Lindsay terminó los últimos acordes, y luego sacó la lengua y dijo—: Deprimente. ¿Feliz, Kenny?
Cade se rió y dio un fuerte grito. La multitud comenzó a aplaudir y a silbar. Intenté levantar las manos para unirme a ellos, pero pesaban como si fueran plomo en mi regazo.
Miré a Justin, y esta vez estaba mirándome. Sus ojos eran oscuros, y cuando conectamos, él no hizo ningún esfuerzo en apartar la mirada. Nos miramos el uno al otro mientras los aplausos se calmaban, y por primera vez en mi vida entendí la frase de ''tengo el corazón latiendo fuera del pecho'' porque tenía la sensación de que algo dentro de mi estuviera desesperado por salir.
Antes de volverme loca, aparte mis ojos, me puse de pie, y tire del codo de Cade.
—Oye, ¿qué pasa? —Era muy bueno intuyendo mis pensamientos, y vi como sus ojos pasaron de entretenidos a preocupados—. ¿Va todo bien?
—Sí, claro. Es sólo que estoy cansada. ¿Puedes llevarme a casa?
—Claro, por supuesto. —Presionó una de sus manos en mi mejilla como si fuera mi madre comprobando mi temperatura. Casi no quitó sus ojos sobre mi cara cuando dijo—: Gracias por dejarnos sentarnos aquí con usted, Sr Bieber. Nos vemos el miércoles.
—Es Justin, Cade, por favor. Que los dos tengáis una buena noche.
Justin solo miró a Cade cuando habló, lo cual probablemente fue lo mejor. Con un brazo alrededor de mi hombro, dejé que mi amigo me llevara hasta el aparcamiento.
Nunca había estado tan agradecida de subirme a un coche oxidado que olía ligeramente a aceite y a queso. Cade se subió junto a mí. —¿Estás segura de que está bien?
—Sí, solo estoy cansada.
—Bueno. —No parecía convencido—. Vamos a llevarte a tu casa entonces.
Giró la llave, y nada pasó. El motor no rugía como hacían los motores de los coches, las luces tampoco se encendieron, nada.
—Oh... mierda.
—¿Qué? —pregunté—. ¿Qué significa eso?
—Significa que mi coche esta hecho una mierda.
Giró la llave otra vez, y cuando nada pasó, pegó una palmada al volante con furia. Puse mis piernas sobre el asiento y metí la cabeza entre las rodillas.
—Espera un segundo. —Cade se bajó del coche, y abrió el capó. Me quedé acurrucada en el asiento intentando borrar mentalmente las últimas veinticuatro horas de mi cerebro. En algún momento, mientras analizaba cada mirada que me había dado Justin esta noche y planeaba lo que diría y como actuaría en mi siguiente clase, debí de haberme quedado dormida.
La siguiente cosa que supe fue que Cade estaba sacudiéndome para despertarme, y el coche definitivamente seguía sin encenderse.
Me froté los ojos y me bajé del coche.
—Lo siento, creo que estoy más cansada de lo que pensaba.
—Escucha, no podemos encender el coche, y hemos intentado todo lo que se nos ocurre.
Mi cerebro no registró el ''nosotros'' hasta que el capó comenzó a bajar, y Cade seguía de pie a mi lado.
Y por supuesto, allí estaba Justin otra vez. Porque el mundo quería ponerme las cosas difíciles últimamente.
—Incluso intentamos encenderlo usando la moto del Sr Bieber.
—Ya te lo he dicho, es Justin, Cade.
—Sí, sí, ya lo sé. Así que como yo vivo cerca de aquí...
Oh, señor. No. Por favor no. Cade era un residente en uno de los dormitorios de la universidad, lo que significaba que podía ir caminando hasta llegar en menos de tres minutos. Yo, por otro lado, vivía a unos kilómetros del campus.
—Le he preguntado al Sr Bieber, y dice que puede llevarte a tu casa. Resulta que vosotros vivís incluso en el mismo complejo de apartamentos.
—No me digas. —Traté de convertir mis dientes apretados en una sonrisa—. Eso es muy bonito de su parte, pero puedo llamar a Kelsey para que venga a por mí. No es gran cosa.
—Pero los dos vais hacia el mismo sitio... —La confusión de Cade lo hacía encantador y terriblemente atractivo, pero en cierto modo yo tenía ganas de meterle una patada en la espinilla.
—Sí, pero...
—Bliss —interrumpió Justin. Dios, nunca me voy a cansar de escucharlo decir mi nombre con su delicioso acento—. Está bien. En serio. No es ninguna molestia llevarte, y vas a estar en casa en un minuto. Te lo prometo.
Me miraba como si esto fuera lo más casual del mundo. Como si tener mis brazos alrededor de su cintura mientras el conduce una moto estuviera totalmente bien. Como si yo no tuviera aún un vendaje en mi pierna de la última vez que me subí a ese trasto con ruedas.
Cade bostezó. Se veía tan cansado como me sentía yo. En ese momento supe que si insistía con el tema, y quería esperar a Kelsey, él esperaría conmigo.
Me froté los ojos y tomé una bocanada de aire.
—Está bien, está bien. Gracias... Sr Bieber. Te veré mañana, Cade.
Cade Sonrió, ajeno a mi tormento, y dijo: —Hasta mañana, Bliss.
Me dio un rápido beso en la frente, dijo buenas noches a los dos, y luego corrió al otro lado de la carretera y se adentro en el campus.
Ni siquiera me molesté con lo de intentar calmar mis respiraciones esta vez. Sabía que no ayudaría. Enderecé mis hombros, y me di la vuelta para mirarlo.
Él me miró por un segundo, con el ceño fruncido, y luego me dijo: —Tú no puedes llamarme Sr Bieber.
A pesar de la tensión entre los dos, me reí. —Claro... Justin.
No había una buena manera de hacer esto, así que solo me dio el casco y subió a la moto. No tenía que decirme que tuviera cuidado con el tubo de escape mientras me subía, pero lo hizo de todos modos.
Esa noche llevaba una chaqueta ligera y unos pantalones que le caían por encima de las caderas de una forma muy sexy. Estaba realmente guapo. Me agarré a la chaqueta en lugar de su cintura. El viaje fue aún más aterrador sin algo más sólido a lo que sostenerme, pero me negué a envolver mis brazos a su alrededor.
Sobre todo, porque no estaba segura de que tendría la fuerza de voluntad para desenvolverlos si lo hacía.
Cuando llegamos, me bajé de la moto en segundos. Creo que dije adiós. Honestamente, estaba tan asustada que salí huyendo, a paso firme y acelerado hacia mi portal. Y él me dejó. Cuando me deslicé dentro de mi apartamento, arriesgué una mirada hacia atrás. Aún estaba en la moto, y después de un segundo, arrancó y se fue. Lo vi irse, luchando contra el loco impulso de seguirlo.
No importa lo que yo sintiera por ese hombre... no podía haber nada entre nosotros.
***
Miércoles, permanecí en la sala de espera hasta el último minuto, así la clase estaría ya llena para el momento en que yo llegara. Tenía mi fotografía y mi currículum como él nos pidió, y me senté al lado de Cade, por lo que había alrededor de una docena de personas entre Justin y yo.
Cerca de un minuto después de las nueve, Justin pidió orden en la clase.
—Muy bien, entonces. Como dije el lunes... no vamos a perder el tiempo. Vamos al grano. Hoy, vais a hacer audiciones simuladas usando frías lecturas de ''Un tranvía llamado deseo de Tenessee Williams''. Si no lo habéis leído, deberíais estar cuestionando vuestra carrera justo en este momento. Os he dividido en parejas. Las asignaciones junto con la parte que leeréis, están en la mesa de mi izquierda. Os enviaré fuera y tendréis diez minutos para prepararos antes de que llame al primer grupo. Vais a notar que la escena que he escogido de la obra es la escena que lleva hasta el momento culminante, donde Stanley viola a Blanche, la hermana de su esposa.
—Profesor, ¿él la viola? —Ese debe de ser Dom, obviamente uno de los que deberían reconsiderar su carrera.
—Sí, Dom. Ahora, la dificultad de las audiciones, es que a menudo tendréis que representar escenas culminantes, sin el beneficio de tener una actuación completa para crear ese momento. Los momentos antes de audicionar son extremadamente importantes. Tenéis diez minutos para encontrar una conexión con su compañero y con su personaje. ¡Buena suerte!
Él dio un paso al lado, dejando espacio entre la mesa que había dicho y esquivando a los montones de personas que se apresuraban a coger su papel y nerviosamente, descubrir quien era su pareja. Yo no me sentía con ganas de saltar entre la multitud, pero Kelsey me cogió del codo y no me dejó otra opción.
Cogí mi papel, reconociendo al instante la escena. Justin no bromeaba sobre empezar justo en el clímax. Blanche es extremadamente loca. Le eché un vistazo a mi hoja de asignación y... estaba emparejada con Dom.
Presioné mi mano contra mi frente, maldiciendo este maldito día. Dom colocó un brazo sobre mi hombro un momento después.
—Que te parece Bliss, estamos juntos otra vez.
Moví mi hombro para quitar su brazo y caminé hacia la puerta. —Vamos a terminar con esto, Dominic.
Cuando salí del teatro, las parejas estaban acampadas en varios sitios a lo largo del pasillo. El único sitio que quedaba libre estaba directamente en frente de las puertas del teatro, lo que casi garantizaba que seríamos el primer grupo elegido. Eso significaba que tendríamos menos preparación que los demás. Mierda. Claramente, el mundo estaba en contra mía hoy. Bueno, la parte positiva de todo esto es... que saldría de clases temprano.
—Muy bien, Dom, vamos a ver lo que tenemos.
Pasé la mayor parte de los diez minutos explicándole la obra y la escena a Dom. Él era uno de esos chicos que tenían un físico diez, y que era bastante bueno actuando como el total idiota con exceso de confianza, pero nada más.
—Entonces, mi personaje está borracho. ¿No?
—Sí, Dom.
—Vale, y tú estás loca.
Suspiré. —Bueno, algo así. Estoy un poco delirante, y tú destruyes ese delirio.
—Vale, y luego te ataco.
Rodé los ojos.
—Sí, claro. De todos modos, voy a abrir la escena sentada en una silla, y tú entrarás por el lado izquierdo del escenario, ¿vale? No creo que el profesor nos haga hacer toda la escena, ya que es un poco larga.
Y eso fue todo para lo tuvimos tiempo porque la puerta se abrió y los ojos de Justin cayeron sobre mí. —Bliss, Dom, ¿estáis listos?
Dom tiró de mí para ponerme de pie en contra de mi voluntad, y dijo: —Claro que sí, Justin.
Lista, era exactamente lo contrario a como yo me sentía. Odiaba no estar preparada.
Justin cogió nuestras fotografías y currículums y los miró en silencio durante un minuto. Cogí una silla y la moví hasta el centro del escenario y me senté. Doblé mi guión para que el papel no fuera demasiado grande y difícil de manejar. Él hizo que nos presentáramos como si nunca lo hubiéramos conocido, y luego nos dio permiso para comenzar.
La escena abría con Blanche vestida con todas sus mejores ropas (incluyendo una tiara) hablando con pretendientes imaginarios en una fiesta imaginaria.
Me costó unos segundo entrar en escena porque mis propios sentimientos de temor y malestar eran lo contrario a la feliz ignorancia de Blanche. Pero una vez que lo logré, bloquear el escenario a mi alrededor y dejarme llevar por el guión. Cuando Dom se contoneó dentro de la escena, tuve que admitirlo, hizo genial de Stanley. A pesar de no saber absolutamente nada sobre la obra, exudaba el carisma de Stanley, su absoluto desprecio por Blanche.
Utilicé mi incomodidad sobre la situación con Justin, dejando que se filtrara y dirigiera hacia Dom. Después de media página, Justin nos detuvo.
—Bien, bien. Bliss, has empezado un poco insegura, pero has estado genial al final. Dom, creo que tienes una compresión muy buena de Stanley. —Resistí la urgencia de rodar los ojos—. Pero... no estoy sintiendo tanta conexión de tu parte como la siento con Bliss. Ella es consciente de ti todo el tiempo, ajustando sus movimientos a los tuyos. Necesito verte reaccionar un poco más. Vamos a saltar justo a la escena antes de que vuelvas a entrar al baño. Vamos a ver si conseguimos conectar unos con otros. Concéntrate en el personaje.
Asentí, moviéndome hacia el lado opuesto del escenario donde había planeado colocar mi teléfono imaginario. Nos saltamos justo la parte en la que Stanley despedazada el bonito y perfecto mundo que yo había soñado, y tenía que transmitir miedo y paranoia de alguna manera.
Cerré los ojos y respiré profundo.
Miedo. Paranoia. ¿Cómo me sentiría si alguien se enterara sobre lo que pasó entre Justin y yo? O si él se enterara de que soy virgen. Diablos... ¿Cómo me sentía yo cuando paramos porque estábamos a punto de tener relaciones sexuales? Eso era miedo y paranoia en su máxima expresión.
Sintiéndome un poco más confiada, abrí los ojos e hice la pantomima de agarrar el teléfono. Di un grito ahogado en el teléfono, preguntando por un operador.
El miedo se sentía tan real que las lágrimas amenazaban con salir de mis ojos a mares sin mi consentimiento. Yo balbuceaba, él pánico crecía y ahogaba mis palabras.
Mi voz se quebró entre mis llamadas de auxilio. La sensación de estar atrapada llego demasiado deprisa. Era sofocante.
Escuché a Dom caminar detrás de mí, y me congelé. Me aparté y él se interpuso entre la puerta imaginaria y yo. Me miró de reojo, y no tuve que fingir la repugnancia que sentía.
Intenté salir, y dio un paso en mi camino. Le pedí que me dejara pasar, tal y como lo ponía en el guión, pero se quedó donde estaba. Riendo, comenzó a deslizarse hacia mí, y sentí los latidos de mi corazón saltar un poco.
Me deslicé fuera de mi personaje sólo un momento para pensar que estábamos haciendo un trabajo realmente bueno. Mucho mejor del que pensé que haríamos. Entonces el rostro sonriente de Dom entró en mi campo de visión y me centré otra vez en mi personaje.
Traté de huir de él, pero seguía viniendo, aún riendo. Luego sus manos se cerraron alrededor de mis brazos, tirando fuertemente de mí hacia él y contra él.
Luché, retorciendo todo mi cuerpo para intentar alejarme.
Me atrajo hacia si, apretando fuerte, tan fuerte que realmente dolía, y un pequeño escalofrío de malestar se arrastró hasta mi espina dorsal.
Su rostro estaba contra el mío, así que sentía el calor de su aliento contra mi piel, que casualmente olía a chicle de fresa. Se suponía que aquí era cuando yo me desmoronaba, derrotada, y él me llevaba fuera del escenario para la escena de la violación, pero no fue como las cosas realmente pasaron.
Dom dejó caer su guión, me agarró por el cuello y juntó nuestras bocas en un beso.
Sorprendida, lo empujé con mi mano libre, pero él siguió haciéndolo, sin darse cuenta de que era yo quien protestaba, no Blanche. Lo empujé y me retorcí, pero él era muy fuerte, y sus labios estaban presionados contra los míos tan fuerte que no podía decir nada para que se detuviera. Me estaba preparando para mi último movimiento de protesta, un rodillazo rápido en sus genitales, cuando Dom fue apartado de mí.
Tomé aire, y vi a Justin, que estaba hirviendo, soltando uno de los brazos de Dom que había retorcido de una forma extraña para que me soltara.
—¿Dónde exactamente en este guión has visto esa particular dirección de la escena, Dominic? —preguntó Justin, con un tono mortalmente tranquilo.
No quería perder mi tiempo con preguntas demasiado lógicas. Empujé a Dom con fuerza, llevándolo un poco hacia atrás.
—¿Qué coño ha sido eso, Dom? La escena de violación ocurre fuera del escenario, ¡Idiota!
Me agarró las muñecas cuando vio mis intenciones de volverlo a empujar.
—Oye, estaba tratando de conectar. Estaba improvisando, eso es lo que hacen los actores.
La mano de Justin cayó sobre el brazo de Dom, y lo apretó un poco más fuerte de lo que probablemente era apropiado. Dom soltó mi muñeca inmediatamente y yo me aparté.
—Sea como sea —comenzó Justin—. Los actores también se respetan mutuamente. A menos que quieras ser acusado de acoso, debes de acordar algo como eso con tu compañero antes de hacerlo. —Pude ver la fachada tranquila de Justin quebrarse—. Ahora vete. Puedes retirarte.
Pude ver que Dom estaba furioso. Me lanzó una mirada mordaz, y abrió la puerta con tanta fuerza que golpeó contra la parte exterior de la pared. Nada podía salir peor esta semana. ¿Estaba el mundo lanzando mierda a todos los demás también o sólo a mí?
Hubo un toque ligero como una pluma en mi brazo, y luego Justin estaba frente a mí, sujetando mi brazo entre sus manos. Un moretón ya se estaba formando donde Dom me había agarrado durante la escena. Justin se pasó una mano por el rostro, y luego me miró. Dijo: —Lo siento, debería haber manejado esto mejor.
No me di cuenta de que mi cabeza estaba a punto de estallar hasta que me eché a reír, y el movimiento envió un dolor que rebotó a través de mi cabeza. Cerré los ojos por instinto. Los dedos de Justin rozaron a lo largo de mi mandíbula, enviando un temblor de escalofríos a través de mi piel por donde nos habíamos tocado. Mantuve mis ojos cerrados, porque mientras estuvieran cerrados yo no estaba haciendo nada malo, ¿verdad? Pero si los abría, y miraba su precioso rostro y miraba esos labios... estaría cruzando hacia un territorio completamente prohibido.
Un susurro. —Bliss... —fue toda la advertencia que tuve antes de que sus labios estuvieran en los míos.
jueves, 27 de junio de 2013
jueves, 20 de junio de 2013
First Love. Capítulo 9.
Había tanta incomodidad en el aire, que se sentía casi sólido.
Mi cara estaba presionada contra la mesa en la sala de estudiantes, mientras que Kelsey trataba de inflarme con patatas fritas y otros carbohidratos maravillosos.
Ella me dio unas palmaditas en la espalda a medias. No había nada remotamente maternal en Kelsey, pero, al menos, lo intentaba.
—Estás exagerando, Bliss. La única cosa que se sentía en el aire era la tensión sexual. Quiero decir, él no te miró mucho, pero cuando lo hizo... ¡Hola! ¡Desmayo!
—No hay manera de que pueda sobrevivir a un semestre en esa clase.
—Eso es ridículo. Eres una actriz. Los actores duermen entre sí todo el tiempo, y luego siguen adelante. Joder... ¿No te acuerdas del primer año de carrera cuando no querías salir con Dom en esa escena, y Eric os envió a la otra habitación y os dijo que os besarais hasta sentiros a gusto el uno con el otro?
—¿Por qué me recuerdas constantemente, hasta el día de hoy, el segundo momento más humillante de toda mi vida?
Ella rodó los ojos: —Pero lo superaste.
—Nunca me olvidaré de la sensación de tener la lengua de Dom metida hasta la campanilla. Aún puedo sentir el asqueroso sabor.
—Vas a estar bien, Bliss. Son cinco meses. Y sólo tienes que verlo durante tres horas a la semana. Habrá terminado antes de que te des cuenta. Luego, puedes follártelo hasta dejarlo sin conocimiento una vez más antes de viajar por el mundo conmigo.
—Hay tantas cosas locas en ese plan que no sé ni por donde empezar.
—Vas a comenzar por comer, o vamos a llegar tarde a Dirección.
Gruñendo, empujé unas cuantas patatas en mi boca para calmarla.
Kelsey hurgó en su bolso en busca de su móvil, pero sus dedos se aferraron a otra cosa: —Oh, lo olvidé. Tengo analgésicos... ¿Quieres uno?
Tragué saliva y dije: —¿Para que iba a querer eso?
Ella arqueó su cabeza hacia un lado —¿No tienes dolor después de... ya sabes... enloquecer con el sexy profe de teatro?
Estúpida Bliss. Estúpida.
—¡Oh! Oh, cierto. No, no, estoy bien. Me he tomado un montón esta mañana. Estoy bien, gracias.
—Qué chica.
Avance el resto del día en modo piloto automático, lista para volver a casa y meterme en el capullo del olvido que es el sueño. Ni si quiera me molesté en quitarme la ropa antes de caer en la cama.
Mi móvil me despertó unas horas más tarde. Era Cade.
—Hola nena. ¿Estás lista para salir por ahí?
Miré con los ojos empañados el reloj. Eran solo las 7 de la tarde.
Bostecé. —Sí... claro. ¿Qué tienes en mente?
—Bueno, yo estaba pensando...
—Nada de bebida —lo interrumpí—. No pienso beber alcohol.
Se echó a reír. —Vale, vale. Lindsay tocará esta noche en la cafetería Grind. ¿Qué tal suena un café?
Volví a bostezar. Lindsay era una compañera de la clase de teatro. Una noche escuchando su música sería simple y suave. Exactamente lo que necesitaba.
—El café suena estupendo.
Cuando salí 20 minutos después, mi cabeza osciló de un lado a otro, paranoica de poder encontrarme con Justin. Cuando estuve segura de que no había nadie alrededor, corrí al estacionamiento y subí al viejo y sucio coche de Cade.
Me saludó con una sonrisa. Resistí a la tentación de mirar hacia atrás en la dirección del apartamento de Justin.
—Olvidé mencionarte antes, que te veías muy bien hoy. Quiero decir, descartando tu resaca. Nunca usas falda en clase.
Y yo quería responder le: ¡Empieza a conducir ya! Pero eso habría sonado raro, incluso para mí. Así que respondí: —Oh, me quemé la pierna, y no debo usar ropa ajustada sobre ella.
—¿En serio? —preguntó— ¿Que te ha pasado?
No podía decirle exactamente la verdadera razón. Porque entonces el querría saber de quien era la moto en la que había estado y porque había estado en ella y bla, bla, bla.
—Oh, me quemé con mi plancha.
—¿Te has quemado la pierna con la plancha? ¿Tan largo tienes el vello de las piernas?
Pensaría que después de todas las mentiras que he dicho las últimas veinticuatro horas sería un poco mejor en eso.
—Ja, ja. ¡Muy gracioso! —Hice una mueca—. Se me cayó de la encimera, tontito, y me dio en la pierna.
Yo jugaba con la ventilación de aire acondicionado a pesar de que apenas funcionaba.
—Bueno, hoy sólo no tienes que dejar que se te caiga el café ardiendo encima. O mejor aún... toma un café helado.
Le dije: —Sí, sí capitán.
Grind era una bonita casita en el borde del campus que se había convertido en una cafetería hace unos años. En el interior pedías el café, y fuera había una terraza donde se organizaba música en vivo casi todas las noches. El interior estaba lleno. Envié a Cade fuera para que encontrara asientos, y le dije que yo pagaría las bebidas. Pedí una café helado y para Cade un batido de fresa. Ni si quiera le gusta el café, pero viene aquí por mí.
Me paré en la fila durante 10 o 15 minutos, así que cuando me dirigí a fuera, no tenía ni idea de donde estaba Cade. Caminé entre las mesas, asintiendo con la cabeza a la gente que conocía, evitando el contacto visual con aquellos que no. Capté por el rabillo del ojo a Lindsay en el escenario mientras se estaba preparando, y ella sonrió.
Finalmente, vi de pie a Cade en una mesa cerca de la parte delantera. Era un sitio impresionante teniendo en cuenta lo lleno que estaba el local.
Me acerqué por detrás y codeé su espalda.
—Joder, Cade, pensaba que nunca te encontraría. ¿No podías al menos haberme enviado un mensaje?
Yo no apartaba la vista de las bebidas con precaución y Cade me miró por encima del hombro, luego envolvió su brazo alrededor del mío y cogió el batido de mi mano izquierda.
—Lo siento, nena, estaba hablando y me distraje. ¡Mira quién es!
Alcé la vista hacia delante y vi a Justin.
Esta vez, no tuve la suerte de dejar el café. Así que cuando lo vi, se deslizó de mi mano y salpicó mis pies.
Cade, con sus súper rápidos reflejos, lo esquivó por poco, antes de tenerlo todo en sus zapatos.
—Mierda, Bliss. Yo estaba bromeando sobre el café helado, pero me alegro de que me escucharas. Juro que no solías ser tan torpe.
Yo todavía no podía hablar. Mis pies estaban fríos y pegajosos. Y mi cara se sentía demasiado caliente.
—Aquí —dijo Cade—. Siéntate, el Sr. Bieber ha dicho que podemos sentarnos con él.
—Es Justin, Cade. —Estoy segura de que se lo había dicho a Cade media docena de veces ya.
Cade no le hizo caso y se volvió hacia mí. —Voy a dentro a conseguirte servilletas. ¿Quieres otra bebida?
—No, no. Estoy bien, Cade. Tú quédate. Iré a limpiarme.
—Olvídalo. Te gusta la música de Lindsay mucho más que a mí. Todas esas cosas de ''ser el cambio'' y ''chicas al poder'' no son mi estilo. No quiero que te lo pierdas. Siéntate.
—Esta vez, sus manos sobre mis hombros me empujaron hacia abajo hasta que mi trasero golpeó el asiento. Entonces se fue, y me quede a solas con Justin otra vez.
—¿Qué estás haciendo aquí? —Mi pregunta salió en tono enfadado.
En comparación, él estaba dulce y tranquilo, y posiblemente un poco triste. —Mi internet todavía no está conectado en el apartamento, y tenía que revisar mi correo electrónico. Me puedo ir, si lo deseas.
Sí.
—No —suspiré—. Desearía que no nos hubieras invitado a sentarnos contigo.
—Bueno, Cade no dijo que estaba aquí contigo. Sólo pretendía ser amable.
—Lo siento... es que... esto es incómodo. Cade no sabe...
—...No voy a decirle nada, si es eso lo que te preocupa. Me gustaría conservar este trabajo, y además, tu vida personal no es asunto mío. Lo que pasó entre nosotros se acabó.
Su voz se endureció mientras hablaba. ¿Acabó? ¿Por qué se siente como un puñetazo en el estómago? Tenía los dientes apretados, dibujé con mis ojos la línea fuerte y suave de su mandíbula.
—Te has afeitado. —Le dije.
Su mandíbula se aflojó, y él me miró con confusión.
—Uh, sí, lo he hecho.
Nos sentamos en silencio, y no podía dejar de mirarlo. Sus ojos eran marrón claro como la miel, y con el pelo sin cresta parecía más joven. Era guapísimo. Demasiado diría yo. ¿Cómo se pudo fijar en mi?
Sus ojos se posaron en mis labios, y me di cuenta de que me estaba mordiendo el labio inferior. Dios, quería besar lo otra vez.
Salté de mi asiento. —Esta fue una mala idea. Me voy. Dile a Cade que me he puesto enferma o algo así.
Se puso de pie, también. —No, Bliss, espera. Lo siento. No te vayas. Yo... Mierda, no sé lo que voy a hacer. Me sentaré aquí en silencio, y vosotros dos podéis ignorarme completamente. Te lo prometo.
En ese momento, Lindsay dio un paso hacia el pequeño escenario improvisado, y las luces se encendieron, y la gente aplaudió.
Si yo quería salir, tenía que hacerlo ahora. Si me levantaba en medio de la canción, Lindsay me vería y se enfadaría.
Así que, en contra de mi mejor juicio, me senté otra vez.
Justin mantuvo su promesa, y mantuvo sus ojos pegados a la pantalla. Me senté en silencio mientras Lindsay hizo su prueba de sonido, mi cuello se tensó con fuerza por resistir mirarlo.
Cade llegó exactamente mientras Lindsay estaba dando su introducción.
—Hola —susurró. —Randy estaba en un transporte escolar, y me ha dejado una toalla. He pensado que sería mejor que un montón de servilletas.
Luego levantó uno de mis pies pegajosos en su regazo, me quitó el zapato y empezó limpiando mi pierna con la toalla húmeda. Me reí cuando pasó una sección particularmente delicada.
Oí a Justin dejar de escribir.
Por puro instinto, lo miré, pero él estaba mirando a Cade... y a mis piernas. Me aclaré la garganta y tiré mi pie hacia atrás. Cogí la toalla de Cade y dije: —Gracias, creo que puedo hacerlo. No confío en que no me hagas cosquillas.
Justin volvió a su ordenador, Cade se centró en Lindsay, y yo agaché la cabeza para echar un vistazo más de cerca a mis pies. Cuando estaba segura de que no me veían, apreté los ojos cerrados y deje escapar un grito silencioso.
Reconocí algunas de las primeras canciones de Lindsay, después de haberlas oído tocar en varias ocasiones, tanto en el escenario y en la sala de espera durante los ensayos y entre clases. Tenía un gran sonido crudo, acústico, y sus letras eran siempre algún tipo de comentario social, llamando a la gente en sus mentiras. Es por eso cuando ella se inclinó hacia el micrófono y presentó su siguiente canción, yo estaba increíblemente sorprendida.
—La siguiente es algo diferente para mí. El encantador propietario de este establecimiento —ella señaló a un lado—. Saludad a Kenny. —Él miró a la fuerza, pero saludó con la mano—. De todos modos... Kenny me pidió que tocara al menos una canción que no fuera... ¿Cómo lo dijiste, Kenny? Amarga o política, creo que es lo que dijo. Y ya que soy incapaz de escribir algo así, voy a cantar una canción escrita por un amigo mío, que desea permanecer en el anonimato. Se llama: Resistir.
La canción abrió con suavidad, con una simple progresión de cuerdas, similar al sonido normal de Lindsay. Luego cambió, se convirtió en triste, apasionada, casi desesperada. Ella cantó... y deseé haberme ido cuando tuve la oportunidad.
~ No importa que tan cerca, tú siempre estás demasiado lejos
Mis ojos se sienten atraídos donde quiera que estás. ~
Las tranquilas conversaciones que habían estado ocurriendo antes pararon. Fue un cambio tan dramático que todo los ojos estaban fijos en ella. Pero podría jurar que sentí un par de ojos en mí.
~ Estoy cansado de la forma que ambos pretendemos
Cansado de siempre querer y nunca ceder
Puedo sentirlo en mi piel, lo veo en tu sonrisa
Somos más. Siempre lo hemos sido.
Piensa en todo lo que hemos perdido.
Cada caricia y cada beso.
Debido a que ambos insistimos.
Resistimos. ~
Su mirada era este peso físico presionando contra mi piel. Mi corazón latía rápidamente en mi pecho y mi respiración llegó más corta. No quería resistir. No podía evitarlo. Lo miré.
~ Aguanta la respiración y cierra los ojos
Distráete con otros hombres
No son ninguna sorpresa, tus suspiros derrotados
¿No estás cansada de las mentiras? ~
Pero él no me miraba. No estaba escribiendo, pero sus ojos estaban fijos en la pantalla, y parecía... inconsciente. ¿Era sólo yo? ¿Estaba imaginándome todo?
~ Piensa en todo lo que hemos perdido.
Cada caricia y cada beso.
Debido a que ambos insistimos.
Resistimos. ~
De repente, no quería estar más aquí. No podía estar cerca de él. Iba a volverme loca. Fue una estupidez... incluso más estúpido de lo que habría sido tener una aventura de una noche, pero me gustaba. A él no le gustaba Shakespeare, y iba en moto, y era mi maestro... Pero me gustaba, y mucho.
~ Ya he terminado. No voy a ignorarlo.
No voy a pretender resistir.
Quiero más. ~
Mi cara estaba presionada contra la mesa en la sala de estudiantes, mientras que Kelsey trataba de inflarme con patatas fritas y otros carbohidratos maravillosos.
Ella me dio unas palmaditas en la espalda a medias. No había nada remotamente maternal en Kelsey, pero, al menos, lo intentaba.
—Estás exagerando, Bliss. La única cosa que se sentía en el aire era la tensión sexual. Quiero decir, él no te miró mucho, pero cuando lo hizo... ¡Hola! ¡Desmayo!
—No hay manera de que pueda sobrevivir a un semestre en esa clase.
—Eso es ridículo. Eres una actriz. Los actores duermen entre sí todo el tiempo, y luego siguen adelante. Joder... ¿No te acuerdas del primer año de carrera cuando no querías salir con Dom en esa escena, y Eric os envió a la otra habitación y os dijo que os besarais hasta sentiros a gusto el uno con el otro?
—¿Por qué me recuerdas constantemente, hasta el día de hoy, el segundo momento más humillante de toda mi vida?
Ella rodó los ojos: —Pero lo superaste.
—Nunca me olvidaré de la sensación de tener la lengua de Dom metida hasta la campanilla. Aún puedo sentir el asqueroso sabor.
—Vas a estar bien, Bliss. Son cinco meses. Y sólo tienes que verlo durante tres horas a la semana. Habrá terminado antes de que te des cuenta. Luego, puedes follártelo hasta dejarlo sin conocimiento una vez más antes de viajar por el mundo conmigo.
—Hay tantas cosas locas en ese plan que no sé ni por donde empezar.
—Vas a comenzar por comer, o vamos a llegar tarde a Dirección.
Gruñendo, empujé unas cuantas patatas en mi boca para calmarla.
Kelsey hurgó en su bolso en busca de su móvil, pero sus dedos se aferraron a otra cosa: —Oh, lo olvidé. Tengo analgésicos... ¿Quieres uno?
Tragué saliva y dije: —¿Para que iba a querer eso?
Ella arqueó su cabeza hacia un lado —¿No tienes dolor después de... ya sabes... enloquecer con el sexy profe de teatro?
Estúpida Bliss. Estúpida.
—¡Oh! Oh, cierto. No, no, estoy bien. Me he tomado un montón esta mañana. Estoy bien, gracias.
—Qué chica.
Avance el resto del día en modo piloto automático, lista para volver a casa y meterme en el capullo del olvido que es el sueño. Ni si quiera me molesté en quitarme la ropa antes de caer en la cama.
Mi móvil me despertó unas horas más tarde. Era Cade.
—Hola nena. ¿Estás lista para salir por ahí?
Miré con los ojos empañados el reloj. Eran solo las 7 de la tarde.
Bostecé. —Sí... claro. ¿Qué tienes en mente?
—Bueno, yo estaba pensando...
—Nada de bebida —lo interrumpí—. No pienso beber alcohol.
Se echó a reír. —Vale, vale. Lindsay tocará esta noche en la cafetería Grind. ¿Qué tal suena un café?
Volví a bostezar. Lindsay era una compañera de la clase de teatro. Una noche escuchando su música sería simple y suave. Exactamente lo que necesitaba.
—El café suena estupendo.
Cuando salí 20 minutos después, mi cabeza osciló de un lado a otro, paranoica de poder encontrarme con Justin. Cuando estuve segura de que no había nadie alrededor, corrí al estacionamiento y subí al viejo y sucio coche de Cade.
Me saludó con una sonrisa. Resistí a la tentación de mirar hacia atrás en la dirección del apartamento de Justin.
—Olvidé mencionarte antes, que te veías muy bien hoy. Quiero decir, descartando tu resaca. Nunca usas falda en clase.
Y yo quería responder le: ¡Empieza a conducir ya! Pero eso habría sonado raro, incluso para mí. Así que respondí: —Oh, me quemé la pierna, y no debo usar ropa ajustada sobre ella.
—¿En serio? —preguntó— ¿Que te ha pasado?
No podía decirle exactamente la verdadera razón. Porque entonces el querría saber de quien era la moto en la que había estado y porque había estado en ella y bla, bla, bla.
—Oh, me quemé con mi plancha.
—¿Te has quemado la pierna con la plancha? ¿Tan largo tienes el vello de las piernas?
Pensaría que después de todas las mentiras que he dicho las últimas veinticuatro horas sería un poco mejor en eso.
—Ja, ja. ¡Muy gracioso! —Hice una mueca—. Se me cayó de la encimera, tontito, y me dio en la pierna.
Yo jugaba con la ventilación de aire acondicionado a pesar de que apenas funcionaba.
—Bueno, hoy sólo no tienes que dejar que se te caiga el café ardiendo encima. O mejor aún... toma un café helado.
Le dije: —Sí, sí capitán.
Grind era una bonita casita en el borde del campus que se había convertido en una cafetería hace unos años. En el interior pedías el café, y fuera había una terraza donde se organizaba música en vivo casi todas las noches. El interior estaba lleno. Envié a Cade fuera para que encontrara asientos, y le dije que yo pagaría las bebidas. Pedí una café helado y para Cade un batido de fresa. Ni si quiera le gusta el café, pero viene aquí por mí.
Me paré en la fila durante 10 o 15 minutos, así que cuando me dirigí a fuera, no tenía ni idea de donde estaba Cade. Caminé entre las mesas, asintiendo con la cabeza a la gente que conocía, evitando el contacto visual con aquellos que no. Capté por el rabillo del ojo a Lindsay en el escenario mientras se estaba preparando, y ella sonrió.
Finalmente, vi de pie a Cade en una mesa cerca de la parte delantera. Era un sitio impresionante teniendo en cuenta lo lleno que estaba el local.
Me acerqué por detrás y codeé su espalda.
—Joder, Cade, pensaba que nunca te encontraría. ¿No podías al menos haberme enviado un mensaje?
Yo no apartaba la vista de las bebidas con precaución y Cade me miró por encima del hombro, luego envolvió su brazo alrededor del mío y cogió el batido de mi mano izquierda.
—Lo siento, nena, estaba hablando y me distraje. ¡Mira quién es!
Alcé la vista hacia delante y vi a Justin.
Esta vez, no tuve la suerte de dejar el café. Así que cuando lo vi, se deslizó de mi mano y salpicó mis pies.
Cade, con sus súper rápidos reflejos, lo esquivó por poco, antes de tenerlo todo en sus zapatos.
—Mierda, Bliss. Yo estaba bromeando sobre el café helado, pero me alegro de que me escucharas. Juro que no solías ser tan torpe.
Yo todavía no podía hablar. Mis pies estaban fríos y pegajosos. Y mi cara se sentía demasiado caliente.
—Aquí —dijo Cade—. Siéntate, el Sr. Bieber ha dicho que podemos sentarnos con él.
—Es Justin, Cade. —Estoy segura de que se lo había dicho a Cade media docena de veces ya.
Cade no le hizo caso y se volvió hacia mí. —Voy a dentro a conseguirte servilletas. ¿Quieres otra bebida?
—No, no. Estoy bien, Cade. Tú quédate. Iré a limpiarme.
—Olvídalo. Te gusta la música de Lindsay mucho más que a mí. Todas esas cosas de ''ser el cambio'' y ''chicas al poder'' no son mi estilo. No quiero que te lo pierdas. Siéntate.
—Esta vez, sus manos sobre mis hombros me empujaron hacia abajo hasta que mi trasero golpeó el asiento. Entonces se fue, y me quede a solas con Justin otra vez.
—¿Qué estás haciendo aquí? —Mi pregunta salió en tono enfadado.
En comparación, él estaba dulce y tranquilo, y posiblemente un poco triste. —Mi internet todavía no está conectado en el apartamento, y tenía que revisar mi correo electrónico. Me puedo ir, si lo deseas.
Sí.
—No —suspiré—. Desearía que no nos hubieras invitado a sentarnos contigo.
—Bueno, Cade no dijo que estaba aquí contigo. Sólo pretendía ser amable.
—Lo siento... es que... esto es incómodo. Cade no sabe...
—...No voy a decirle nada, si es eso lo que te preocupa. Me gustaría conservar este trabajo, y además, tu vida personal no es asunto mío. Lo que pasó entre nosotros se acabó.
Su voz se endureció mientras hablaba. ¿Acabó? ¿Por qué se siente como un puñetazo en el estómago? Tenía los dientes apretados, dibujé con mis ojos la línea fuerte y suave de su mandíbula.
—Te has afeitado. —Le dije.
Su mandíbula se aflojó, y él me miró con confusión.
—Uh, sí, lo he hecho.
Nos sentamos en silencio, y no podía dejar de mirarlo. Sus ojos eran marrón claro como la miel, y con el pelo sin cresta parecía más joven. Era guapísimo. Demasiado diría yo. ¿Cómo se pudo fijar en mi?
Sus ojos se posaron en mis labios, y me di cuenta de que me estaba mordiendo el labio inferior. Dios, quería besar lo otra vez.
Salté de mi asiento. —Esta fue una mala idea. Me voy. Dile a Cade que me he puesto enferma o algo así.
Se puso de pie, también. —No, Bliss, espera. Lo siento. No te vayas. Yo... Mierda, no sé lo que voy a hacer. Me sentaré aquí en silencio, y vosotros dos podéis ignorarme completamente. Te lo prometo.
En ese momento, Lindsay dio un paso hacia el pequeño escenario improvisado, y las luces se encendieron, y la gente aplaudió.
Si yo quería salir, tenía que hacerlo ahora. Si me levantaba en medio de la canción, Lindsay me vería y se enfadaría.
Así que, en contra de mi mejor juicio, me senté otra vez.
Justin mantuvo su promesa, y mantuvo sus ojos pegados a la pantalla. Me senté en silencio mientras Lindsay hizo su prueba de sonido, mi cuello se tensó con fuerza por resistir mirarlo.
Cade llegó exactamente mientras Lindsay estaba dando su introducción.
—Hola —susurró. —Randy estaba en un transporte escolar, y me ha dejado una toalla. He pensado que sería mejor que un montón de servilletas.
Luego levantó uno de mis pies pegajosos en su regazo, me quitó el zapato y empezó limpiando mi pierna con la toalla húmeda. Me reí cuando pasó una sección particularmente delicada.
Oí a Justin dejar de escribir.
Por puro instinto, lo miré, pero él estaba mirando a Cade... y a mis piernas. Me aclaré la garganta y tiré mi pie hacia atrás. Cogí la toalla de Cade y dije: —Gracias, creo que puedo hacerlo. No confío en que no me hagas cosquillas.
Justin volvió a su ordenador, Cade se centró en Lindsay, y yo agaché la cabeza para echar un vistazo más de cerca a mis pies. Cuando estaba segura de que no me veían, apreté los ojos cerrados y deje escapar un grito silencioso.
Reconocí algunas de las primeras canciones de Lindsay, después de haberlas oído tocar en varias ocasiones, tanto en el escenario y en la sala de espera durante los ensayos y entre clases. Tenía un gran sonido crudo, acústico, y sus letras eran siempre algún tipo de comentario social, llamando a la gente en sus mentiras. Es por eso cuando ella se inclinó hacia el micrófono y presentó su siguiente canción, yo estaba increíblemente sorprendida.
—La siguiente es algo diferente para mí. El encantador propietario de este establecimiento —ella señaló a un lado—. Saludad a Kenny. —Él miró a la fuerza, pero saludó con la mano—. De todos modos... Kenny me pidió que tocara al menos una canción que no fuera... ¿Cómo lo dijiste, Kenny? Amarga o política, creo que es lo que dijo. Y ya que soy incapaz de escribir algo así, voy a cantar una canción escrita por un amigo mío, que desea permanecer en el anonimato. Se llama: Resistir.
La canción abrió con suavidad, con una simple progresión de cuerdas, similar al sonido normal de Lindsay. Luego cambió, se convirtió en triste, apasionada, casi desesperada. Ella cantó... y deseé haberme ido cuando tuve la oportunidad.
~ No importa que tan cerca, tú siempre estás demasiado lejos
Mis ojos se sienten atraídos donde quiera que estás. ~
Las tranquilas conversaciones que habían estado ocurriendo antes pararon. Fue un cambio tan dramático que todo los ojos estaban fijos en ella. Pero podría jurar que sentí un par de ojos en mí.
~ Estoy cansado de la forma que ambos pretendemos
Cansado de siempre querer y nunca ceder
Puedo sentirlo en mi piel, lo veo en tu sonrisa
Somos más. Siempre lo hemos sido.
Piensa en todo lo que hemos perdido.
Cada caricia y cada beso.
Debido a que ambos insistimos.
Resistimos. ~
Su mirada era este peso físico presionando contra mi piel. Mi corazón latía rápidamente en mi pecho y mi respiración llegó más corta. No quería resistir. No podía evitarlo. Lo miré.
~ Aguanta la respiración y cierra los ojos
Distráete con otros hombres
No son ninguna sorpresa, tus suspiros derrotados
¿No estás cansada de las mentiras? ~
Pero él no me miraba. No estaba escribiendo, pero sus ojos estaban fijos en la pantalla, y parecía... inconsciente. ¿Era sólo yo? ¿Estaba imaginándome todo?
~ Piensa en todo lo que hemos perdido.
Cada caricia y cada beso.
Debido a que ambos insistimos.
Resistimos. ~
De repente, no quería estar más aquí. No podía estar cerca de él. Iba a volverme loca. Fue una estupidez... incluso más estúpido de lo que habría sido tener una aventura de una noche, pero me gustaba. A él no le gustaba Shakespeare, y iba en moto, y era mi maestro... Pero me gustaba, y mucho.
~ Ya he terminado. No voy a ignorarlo.
No voy a pretender resistir.
Quiero más. ~
sábado, 15 de junio de 2013
First Love. Capítulo 8.
Se sintió como si horas pasaron antes de que él apartara la vista de mí. Cuando lo hizo, la sonrisa que dio a la clase era incómoda, y tiró distraídamente de la corbata alrededor de su cuello.
—Gracias, Eric. Pero, por favor, todo el mundo, llamadme Justin.
Creo que en realidad podía sentir las hormonas liberándose en la atmósfera cuando las chicas en el teatro oyeron su acento. Sentí a Kelsey mirarme, pero fijé mis ojos en uno de los focos del escenario colgando por encima, y traté de que mi corazón latiera rápidamente hacia la sumisión. Esto era malo. Esto era horrible.
—Como dijo Eric, hice mi pre-graduado aquí, y luego me gradué en mayo pasado con una maestría en Actuación de la Universidad de Temple en Filadelfia. Estuve trabajando en la escena teatral ahí durante seis meses, cuando Eric me llamó y me preguntó si estaría interesado en el puesto temporal de aquí.
Lo miré por el rabillo del ojo, a la vez anticipando y temiendo el pensamiento de hacer contacto visual con él. No me miraba. De hecho, todo su cuerpo se encontraba orientado hacia los estudiantes del otro lado de la habitación, casi ignorando toda la sección donde me senté. Aparte del hecho de que él no miraba intencionadamente a un lado de la habitación, no había ninguna señal de que estuviera preocupado o cansado de ninguna manera; mientras yo podía sentir el calor en mis mejillas y mis manos temblaban mientras las presionaba en mis rodillas.
—Me encantaron mis cuatro años aquí, y estoy, eh...
Me miró, y no pude hacer otra cosa que devolverle la mirada, con los ojos abiertos y petrificada. Se aclaró la garganta y volvió la mirada hacia el otro lado de la habitación.
—Estoy muy emocionado de estar de vuelta.
Quería meterme en un agujero y morir.
Quería meterme en un agujero en el fondo de un barranco, y luego se enterrada bajo una avalancha, y luego morir.
Yo quería... llorar.
Eric se excusó entonces, para dejarnos que conociéramos a nuestro nuevo maestro. Me hubiera gustado poder salir también, porque se me ocurrió que yo lo conocía muy bien.
—Bueno, entonces —comenzó Justin—. Me doy cuenta que no soy mucho mayor que muchos de ustedes. —Otro movimiento de sus ojos a los míos. Se volvía casi imposible tragar.
—Pero mi objetivo aquí es proveerles con alguna información sobre el siguiente paso en su viaje, de alguien que no está tan lejos de haber terminado. A todos nos gusta Eric, Ben, Kate, y el resto de la facultad, pero seamos sinceros, no son exactamente ''los jovencitos''. —Toda la clase se echó a reír. Yo estaba demasiado ocupada concentrándome en no vomitar—. Era un mundo diferente cuando ellos empezaron sus carreras. Cuando yo me encontraba sentado donde ustedes están, llamábamos a esta clase Preparación Superior; creo que ahora se llama el Negocio del Teatro. En esta, vamos a estar cubriendo todo, desde las audiciones, a las opciones de carrera, a la Acción del Actor. También pasaremos algún tiempo hablando de la parte más abstracta de las cosas. Porque, odio desilusionaros, chicos, pero la parte más difícil de este negocio, no está en conseguir los papeles o llegar a fin de mes, aunque eso también sea difícil. Verdaderamente, lo más difícil es mantener el espíritu y recordar por qué elegiste esto en primer lugar.
No tenía que tratar tanto de asustarnos sobre nuestro futuro. Todos sabíamos perfectamente que estábamos a punto de terminar la universidad.
—Ahora, si no les importa. Me gustaría saber un poco acerca de todos ustedes. Por qué no me dicen sus nombres y que están interesados en hacer después de graduarse.
Había cerca de veinte chicos en la clase. Los primeros ocho, o todos, recitaban sus nombres seguidos de: ''Me voy a mudar a Nueva York''.
Cuando eres un actor, mudarte a Nueva York es, más o menos, el sueño. Esos que son afortunados, en realidad, pueden llevar a cabo un plan. Algunos tenemos que ser más realistas.
Cade, mi mejor amigo, además de Kelsey dijo: —Cade
Winston. En este momento estoy un poco desgarrado entre la Escuela Superior o sólo ir directamente a las audiciones. Realmente, no puedo decir si de verdad quiero ir a la escuela superior o si sólo estoy asustado.
Justin sonrió, y aunque me volvía loca, sonreí también. Me sentía así acerca de un montón de cosas en mi vida... no sólo la actuación.
Él dijo: —Bien. Eso es honesto, Cade. Y, cuanto más honesto puedas ser contigo mismo, mejor. Las esperanzas y los sueños son geniales, pero son mucho más fáciles de romper que un plan sólido. Vamos a ver si podemos averiguar exactamente lo que quieres mientras estés en esta clase.
Después de eso, fue como si todos se sintieron bien por decir lo que realmente pensaban, en lugar de lo que nos parecía que se esperaba de nosotros.
Pasamos tanto tiempo defendiendo nuestra elección de hacer esto que se vuelve difícil demostrar cualquier vulnerabilidad en absoluto.
Sólo que hay tantas veces que puedes encontrarte con alguien que te pregunta por tu falla, cuando las cosas no funcionan antes, que empiezas a pensar que tal vez caer debería ser sólo tu plan.
A veces me gustaría ser un poco más como Kelsey. Ella prácticamente no tiene miedo a nada. Aunque, supongo, que es fácil ser un poco valiente cuando tu familia está cargada.
—Kelsey Summers. Me estoy tomando una año sabático para viajar y simplemente explorar antes de decidir lo que voy a hacer. La gente siempre dice que los actores interesantes son gente interesante, así que me imagino que es una buena inversión pasar un poco de tiempo volviéndome más fascinante de lo que ya soy.
—Diva —murmuré en voz baja.
Entrecerró los ojos, y dio un rápido pinchazo en la parte posterior de mi brazo como respuesta. Grité, y casi caigo de mi asiento, al mismo tiempo que Justin volvió sus ojos hacia mí y dijo: —¿Y tú?
Frotando mi brazo, tuve que apartar la mirada de sus ojos antes de que pudiera responder.
—Bliss Edwards. Estoy un poco dividida entre la actuación y la dirección de escena. Y puesto que en realidad no ofrecen programas de doctorados donde puedas hacer las dos cosas, creo que voy a seguir adelante y entrar en el, um, mercado de trabajo o lo que sea.
Miré de nuevo hacia él, pero sus ojos ya se habían trasladado a Dom, quien se hallaba sentado una fila por encima de mí.
Cerré los ojos y respiré profundo. La mano de Kelsey encontró la mía, y la apretó.
Tomó otros veinte minutos para terminar la introducción porque, bueno, somos gente de teatro. Nos encanta oírnos hablar.
Con sólo cinco minutos para el final de la clase Justin dijo: —Muy bien. Parece que todos le han dedicado al menos un pensamiento al siguiente paso. El miércoles quiero que todos vengan a clase con su currículum, fotografías y estén dispuestos a audicionar.
—¿Por qué? —preguntó Dom—. Es la primera semana de clase. No hay audiciones hasta unas semanas. —A Dom le encantaba oírse hablar a sí mismo más que a la mayoría.
—No importa —respondió Justin—. En el mundo real, puedes ir a diez audiciones en un día. Puede tener semanas para prepararte o puedes tener una hora. Tu trabajo es sólo actuar si consigues la parte, hasta entonces tu trabajo es audicionar, así que es mejor ser bueno en ello. Váyanse. Nos vemos el miércoles.
Sonrió. No fue tan tan impresionante como las sonrisas que tenía anoche, pero, aún así, era suficiente para hacer que mis pasos dudaran en mi camino por las rampas.
Me encontraba en los telones, a escasos metros de la puerta cuando escuché: —Señorita Edwards, ¿puedo hablar con usted un momento?
La cara de Kelsey se quedó atrapada en algún lugar entre la compasión y alegría. Por primera vez en doce horas quería golpear a alguien además de mí.
—¿Almuerzo al mediodía? —preguntó ella. Asentí con la cabeza, aunque no estaba segura de que sobreviviría hasta el mediodía. Diablos, no siquiera estaba segura de que podría soportar ir a mi siguiente clase.
Me tomé mi tiempo caminando hacia él, esperando que el resto de la clase se fuera. Dom actualmente bombardeaba a Justin con preguntas, así que me tomó un segundo distraerme con Cade. Donde Kelsey era la amiga que me llevaba a bares y me animaba a comportarme como una estúpida, Cade era el amigo que siempre sabía lo correcto para decir.
Sus primeras palabras... —En una escala de uno a exageradamente mal, ¿cómo está tu resaca?
Levanté la comisura de mis labios en una sonrisa. Eso fue todo lo que pude manejar en mi vértice de emociones, pero era una sonrisa de todos modos. —Depende... ¿ahora mismo? Un sólido siete. Si Dom intenta hablar conmigo ... vamos a necesitar una escala más grande.
Se echó a reír, y algo me hizo preguntarme cómo habría ido anoche si le hubiera dicho a él mi secreto en lugar de a Kelsey. De alguna manera dudaba que las cosas hubieran resultado iguales.
—Tengo que irme. Echan mi serie. —Cade hizo una mueca, y concordé, contenta de que yo hubiera conseguido sacar eso del camino el año pasado.
—Vamos a hacer algo esta noche, ¿vale?
—Por supuesto. —Esta vez sonreí, porque Cade era estupendo para las distracciones, y eso era, sin duda, lo que necesitaba en este momento.
Me besó en la mejilla y luego siguió su camino.
Me volví hacia Justin para encontrarlo mirándome, sus ojos oscuros y entornados. Dom había desaparecido. Debe de haber salido por las puertas del otro lado. Nos quedamos allí, torpemente, durante varios segundos. Sus manos metidas en los bolsillos, y la mía jugueteando con el bolso colgado sobre mis hombros.
Finalmente, se aclaró la garganta.
—¿Cómo está tu pierna?
Tragué saliva, y miré mis piernas. Hoy me había puesto una falda para mantenerla al descubierto. Incliné mi pierna para que pudiera ver el vendaje. —Bien. Me volví a vendar de nuevo esta mañana. Está ampollada. Pero hasta donde sé, o bien de acuerdo a internet, eso es normal.
Miré de vuelta, pero sus ojos seguían fijos en mis piernas.
Me puse rígida. Dios, esto era tan difícil.
Se aclaró la garganta otra vez.
—Así que... estás en la universidad.
—Así que... tu no lo estás.
Se quedó inmóvil durante un segundo y luego se volvió bruscamente hacia un lado, alejándose a varios metro de distancia de mí, y luego de regreso. Sus dedos pasaron a través de su pelo en frustración, y lo único en lo que yo podía pensar era en mis propios dedos en su pelo, y lo increíblemente suave que sería.
—Pensé... —empezó—. Bueno, no pensaba mucho en absoluto. Pero, no pareces como si estuviera en la universidad. Dije que fui a la escuela aquí, y que acababa de mudarme de vuelta, y tú dijiste ''yo también'' así que supuse que había hecho lo mismo.
Me mantuve teniendo esta necesidad irracional de parpadear. No iba a llorar ni nada, pero simplemente no podía parar. Dije: —Yo vivía en Texas cuando era muy joven. Quise decir que me mudé aquí por la escuela.
Asintió con la cabeza una vez, y luego siguió asintiendo. Así pues, él asentía con la cabeza y yo parpadeaba y ninguna de los dos decía lo que realmente necesitaba ser dicho.
Y como no podía soportar el silencio, fui la primera en romperlo.
—No se lo diré a nadie. —Sus cejas se arquearon, pero no podría decir si era por sorpresa o juzgando sólo un tic facial—. Quiero decir que no hay nada... no es que nosotros... quiero decir que en realidad no... um, hicimos la bestia de dos espaldas y todo eso.
OH DIOS MÍO.
MATAMEAHORAMATAMEAHORAMATAMEAHORAMATAMEAHORAAAA.
¿La bestia de dos espaldas? ¿En serio?
Tengo 22 años de edad, y en lugar de simplemente escupir la palabra sexo, ¡he usado una referencia a Shakespeare! Una muy embarazosa referencia a Shakespeare.
¡Y él sonreía! Y sus sonrisa hacía cosas divertidas a mis adentros que me tenían pensando en la noche pasada, lo cual era algo que no necesitaba, en absoluto, estar pensando en estos momentos. Sin bestias. Sin espaldas. Sin anoches.
Aparté la miraba, tratando de no perder la cabeza. Tomé una respiración profunda, y dije con tanta calma como pude. —Esto no tiene porque ser un gran problema.
Se tomó un momento para contestar, y me pregunté si esperaba a que lo mirara. Si así era, él estaría esperando un rato.
—Tienes razón. Los dos somos adultos. Podemos olvidar lo que pasó.
No había manera de que yo pudiera olvidar lo que pasó. Pero podría fingir.
Podría actuar.
—Correcto. —Asentí.
Me volví para salir, pero su voz me detuvo.
—¿Cómo está tu gato?
—¿Qué gato? ¡Oh! MI GATO. El gato... que es mío. Oh, ella está... —Recuerdo haber dicho que era hembra, ¿no?—. Está bien. Toda maullando y ronroneado y otras cosas de gato.
Dios, ¿por qué la puerta tenía que estar tan lejos?
Seguí caminando, diciendo mis últimas palabras por sobre mis hombros.
—Tengo que ir a clase. Te veré el miércoles supongo, está bien, ¡adiós!
Aceleré saliendo por la puerta, por el pasillo hacia el ala de arte, más allá del salón de clases de cerámica. Y hacia el cuatro de baño inutilizado, que nadie usaba. Entonces me hundí hasta las rodillas.
Me concentré en no hiperventilar. Sólo yo podría tener un romance con un maestro de forma accidental. Sabía que una cosa era segura. No había manera en el infierno de que yo fuera a ir a mi siguiente clase.
—Gracias, Eric. Pero, por favor, todo el mundo, llamadme Justin.
Creo que en realidad podía sentir las hormonas liberándose en la atmósfera cuando las chicas en el teatro oyeron su acento. Sentí a Kelsey mirarme, pero fijé mis ojos en uno de los focos del escenario colgando por encima, y traté de que mi corazón latiera rápidamente hacia la sumisión. Esto era malo. Esto era horrible.
—Como dijo Eric, hice mi pre-graduado aquí, y luego me gradué en mayo pasado con una maestría en Actuación de la Universidad de Temple en Filadelfia. Estuve trabajando en la escena teatral ahí durante seis meses, cuando Eric me llamó y me preguntó si estaría interesado en el puesto temporal de aquí.
Lo miré por el rabillo del ojo, a la vez anticipando y temiendo el pensamiento de hacer contacto visual con él. No me miraba. De hecho, todo su cuerpo se encontraba orientado hacia los estudiantes del otro lado de la habitación, casi ignorando toda la sección donde me senté. Aparte del hecho de que él no miraba intencionadamente a un lado de la habitación, no había ninguna señal de que estuviera preocupado o cansado de ninguna manera; mientras yo podía sentir el calor en mis mejillas y mis manos temblaban mientras las presionaba en mis rodillas.
—Me encantaron mis cuatro años aquí, y estoy, eh...
Me miró, y no pude hacer otra cosa que devolverle la mirada, con los ojos abiertos y petrificada. Se aclaró la garganta y volvió la mirada hacia el otro lado de la habitación.
—Estoy muy emocionado de estar de vuelta.
Quería meterme en un agujero y morir.
Quería meterme en un agujero en el fondo de un barranco, y luego se enterrada bajo una avalancha, y luego morir.
Yo quería... llorar.
Eric se excusó entonces, para dejarnos que conociéramos a nuestro nuevo maestro. Me hubiera gustado poder salir también, porque se me ocurrió que yo lo conocía muy bien.
—Bueno, entonces —comenzó Justin—. Me doy cuenta que no soy mucho mayor que muchos de ustedes. —Otro movimiento de sus ojos a los míos. Se volvía casi imposible tragar.
—Pero mi objetivo aquí es proveerles con alguna información sobre el siguiente paso en su viaje, de alguien que no está tan lejos de haber terminado. A todos nos gusta Eric, Ben, Kate, y el resto de la facultad, pero seamos sinceros, no son exactamente ''los jovencitos''. —Toda la clase se echó a reír. Yo estaba demasiado ocupada concentrándome en no vomitar—. Era un mundo diferente cuando ellos empezaron sus carreras. Cuando yo me encontraba sentado donde ustedes están, llamábamos a esta clase Preparación Superior; creo que ahora se llama el Negocio del Teatro. En esta, vamos a estar cubriendo todo, desde las audiciones, a las opciones de carrera, a la Acción del Actor. También pasaremos algún tiempo hablando de la parte más abstracta de las cosas. Porque, odio desilusionaros, chicos, pero la parte más difícil de este negocio, no está en conseguir los papeles o llegar a fin de mes, aunque eso también sea difícil. Verdaderamente, lo más difícil es mantener el espíritu y recordar por qué elegiste esto en primer lugar.
No tenía que tratar tanto de asustarnos sobre nuestro futuro. Todos sabíamos perfectamente que estábamos a punto de terminar la universidad.
—Ahora, si no les importa. Me gustaría saber un poco acerca de todos ustedes. Por qué no me dicen sus nombres y que están interesados en hacer después de graduarse.
Había cerca de veinte chicos en la clase. Los primeros ocho, o todos, recitaban sus nombres seguidos de: ''Me voy a mudar a Nueva York''.
Cuando eres un actor, mudarte a Nueva York es, más o menos, el sueño. Esos que son afortunados, en realidad, pueden llevar a cabo un plan. Algunos tenemos que ser más realistas.
Cade, mi mejor amigo, además de Kelsey dijo: —Cade
Winston. En este momento estoy un poco desgarrado entre la Escuela Superior o sólo ir directamente a las audiciones. Realmente, no puedo decir si de verdad quiero ir a la escuela superior o si sólo estoy asustado.
Justin sonrió, y aunque me volvía loca, sonreí también. Me sentía así acerca de un montón de cosas en mi vida... no sólo la actuación.
Él dijo: —Bien. Eso es honesto, Cade. Y, cuanto más honesto puedas ser contigo mismo, mejor. Las esperanzas y los sueños son geniales, pero son mucho más fáciles de romper que un plan sólido. Vamos a ver si podemos averiguar exactamente lo que quieres mientras estés en esta clase.
Después de eso, fue como si todos se sintieron bien por decir lo que realmente pensaban, en lugar de lo que nos parecía que se esperaba de nosotros.
Pasamos tanto tiempo defendiendo nuestra elección de hacer esto que se vuelve difícil demostrar cualquier vulnerabilidad en absoluto.
Sólo que hay tantas veces que puedes encontrarte con alguien que te pregunta por tu falla, cuando las cosas no funcionan antes, que empiezas a pensar que tal vez caer debería ser sólo tu plan.
A veces me gustaría ser un poco más como Kelsey. Ella prácticamente no tiene miedo a nada. Aunque, supongo, que es fácil ser un poco valiente cuando tu familia está cargada.
—Kelsey Summers. Me estoy tomando una año sabático para viajar y simplemente explorar antes de decidir lo que voy a hacer. La gente siempre dice que los actores interesantes son gente interesante, así que me imagino que es una buena inversión pasar un poco de tiempo volviéndome más fascinante de lo que ya soy.
—Diva —murmuré en voz baja.
Entrecerró los ojos, y dio un rápido pinchazo en la parte posterior de mi brazo como respuesta. Grité, y casi caigo de mi asiento, al mismo tiempo que Justin volvió sus ojos hacia mí y dijo: —¿Y tú?
Frotando mi brazo, tuve que apartar la mirada de sus ojos antes de que pudiera responder.
—Bliss Edwards. Estoy un poco dividida entre la actuación y la dirección de escena. Y puesto que en realidad no ofrecen programas de doctorados donde puedas hacer las dos cosas, creo que voy a seguir adelante y entrar en el, um, mercado de trabajo o lo que sea.
Miré de nuevo hacia él, pero sus ojos ya se habían trasladado a Dom, quien se hallaba sentado una fila por encima de mí.
Cerré los ojos y respiré profundo. La mano de Kelsey encontró la mía, y la apretó.
Tomó otros veinte minutos para terminar la introducción porque, bueno, somos gente de teatro. Nos encanta oírnos hablar.
Con sólo cinco minutos para el final de la clase Justin dijo: —Muy bien. Parece que todos le han dedicado al menos un pensamiento al siguiente paso. El miércoles quiero que todos vengan a clase con su currículum, fotografías y estén dispuestos a audicionar.
—¿Por qué? —preguntó Dom—. Es la primera semana de clase. No hay audiciones hasta unas semanas. —A Dom le encantaba oírse hablar a sí mismo más que a la mayoría.
—No importa —respondió Justin—. En el mundo real, puedes ir a diez audiciones en un día. Puede tener semanas para prepararte o puedes tener una hora. Tu trabajo es sólo actuar si consigues la parte, hasta entonces tu trabajo es audicionar, así que es mejor ser bueno en ello. Váyanse. Nos vemos el miércoles.
Sonrió. No fue tan tan impresionante como las sonrisas que tenía anoche, pero, aún así, era suficiente para hacer que mis pasos dudaran en mi camino por las rampas.
Me encontraba en los telones, a escasos metros de la puerta cuando escuché: —Señorita Edwards, ¿puedo hablar con usted un momento?
La cara de Kelsey se quedó atrapada en algún lugar entre la compasión y alegría. Por primera vez en doce horas quería golpear a alguien además de mí.
—¿Almuerzo al mediodía? —preguntó ella. Asentí con la cabeza, aunque no estaba segura de que sobreviviría hasta el mediodía. Diablos, no siquiera estaba segura de que podría soportar ir a mi siguiente clase.
Me tomé mi tiempo caminando hacia él, esperando que el resto de la clase se fuera. Dom actualmente bombardeaba a Justin con preguntas, así que me tomó un segundo distraerme con Cade. Donde Kelsey era la amiga que me llevaba a bares y me animaba a comportarme como una estúpida, Cade era el amigo que siempre sabía lo correcto para decir.
Sus primeras palabras... —En una escala de uno a exageradamente mal, ¿cómo está tu resaca?
Levanté la comisura de mis labios en una sonrisa. Eso fue todo lo que pude manejar en mi vértice de emociones, pero era una sonrisa de todos modos. —Depende... ¿ahora mismo? Un sólido siete. Si Dom intenta hablar conmigo ... vamos a necesitar una escala más grande.
Se echó a reír, y algo me hizo preguntarme cómo habría ido anoche si le hubiera dicho a él mi secreto en lugar de a Kelsey. De alguna manera dudaba que las cosas hubieran resultado iguales.
—Tengo que irme. Echan mi serie. —Cade hizo una mueca, y concordé, contenta de que yo hubiera conseguido sacar eso del camino el año pasado.
—Vamos a hacer algo esta noche, ¿vale?
—Por supuesto. —Esta vez sonreí, porque Cade era estupendo para las distracciones, y eso era, sin duda, lo que necesitaba en este momento.
Me besó en la mejilla y luego siguió su camino.
Me volví hacia Justin para encontrarlo mirándome, sus ojos oscuros y entornados. Dom había desaparecido. Debe de haber salido por las puertas del otro lado. Nos quedamos allí, torpemente, durante varios segundos. Sus manos metidas en los bolsillos, y la mía jugueteando con el bolso colgado sobre mis hombros.
Finalmente, se aclaró la garganta.
—¿Cómo está tu pierna?
Tragué saliva, y miré mis piernas. Hoy me había puesto una falda para mantenerla al descubierto. Incliné mi pierna para que pudiera ver el vendaje. —Bien. Me volví a vendar de nuevo esta mañana. Está ampollada. Pero hasta donde sé, o bien de acuerdo a internet, eso es normal.
Miré de vuelta, pero sus ojos seguían fijos en mis piernas.
Me puse rígida. Dios, esto era tan difícil.
Se aclaró la garganta otra vez.
—Así que... estás en la universidad.
—Así que... tu no lo estás.
Se quedó inmóvil durante un segundo y luego se volvió bruscamente hacia un lado, alejándose a varios metro de distancia de mí, y luego de regreso. Sus dedos pasaron a través de su pelo en frustración, y lo único en lo que yo podía pensar era en mis propios dedos en su pelo, y lo increíblemente suave que sería.
—Pensé... —empezó—. Bueno, no pensaba mucho en absoluto. Pero, no pareces como si estuviera en la universidad. Dije que fui a la escuela aquí, y que acababa de mudarme de vuelta, y tú dijiste ''yo también'' así que supuse que había hecho lo mismo.
Me mantuve teniendo esta necesidad irracional de parpadear. No iba a llorar ni nada, pero simplemente no podía parar. Dije: —Yo vivía en Texas cuando era muy joven. Quise decir que me mudé aquí por la escuela.
Asintió con la cabeza una vez, y luego siguió asintiendo. Así pues, él asentía con la cabeza y yo parpadeaba y ninguna de los dos decía lo que realmente necesitaba ser dicho.
Y como no podía soportar el silencio, fui la primera en romperlo.
—No se lo diré a nadie. —Sus cejas se arquearon, pero no podría decir si era por sorpresa o juzgando sólo un tic facial—. Quiero decir que no hay nada... no es que nosotros... quiero decir que en realidad no... um, hicimos la bestia de dos espaldas y todo eso.
OH DIOS MÍO.
MATAMEAHORAMATAMEAHORAMATAMEAHORAMATAMEAHORAAAA.
¿La bestia de dos espaldas? ¿En serio?
Tengo 22 años de edad, y en lugar de simplemente escupir la palabra sexo, ¡he usado una referencia a Shakespeare! Una muy embarazosa referencia a Shakespeare.
¡Y él sonreía! Y sus sonrisa hacía cosas divertidas a mis adentros que me tenían pensando en la noche pasada, lo cual era algo que no necesitaba, en absoluto, estar pensando en estos momentos. Sin bestias. Sin espaldas. Sin anoches.
Aparté la miraba, tratando de no perder la cabeza. Tomé una respiración profunda, y dije con tanta calma como pude. —Esto no tiene porque ser un gran problema.
Se tomó un momento para contestar, y me pregunté si esperaba a que lo mirara. Si así era, él estaría esperando un rato.
—Tienes razón. Los dos somos adultos. Podemos olvidar lo que pasó.
No había manera de que yo pudiera olvidar lo que pasó. Pero podría fingir.
Podría actuar.
—Correcto. —Asentí.
Me volví para salir, pero su voz me detuvo.
—¿Cómo está tu gato?
—¿Qué gato? ¡Oh! MI GATO. El gato... que es mío. Oh, ella está... —Recuerdo haber dicho que era hembra, ¿no?—. Está bien. Toda maullando y ronroneado y otras cosas de gato.
Dios, ¿por qué la puerta tenía que estar tan lejos?
Seguí caminando, diciendo mis últimas palabras por sobre mis hombros.
—Tengo que ir a clase. Te veré el miércoles supongo, está bien, ¡adiós!
Aceleré saliendo por la puerta, por el pasillo hacia el ala de arte, más allá del salón de clases de cerámica. Y hacia el cuatro de baño inutilizado, que nadie usaba. Entonces me hundí hasta las rodillas.
Me concentré en no hiperventilar. Sólo yo podría tener un romance con un maestro de forma accidental. Sabía que una cosa era segura. No había manera en el infierno de que yo fuera a ir a mi siguiente clase.
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