Con la boca abierta, me quedo mirando la casa de vidrio de los Robertson delante de mí.
- ¿Qué es este lugar? ¿Una enorme escultura? - Susurro a mi madre, que está examinando el vigésimo pie de acero con vigas en el techo.
- Muchos de los viñedos de aquí están haciendo cosas ultramodernas - Me responde mamá en voz baja.
- Me siento como si estuviera dentro de un Picasso.
Vagamos el resto del camino de piedra hasta la casa, con papá que viene detrás nuestra. A mi alrededor, pequeños grupos de bien vestidos, amantes del vino se quedan charlando, sosteniendo largas copas en la mano, o dando un paseo por ese magnífico campo, inspeccionando la fruta y las hojas de la viña. Un rumor de las conversaciones se eleva sobre el murmullo del viento de la tarde sobre las copas de los árboles y se mezcla con el aroma pesado de las uvas que cuelga en el aire. Para un buen cambio, siento ganas de decirle a mi madre de una vez lo que quiero para mi cumpleaños, nada de regalos, simplemente una fiesta de las que he deseado desde que llegué aquí. Salto del camino cuando prácticamente iba a chocarme con una chica que examinaba algunas flores de un lado de la ruta. La chica se endereza y se vuelve hacia mí y mis padres, la sonrisa automáticamente desaparece de mi cara. Entorno los ojos.
- Hola, Rain - Digo de forma deliberada.
- Hola - Dice Rain suavemente, echándose el pelo sobre el hombro.
Ella conoce mi mirada serena y confiada, sin el menor asomo de vergüenza. Apreto los dientes. Mi madre me toca el hombro.
- Papá y yo nos vamos a saludar a los Robertson, nos vemos dentro - Y se alejan de la mano.
Muchas gracias mamá, pienso cuando se hace el silencio. Estoy abandonada. Caminando sola allí, con Rain a mi lado me siento como una tonta.
- ¿Cómo te va? - Pregunta con su voz mas fría pretendiendo examinar las flores rojas en un árbol junto a ella.
Realmente, sin embargo, ella estaba mirando mi ropa. Una vez más, he decidido lucir ropa para el aire libre: Vestido de verano de algodón de verde salvia, exagerando mis largas y bronceadas piernas, sin mucho escote, pero aún así sexy, y un simple brazalete de plata en una de mis muñecas. Mi pelo está dividido en dos, más liso de lo habitual. Al lado de Rain parece que voy con un vestido hasta los pies y con mangas, ella va tan ligera de ropa...
El silencio se rompe gracias a una mujer que grita desde la casa.
- ¡La cena está servida!
Riendo y hablando, los invitados empiezan a fluir por el camino, algunas mujeres sujetándose el largo y elegante vestido de noche para no tropezar, abriéndose paso con sus tacones bien altos... Hasta que Rain se gira con violencia y se marcha hacia la casa. Trato de lucir indiferente mientras sigo, trato de aplastar a la miserable ira que salta en mi interior.
La cena es tipo bufé, así que soy capaz de evitar a Rain por completo, por lo que estoy profundamente agradecida. La proximidad de esa bruja me habría echado a perder el apetito, y el lomo que hay por aquí es bastante apetecible. Después de llenar mi plato, permanezco junto a mis padres en un banco súper blando en el extenso patio. Pienso que este es el momento perfecto para tocar el tema de mi cumpleaños. He sido tan buena trabajando recientemente en la sala de degustación, ayudando en la casa, sin quejarme de nada... Además, papá me dijo en el cobertizo que parecía ser aún mejor de lo que se había imaginado. Eso es una buena señal, ¿no? Más que buena, creo yo. Así que es imposible que no me dejen ir. Una sonrisa se ilumina en mi cara al pensar que volveré a ver a Brian, en la ciudad. Fiesta de cumpleaños para la chica más especial de todas, suena tan bien, y más si sale de la boca de Brian. Me viene a la mente la hermosa sonrisa de Justin. ¡Justin! Justin tiene que venir a mi fiesta de cumpleaños, si o si. Él ahora forma parte de mí, es una gran amigo, como mi mejor amigo por así decirlo... No puedo olvidarme de él, para nada. Será genial que las chicas lo conozcan. Pero, ¿Y Brian? ¿Le hará gracia conocer a Justin? Son preguntas sin respuesta aún... Tomo una bocanada de aire.
- Em... Mamá, papá... - Mi madre levanta la vista de la carne, me sonríe con cariño.
- ¿Sí, cariño?
- Bueno, yo estaba pensando en mi cumpleaños... - Mi madre mira a papá y deja el tenedor - Podría ir unos días a la ciudad, para estar con mis amigas... O tan solo una noche. - Añado a toda prisa, viendo que mamá abre la boca como si fuera a refutar - Quiero decir, vosotros sabéis que desde la sala de degustación estoy siendo buena, ¿verdad, papá? Un par de días de descanso no me harían daño.
Mi madre suspira y deja el plato sobre la mesa de cristal delante de mí. Mira a papá. El se queda pensativo.
- _______, sabes que no es por el trabajo que has hecho, hasta ahora es excelente, tu madre y yo hemos estado impresionados. Pero, por supuesto, estamos preocupados por lo que pasó en casa. Tú sabes que es por eso que estamos reacios a dejarte ir a la ciudad.
Mi estomago se derrumba.
- ¡Papá, por favor! Sé que fue estúpido hacer esa fiesta, ¡lo admito completamente! Pero ¿cuánto tiempo vas a castigarme por ello? ¿Acaso no he demostrado que puedo ser responsable? - Mi voz se eleva. Una pareja sentada a unos metros mira a su alrededor con curiosidad, pero estoy tan molesta que no me importa tener cuidado con el tono de voz que utilizo. Mi padre sacude la cabeza.
- ______, no es sólo la fiesta. Tenemos que preguntarnos qué otras reglas podrías romper si te dejamos allí sola. Es hora de que nos demuestres que entiendes lo que significa ser parte de esta familia. Sabemos que echas de menos a tus amigas, pero tu madre y yo creemos que sería mejor si tienes una pequeña celebración familiar para tu cumpleaños este año. Podemos hacer algo sencillo, tal vez ir a la ciudad para cenar y ver una película, los tres.
Ofrece esta como si fuera algún tipo de tratamiento. Puedo sentir la furia que me invade, mi cara se vuelve roja.
- ¿Una cena y una película con mis padres? ¡Muchas gracias! ¡Eso suena como un gran decimoséptimo cumpleaños! Mientras pensáis en algo más, ¿por qué no venimos todos los veranos a pasarlos aquí mientras no os importa lo que tengo planeado yo?
Veo una mirada herida en el rostro de mamá. Salto fuera del banco, casi tocando la mesa de vidrio en el proceso. Haciendo caso omiso a todas las miradas de la gente a mi alrededor, huyo a la casa, con lágrimas de rabia empezando a salir de mis ojos. Miro a todos lados en busca de un cuarto de baño, veo la puerta abierta de uno. Me lanzo dentro, giro la cerradura detrás de mi, miro furiosa el espejo. Mi rostro, rojo y con lágrimas. Me tendrán de prisionera aquí, pienso.
Me siento en el inodoro cerrado. No podré estar ni con Brian ni con Morgan ni con Kirsten. Y todo por culpa de mis padres.
No puedo pasar toda la noche en el cuarto de baño. Así que después de unos minutos, me hecho agua fría en la cara y la seco con una suave toalla azul. Mirando mi reflejo de nuevo, tomo respiraciones profundas para obtener el ritmo cardíaco bajo control. Me pongo un poco de gloss que llevo en el bolso y me peino un poco el pelo.
Ahora, al menos no parezco una histérica. Abro la puerta del baño y choco contra Justin, que está fuera.
- ¿Qué estás haciendo aquí? - Digo con voz entrecortada
Le observo. Lleva una camisa polo azul marino que se adhiere a su pecho y un pantalón caqui. Es la primera vez que lo veo en otra cosa que no es una vieja camiseta y unos jeans. Se ve bien, pienso para mí misma.
- Estoy entorpeciendo la salida del baño a ver si puedo ver alguna chica guapa - Dice sonriente - ¿Ves? Y funciona.
Me echo a reír, olvidando por completo mi mal humor.
- Pensaba que no venías esta noche.
Justin abre el camino hacia un sofá de rayas en un rincón en la enorme sala, abarrotada.
- Decidí que estaba de humor para comida gratis después de todo - Estira las piernas y entrelaza los dedos detrás de su cabeza - Bonito lugar, ¿eh?
Miramos alrededor, sillones blancos, las alfombras blancas, y las figuras geométricas en blanco y negro pintadas en las paredes. Me encojo de hombros.
- Si te gusta este tipo de cosas. Estoy más en-...
- Hola, Justin. - Ambos nos enderezamos. Rain está justo detrás del sofá, con un vaso de limonada y menta helada en la mano y una amplia sonrisa pegada en la cara.
- Oh, hola, Rain - Responde Justin. Miro rápidamente su rostro. Parece relajado y amistoso, como siempre, pero no particularmente entusiasmado.
Rain coge un sillón de delante nuestra y se sienta justo en frente.
- ¿Qué pasa contigo? - Dirige su pregunta solo a Justin, y yo observo con amargura.
- No mucho - Dice brevemente, y se vuelve hacia mí - ¿Te he dicho ya mi brillante idea para la sala de degustación? Creo que no, allá voy.- Sonrío ampliamente - Creo que debemos hacer cuadros pequeños en lugar de uno largo.
- Es una buena idea - Rain interrumpe
- ¿Has estado alguna vez en la sala? - Pregunto levantando una ceja, molesta por la interrupción.
- Mmm... no, pero seguro que es algo rural.
¿Qué? Con eso no mejora nada, que no se meta donde no la llaman, no son sus asuntos, son de Justin y míos. Parece que quiera apoderarse de la conversación como si Justin solo fuera de ella, que solo existe ella para él, pues no. Yo también sigo aquí.
- Sí, lo es un poco... Bueno a lo que iba... - Continúa Justin mirándome y dejando apartada a Rain de la conversación.
Justin me empieza contar más ideas y el porque de cada una mientras yo sonrío tontamente, solo le escucho a él, y noto la mirada de Rain clavada en mí. Está claro que esto no es lo que ella esperaba. Y para ser honesta, no era lo que yo esperaba tampoco.
- En el próximo viaje en bicicleta, te enseñaré esa asombrosa pequeña cueva, mis amigos y yo la encontramos un verano. - Dice Justin
- Me parece bien - Contesto lentamente intentado calmar mis pensamientos.
Rain nos mira, con la boca abierta. Amé ese paseo en bicicleta, pienso. Justin ha sido la única salvación de estar en esta prisión durante el verano. Ahora, él prácticamente hacia caso omiso a Rain. ¿Qué demonios está pasando? Sea lo que sea, decido que me gusta mucho más esta nueva situación.
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