viernes, 31 de enero de 2014

Golden Lake. Capítulo 30.

Me aparto bruscamente de esos labios aterciopelados y una sacudida recorre todo mi cuerpo. Tengo nauseas. Oh Dios, voy a vomitar.
Entonces le veo. Llega con paso firme y decidido, furioso. Oh Justin, al fin estás aquí, pienso para mis adentros. 
Miro angustiada a Brian, que observa fulminante a Justin a medida que se acerca a nosotros. Mierda. Siento una arcada y me inclino hacia delante. Mi cuerpo no puede seguir tolerando el alcohol y vomito en el suelo aparatosamente.

- ¡Joder, _______! 

Brian se aparta de un salto con asco. Justin me sujeta el pelo, me lo aparta de la cara y me lleva con cuidado al final del aparcamiento. Observo agradecida que está más o menos oscuro. 

- Si vas a volver a vomitar, hazlo aquí. Yo te sostengo. 

Ha pasado un brazo por encima de mis hombros, y con la otra mano me sujeta el pelo, como si quisiera hacerme una coleta, para que no se me vaya a la cara. Intento apartarlo torpemente, pero vuelvo a vomitar... y otra vez. Oh, mierda... ¿Cuánto va a durar esto? Aunque tengo el estómago vacío y no sale nada, espantosas arcadas me sacuden el cuerpo. Me prometo a mi misma que jamás volveré a beber. Es demasiado vergonzoso para explicarlo. Dejo de sentir arcadas. 
A penas me sostengo de pie sola, así que me agarro a Justin como si la vida tuviera que ver en ello. Vomitar es agotador. Justin me suelta y me ofrece un pañuelo. Oh, Justin, que oportuno eres, en todos los sentidos. Estoy muerta de vergüenza. 
Brian sigue en la puerta y al ver que he terminado, se dirige a nosotros. 

- ¿Estás bien ______? - Pregunta Brian al llegar a mi lado y le fulmino con la mirada.
- ¿Qué si está bien? - Le grita Justin cogiéndole de la camisa y alzándole hacia el cielo, con el rostro furioso. Nunca había visto a Justin tan enfadado - No se te ocurra volver a besarla sin su consentimiento, ¿entendido? - Le dice apretándo la mandíbula.

Lo suelta hacia el suelo con fuerza y Brian cae dolorosamente. Suelta como un gruñido y se aleja con paso firme. Hijo de perra.
Justin me mira sereno, inexpresivo. 

- Te llevaré a casa.

Y me coge de la muñeca con fuerza y tira de mí, caminando rápidamente. Oh Justin, tengo tantas preguntas que hacerte... ¿Dónde estabas cuando te he buscado? ¿Dónde demonios vamos a ir ahora? ¿Qué será de nosotros? ¿Realmente estás tan enfadado como para dejarme? Dejarme. Oh Dios, esa palabra resuena en mi cabeza. Mi vida sin Justin, como hace poco. En la ciudad, mis amigas, fiestas... sin él. ¡No! Soy capaz de cambiar todo eso por él. Haría lo que sea para que no se alejara de mi ni me rechazara. Una lágrima cae por mi mejilla. 
Me ayuda a entrar en el coche negro con el que hemos venido. Me acomodo en el asiento del copiloto y el arranca, con la mirada fría, muy fría. No me mira ni un instante y yo cierro los ojos, intentando evitar que las lágrimas broten. Paramos en seco y el se baja, rodea el coche y me abre la puerta. Me ofrece la mano y la acepto, rezando que se quede esta noche conmigo. 
Tras cruzar el caminito de césped del jardín de delante de mi casa, llegamos a la puerta y me suelta la mano. Le miro.

- Adiós, _______.

Empieza a girarse para irse y le chillo lo más alto que puedo.

- ¡Espera! ¿Dónde vas? 
- A casa - Responde inexpresivo.
- ¿Cuándo nos volveremos a ver? 
- No quiero volver a verte, ______. 

Su palabras me hieren. Es como si me hubieran atravesado el pecho con un cuchillo. Camino dos pasos hacia delante, con los ojos encharcados y le miro suplicándole perdón. Pero parece estar hecho de piedra. ¿Dónde está ese Justin cariñoso, tierno y bueno que estaba conmigo en la casa de verano? ¿Qué ha pasado con él? 
Entra en el coche y se marcha. Así, sin más. Entonces me siento en el suelo, sollozando, y me pego las piernas al pecho. No quiere volver a verte, lo ha dicho bien claro, estúpida, me dice la voz de mi conciencia, y me abandono al sufrimiento. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario