz al fondo gritó: 'Vamos Brian, ¡ven ya!' La voz es claramente de una chica - ¿Tienes que ir? - Le pregunto ya que todavía no ha dicho nada.
- Sí - Espero después de un minuto, me doy cuenta de que no tengo nada más que decir. No sé si está enfadado, sorprendido o triste. Aparentemente, parece que no me dirá nada más - ¿Es por él verdad? - Sus palabras son claras, parece algo molesto.
- ¿Qué?
- ______, sabes perfectamente lo que digo. ¿Es por Justin? - Mi corazón vuelve a latir con fuerza.
- ¡No! O puede que sí, no lo sé.
- Ambos lo sabemos. Te gusta él.
- Puede.
- Bueno, tal vez cuando vuelvas a la ciudad te veré. Pásalo bien, ______, espero que ese chico sepa tratarte mejor que yo.
Clic. Ha colgado. No puedo creer lo que ha dicho, tal vez le ha dolido que haya dicho que esto puede ser por Justin. Miro fijamente el teléfono en estado de shock. Luego lo dejo caer en la cama y me encojo de hombros. Apago la luz y me envuelvo en las mantas, hundiendo mi cabeza entre los cojines. Una lágrima desfila por mi mejilla. Trato de evaluar mis sentimientos. Me siento bien. El agotamiento me abruma mientras escucho la canción de mi grillo del porche como todas las noches y dejo que el sueño me alcance.
No hay comentarios:
Publicar un comentario