viernes, 31 de enero de 2014

Golden Lake. Capítulo 9.

Noto su aliento chocar contra el mío y mi risa se convierte en nervios en menos de un segundo.
¿Qué estás haciendo? Me pregunto. Te has dejado llevar por el momento de pegaros como dos críos y ahora has acabado encima de él. 
Suena un móvil. El mío, exactamente. 
Me aparto bruscamente de encima de Justin y me pongo a buscarlos en mis bolsillos. Pero se me ha caído en la hierba y a Justin le ha dado tiempo a cogerlo.
¿Quién puede ser? Justin lee la pantalla del movil.

- ¿Brian? ¿Qué Brian? ¿Tu novio? - Bromea -
- ¡Justin, dame eso! - En medio del pánico, trato de agarrar el móvil, pero él lo sostiene fuera de mi alcance, sonriendo -
- Holaaaa, Auto-reparación de Bob, ¿quién es? - Grita con un falsete alto y me hace un guiño -
- ¡Alto! ¡Devuélvemelo! - Digo entre dientes con furia -

Justin debe de haber visto cambiar algo en mi rostro. Su sonrisa desaparece y me entrega en movil.

- Lo siento - Susurro, miro enfadada a Justin y me voy unos metros de distancia, dándole la espalda -
- Hola - Dice - ¿Quién demonios fue ese? - Brian no parece feliz -
- Nadie, solo un tipo con el que estoy trabajando - Trato de hacer que mi voz parezca serena -

Me asomo por encima de mi hombro. Justin está tirando piedras pequeñas en la corriente, mirando al frente de él.

- ¿Hay un tipo que trabaja contigo? Gracias por decírmelo -
- ¡No tuve la oportunidad! De todos modos, no tienes nada de qué preocuparte. Él es el hijo del socio de negocios de mi padre, así que calma, ¿vale? -
- No me molesta que haya un tipo allí, me molesta que no me lo hayas dicho -
- Vale, vale - Miro a Justin nerviosamente - Yo no puedo hablar ahora - Le digo con un tono suave -
- Pues genial - Dice hoscamente Brian - Que te diviertas con ese idiota -
- Mira, detente. Te llamo más tarde, ¿de acuerdo? -
- Sí, si tú me puedes encajar en tu apretada agenda - Brian cuelga.

Me detengo por un segundo, respirando con dificultad. Luego me vuelvo hacia Justin, que me mira mientras trata de hacer malabares con tres pequeñas piedras.

- Hey, mira, ya casi lo tengo - Dice concentrado -
- ¿Por qué has hecho eso? - Exijo. La fuerza de mis palabras le sorprenden -

Coge las piedras y me mira, con la boca un poco abierta.

- Eso ha sido muy desconsiderado, Justin - Grito. Él parpadea -
- Lo siento - Levanta las manos como si estuviera rindiéndose - Ha sido solo una broma. ¿Por qué estás tan enfadada? -
- ¡Porque por una vez que ese chico me llama, tengo que enfadarme con él! -
- Ohh - Dice. La decepción aparece en su rostro. Justin retrocede unos pasos - Wow. Lo siento - 
- Eso ya lo has dicho - Me doy la vuelta, tratando de controlarme a mi misma -

¿Por qué estoy tan enfadada? Tan sólo ha sido una broma estúpida. Sacudo la cabeza.

- Mira, yo sólo estoy un poco cansada. Ha sido un largo día - Justin asiente - 
- Sí - Me mira como si estuviera viendo algo diferente -
- Dile a tu novio que lo siento la próxima vez que hables con él - 
- No es mi novio, es... un chico que me gusta - Nunca pensé que hablar de Brian me pondría tan nerviosa -
- ¡Ah! Pues a él, diselo - Justin me mira algo sorprendido -
- Claro -

Nos miramos el uno al otro por un segundo. Cuando Justin se da la vuelta y se dirige hacia la casita en el campo del lado, mi estómago se hunde. Nuestras casas están a un campo de diferencia, pero nosotros habitamos en mundos completamente diferentes.

***

Después de un par de repugnantes y tranquilos días de limpieza con Justin, decidí que necesitaba un poco de tiempo a solas cuando me levanté esa mañana. Un paseo en bicicleta por el centro y un poco de terapia de compras eran justo lo que necesitaba para aclarar mi cabeza. Me detengo y miro la ventana de una boutique. Hay un vaporoso vestido de seda flotando en una percha. Miro la etiqueta de precio: $1.500. ¿Para algo que parece como si un gato se hubiera enredado en él?
Resoplo y sigo caminando. La siguiente tienda es de jabones locales hechos a mano, exfoliación corporal y perfumes. Mmm. Aspiro el aroma del aceite de bergamota flotando desde la puerta. Pero cuando me muevo hacia la entrada de la tienda, alcanzo a ver con el rabillo del ojo una pieza de tela agitándose rápidamente. Me doy la vuelta. La tienda estaba al otro lado de la calle, con grandes alfombras pesadas colgando horizontalmente. La fuerte brisa hizo que se movieran gentilmente hacia delante y hacia atrás. Vuelvo a girar de nuevo hacia la tienda de jabones, pero algo en el puesto de las alfombras me hizo cruzar la calle.

- Hola - Le digo a la pequeña mujer sentada en una butaca -

El cabello de la mujer cuelga en una trenza larga de color gris sobre un hombro y su cara está arrugada como una pasa. Pero sus ojos són de color negro y brillan con malicia. Ella me sonríe y asiente.

- Los tejí todos por mí misma - Dice con voz ronca señalando las enormes piezas de tela colgando a mi alrededor - 
- Son muy bonitas - Digo automáticamente -

Entonces miro más cerca. Son realmente bonitas: gruesas y pesadas, con muchos colores que brillan como joyas. Son inusuales, también. Algunas tienen tejidos planos que están bien atados, pero las otras son creaciones fantásticas con tejidos metálicos y formas extrañas. Me inclino para observar una alfombra de lana con una enorme mezcla de color crema y marrón. Las tiras de tela cuelgan de varios puntos, acentuando su áspero y disparejo borde.

- Esa fue una de las primeras alfombras que tejí - Dice la mujer, observándome - Nadie está interesado en ella - Es bastante inusual - 
- Sí - Digo en voz baja - Sin embargo, me gusta - La mujer asiente - 
- Tienes buen ojo - Dice agradecida -

Una idea se comienza a formar en mi cabeza. Me imagino la alfombra sobre el piso de madera de la sala de degustación, los rayos del sol bailando sobre el tejido. Es perfecta para el espacio.

- ¿Cuanto cuesta? - Apenas me atrevía a preguntar - 
- Quinientos - Dice la mujer. Exhalo. Eso está dentro de mi propuesta para la decoración -
- Me la llevo - Digo - ¿Puede enviármela? -
- Mi hijo hace los envíos en su camioneta, pero no volverá hasta el próximo mes -

Arreglamos la fecha de entrega, el pago y nos estrechamos la mano. Cruzo de nuevo la calle, mi corazón sigue latiendo rápiamente por la emoción de la compra. 
Sólo espera a que Justin vea la alfombra, pienso. Estoy tan inmersa en la organización mental de la sala de degustación que paso junto a la tienda de jabones sin darme cuenta. Cuando comienzo a montar en la bicicleta de regreso a casa, mi móvil suena en el bolsillo. Me las arreglo para contestar sin caerme.

- Adivina a donde Taylor y Sunny se irán de vacaciones este verano - Morgan pregunta sin preámbulos -
- Oh, Dios mío, no me digas. Bagdad - Sonrío en el móvil, tratando de ir con una sola mano -
- Tú tan graciosa como siempre. Ellas van a ir a Dubai - Responde Morgan -
- ¿Dubai? - Chillo - Supuestamente, es increíble. Mejor que las playas de Maui - Mi bicicleta se tambalea y una camioneta de repartos toca la bocina y giro bruscamente -
- Espera - Le digo a Morgan y me dirijo a la hierba que está al lado del camino -

Meto el móvil en mi bolsillo, arrastro la bicicleta a través de una zanga de riego y la apoyo en una valla de madera. Me siento sobre la hierba seca y saco el móvil de nuevo. Puedo escuchar a Morgan tocar un gran respiro para continuar con los detalles de Sunny y Taylor en Dubai, pero de repente, me siento como si tuviera que decir algo.

- Oye - Le digo - ¿Recuerdas cuando me preguntaste si había conocido a algún tio bueno y yo te dije que puede? - Morgan grita. Sostengo el móvil un poco más lejos de mi oreja -
- ¡Hay un tío bueno allí! Sabía que por lo menos tenía que haber uno. ¿Quién es? -

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