miércoles, 5 de febrero de 2014

Química Perfecta. Capítulo 12.

-Narra Justin- 

Llevo una hora esperando en la biblioteca. Bueno, más bien una hora y media. Antes de las diez, salí a sentarme en los bancos de cemento. A las diez volví a dentro y me quedé mirando el expositor, fingiendo estar interesado en esos eventos. No quería parecer ansioso por ver a ____. A las diez y cuarenta y cinco me senté en los sofás y aproveché para hojear el libro de química.
Ahora son las once. ¿Dónde se habrá metido?
Podría haber ido a dar una vuelta con mis amigos. Maldita sea, debería ir a dar una vuelta con mis amigos. Pero tengo la estúpida necesidad de saber la razón por la que ____ me ha dejado plantado. Intento convencerme de que es cuestión de orgullo, pero en el fondo estoy preocupado por ella.
Durante su ataque de nervios en la enfermería, me dio a entender que su madre no era la candidata perfecta para la Madre del Año. ¿No se da cuenta ____ de que ya tiene dieciocho años y que puede irse de casa si quiere? Si lo pasa tan mal… ¿por qué se queda allí?
Porque sus padres son ricos.
Si yo me fuera de casa, mi nueva no sería muy diferente de la antigua. Sin embargo, para una chica que vive en la zona norte, una vida sin toallas de diseño y una sirvienta que te siga a todas partes, probablemente sea peor que la muerte.
Ya he esperado suficiente a ____. Voy a ir a su casa, para que me explique por qué me ha dejado plantado. Sin pensarlo dos veces, me subo a la moto y me dirijo a la zona norte. Sé donde vive… en la vomitiva mansión blanca flanqueada por columnas.
Aparco la moto en el camino de la entrada y llamo al timbre.
Me aclaro la garganta, para no atragantarme al hablar. Mierda, ¿qué voy a decirle? ¿Y por qué me siento tan inseguro, como si ella fuera a juzgarme y yo tuviera que impresionarla?
Nadie responde, vuelvo a llamar.
¿Dónde está el sirviente o el mayordomo que te abre la puerta cuando lo necesitas? Justo en el momento en el que estoy apunto de renunciar y alejarme de esa maldita casa, la puerta se abre. Delante de mí aparece una versión más mayor de ____. No cabe duda de que es su madre. Cuando me mira, me doy cuenta de la mueca de desprecio que me lanza.

— ¿En qué puedo ayudarte? — pregunta llena de seguridad. Tengo la impresión de que o espera que forme parte de la plantilla de jardineros, o que sea un vendedor que va de puerta en puerta acosando a la gente. — En este vecindario está prohibida la venta ambulante.
— No estoy aquí para vender nada. Me llamo Justin. Solamente quería saber si ____ estaba… bueno, en casa. — respondo. Genial, me he quedado sin palabras dos veces.
— No. — contesta con un tono de voz tan frío como su mirada.
— ¿Sabe a dónde ha ido?
La señora Ellis entrecierra la puerta. Probablemente piense que voy a asomar la cabeza para comprobar las cosas de valor que tiene, y sentirme tentado de robarlas.
— No suelo dar información sobre dónde se encuentra mi hija. Ahora, si me disculpas… — dice, antes de cerrarme la puerta en las narices.
Me quedo delante de la puerta principal como un imbécil. Tengo la sensación de que ____ estaba detrás de la puerta pidiéndole a su madre que se deshiciera de mí. En su lugar, yo no jugaría conmigo.
Detesto los juegos que no puedo ganar.
Regreso a la moto, preguntándome si debería sentirme como un pitbull furioso.

-Narra _____ Ellis-

— ¿Quién es Justin?
Esas son las primeras palabras que me dirige mi madre después de que llegue a casa del aeropuerto, donde he ido a recoger a mi padre.
— Un chico del instituto. Me ha tocado como compañero en la clase de química. — respondo en voz baja. — ¿Por qué le conoces?
— Vino aquí después de que te fueras al aeropuerto. Le he echado.
¡Dios! Me olvidé de que había quedado con Justin esta mañana.
Cuando pienso en ello, le imagino esperándome en la biblioteca y me invade un sentimiento de culpabilidad. Era yo quien no confiaba en que se presentara, pero al final he sido yo quien no ha cumplido con su palabra. Debe de estar furioso… me siento fatal.
— No lo quiero cerca de casa. — confiesa — Los vecinos comenzarían a chismorrear sobre ti.
Espero que algún día pueda vivir en un lugar en el que no tenga que preocuparme de los cotilleos de los vecinos.
— De acuerdo. — accedo.
— ¿No puedes cambiar de compañero?
— No.
— ¿Lo has intentado?
— Sí, mamá. Lo he hecho. La señora Peterson se niega a cambiarme.
— Quizás no hayas insistido lo suficiente. Llamaré al instituto el lunes y les haré…
La miro fijamente, ignorando el dolor que tengo en la parte posterior de la cabeza, donde mi hermana se ha llevado un buen mechón de pelo.
— Mamá, no necesito que llames al instituto y me hagas sentir como una niña de dos años.
— ¿Ha sido ese Justin el que te ha enseñado a faltarle el respeto a tu madre? ¿Te crees que puedes hablarme así porque ese chico sea tu compañero?
Ojalá estuviera mi padre para intervenir.
— Porque si empiezas a codearte con gentuza como esa, la gente te considerará como tal. No es así como te hemos educado tu padre y yo.

Vaya, aquí viene el sermón. Sé cual es el significado que se esconde tras sus palabras. Shelley no es perfecta, por lo que yo tengo que serlo por las dos. Aspiro profundamente intentando calmarme, mientras ignoro todo lo que ella está diciendo. Todos los días son lo mismo, y ya he aprendido a desaparecer de la realidad cuando pasan estas cosas.

Afortunadamente, suena el teléfono y mi madre va a atender la llamada. Salgo corriendo hacia mi habitación, dando así por terminado su discurso. Busco la guía de estudiantes del Instituto Fairfield para conseguir el teléfono de Justin.
Abro mi móvil y marco su número.

— ¿Si? — contesta una voz de chico.
Aspiro profundamente.
— Hola — respondo — ¿Está Justin?
— Ha salido.
— ¿Quién es? — oigo a una mujer preguntar a lo lejos.
— ¿Quién eres? — pregunta el chico.
Me doy cuenta de que no paro de morderme las uñas mientras hablo.
— _____ Ellis. Soy… una amiga del instituto de Justin.
— Es _____ Ellis, una amiga del instituto de Justin. — explica el chico a su madre.
— Coge el mensaje — le oigo decir.
— ¿Eres su nueva novia? — pregunta el chico.
Oigo un golpe y un ‘¡Ay!’, antes de que el chico rectifique.
— ¿Quieres dejar un mensaje?
— Dile que ha llamado ______ Ellis. Este es mi número…

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