lunes, 23 de septiembre de 2013

First Love. Capítulo 17.

Para el momento en que había rellenado el papeleo necesario, y tenía alojada a Hamlet dentro de un barato transportín para gatos, había pasado cerca de media hora desde que Cade se había ido. De pie en el aparcamiento, no pude encontrarlo por ningún lado. 

Saqué mi teléfono, no había mensajes. 


Busqué en mi parabrisas, no había notas. 


Llamé a su teléfono, no hubo respuesta. 


Volví a llamar a su teléfono, directo al buzón de voz. 


Para cuando sonó el ''bip'', yo estaba llorando. 


—Cade, lo siento. Lo siento tanto. No sé como arreglar esto. Sólo quiero que volvamos a ser como hemos sido siempre. Dios, esto es estúpido. Sé que no podemos. Sé que las cosas no pueden ser como eran antes, pero... no lo sé. Como sea. Sólo... hazme saber si estás bien. No estás en mi coche, y no sé como llegaste a casa, si es que llegaste. Sólo llámame. Por favor. Hablemos de esto.


Unos minutos después estaba sentada al lado de mi coche en el pavimento, mis vaqueros manchados de polvo, cuando recibí un mensaje.


''Estoy bien.''


Traté de llamarle otra vez, saltó directo al buzón de voz.


Y por más que intentara pensar de otra manera, por más que intentaba esperar que podíamos superar esto... Ya lo sentía. Sentía que me apagaba.


Tal vez era el dolor. Tal vez era que al final había acabado por volverme loca. Tal vez ya simplemente no tenía a dónde más ir. Pero cuando volví a mi complejo de apartamentos, no me dirigí al mío.


Con Hamlet en la mano, me dirigí al de Justin.


No sabía como me veía cuando abrió la puerta. Ni siquiera quería saberlo. Pero la abrió casi al instante, gesticulando hacia mí sin hacer preguntas.


Jamás había estado en su apartamento. Debería haberme dado cuenta, o pedirle que me mostrara los alrededores. Debería haber dicho algo, pero lo único que tenía en la punta de la lengua era un sollozo, y necesité de toda mi energía, toda mi concentración para retenerlo.


Pero incluso eso no fue suficiente cuando sus dedos levantaron mi barbilla. Él dijo mi nombre, y vi una mirada preocupada en aquellos ojos. Las lágrimas cayeron de mí como una copa rebosante, y no pude controlarlo, ni respirar bien, ni explicarlo.


Él tomó la caja de Hamlet de mis manos y pasó un brazo alrededor de mis hombros. Me condujo por un pasillo casi idéntico al mío hacia una sala de estar que era completamente diferente. Estaba llena de libros, algunos en repisas, otros apilados en el suelo. Los muebles eran sencillos y con un toque moderno, pero no tan modernos para que dudara antes de hundirme en los cojines del sofá negro, agarrando una almohada blanca para abrazarla a mi pecho. Luego Justin se puso a mi lado, sacándome la suave almohada de las manos y reemplazando la comodidad con su cuerpo. Me colocó en su regazo, acunándome como a una niña, secándome las lágrimas, peinando mi pelo, frotándome la espalda. 


—Él me odia. —Me las arreglé para decir finalmente. Él no había preguntado, pero su preocupación me empujó a hacerlo de todos modos, sacó las palabras fuera de mi boca.

—¿Quién te odia, amor?

Rápidas y cortas respiraciones salían de mis labios, pequeños gemidos que no era capaz de controlar.


—C-Cade.

—Cade no podría odiarte jamás —dijo.
—Lo hace. Se fue. No volverá a hablarme. —Me disolví en otro ataque de llanto y sólo me acercó a él, metiendo mi cabeza debajo de su barbilla, contra su pecho.

Me dejó llorar, murmurando cosas todo el tiempo. 'Estarás bien, amor. Las cosas se resolverán. Cálmate. Respira, Bliss. Estoy aquí. Todo irá bien. Sea lo que sea nos ocuparemos de esto. Está bien, amor.'


Debió de haber murmurado miles de variaciones. Pero jamás dejó de intentarlo, sin importar que no lo estuviera escuchando. Cuando terminé de llorar, estaba demasiado cansada para hacer nada más. Me dejé caer contra él, sólo inhalando y exhalando. Y él me sostuvo allí. Finalmente, un sonido se oyó a través de la niebla. Un bajo y molesto gemido.


Hamlet. Había dejado a Hamlet atrapada en esa caja todo este tiempo.


Llena de culpa, me senté, manteniendo la cabeza despejada por un momento.


—Lo siento, necesito llevarla a casa. —Estaba poniéndome en pie, para ir en busca de su caja, cuando Justin me tomó por los codos.

—Quédate, amor. Estás alterada. Cuidaré del gato.

No. No podía dejar que hiciera eso. Porque entonces él vería que todas las cosas de la gata que había comprado todavía estaban envueltas en plástico y sin abrir.


—No, está bien. De verdad, debería irme. Estoy bien ahora. Gracias.

—Bliss, por favor, habla conmigo.

Mi cuerpo estaba inclinado hacia él en contra de mi voluntad, sufriendo por volver a sentir su comodidad, pero aún no había tomado una decisión.


—No lo sé...

—¿Qué te parece esto? Te vas a casa y te encargas del gato, y en un ratito, te llevaré la cena. Podemos hablar o sólo ver una película o cualquier cosa que necesites hacer. Yo sólo... si te vas así, me volveré loco preocupándome por ti.

Después de un momento, asentí.


—Bien.

—¿En serio?
—Sí, sólo dame una hora, ¿de acuerdo?

El sonrió, y yo supe... que estaba en problemas.


***


Estaba bastante segura de que mi nueva gata me odiaba.


No es que la culpara por ello, después de haberla dejado en aquella caja durante tanto tiempo.


Sin importar lo que hiciera, ella dejaba escapar ese gruñido con la boca cerrada cada vez que daba un paso a su dirección. Le dejé comida en la cocina, la cual ignoró. Le hice una caja de arena y la puse en el armario de depósitos. La levanté y la llevé a la caja, ubicándola dentro para que supiera dónde estaba. Siseó una vez y luego corrió, tirando la basura en su escapada. Desapareció debajo de mi sofá, únicamente con sus brillantes y malvados ojos visibles en la oscuridad.


¿Por qué no le había dicho a Justin que tenía una gata llamada Lady Macbeth? Eso le hubiera quedado mucho mejor. (Se refiere a un juego de palabras entre Hamlet y Lady Macbeth con respecto al comportamiento de la gata, ambos personajes de obras famosas de Shakespeare. Hamlet es un personaje que representa la duda y Lady Macbeth pareciera ser más vengativa y determinada)


Durante el resto del tiempo, me quedé sola con mis pensamientos, los cuales eran casi tan agradables como el virus Ébola. Ordené la sala de estar, luego pensé en huir. Ordené mi cuarto, entonces me apresuré al baño, segura de que iba a vomitar. No lo hice. Casi desee haberlo hecho. Podría haber dicho que estaba enferma.


Antes de que tuviera la oportunidad de discutirlo conmigo misma... se escuchó el timbre de la puerta.


Mi corazón se sintió como si alguien estuviera usándolo como un trampolín. Respiré hondo. No le había prometido nada. Él había dicho que podíamos hablar. O ver una película. O hacer cualquier cosa que yo quisiera. Esto no tenía que ser un gran problema.


Cuando abrí la puerta, Justin se veía tan alegre que fue difícil seguir temiendo su presencia.


—Olvidé preguntarte que querías, así que he traído pizza, una hamburguesa y una ensalada. Estaba haciendo malabares con las tres cosas en sus manos, y yo quedé abrumada por una vez de lo mucho que me gustaba. No sólo de manera romántica. En general. Él era bastante asombroso.


Sonreí.


—La pizza está bien.


Retrocedí y él se paró dentro de mi apartamento. Por mucho que me estuviera volviendo loca antes, se sentía natural tenerlo aquí. No es que hubiera dejado de sentirme nerviosa, es sólo que... parecía como si perteneciera aquí.


Caminamos hacia mi cocina/sala de estar y dejamos la comida en la pequeña isleta redonda que sobresalía de la encimera. Me ocupé de coger bebidas y platos para ambos, y cuando no hubo nada más para distraerme, saqué uno de los taburetes de debajo de la isla y me senté a su lado. Puse una porción de pizza en mi plato y él abrió la ensalada.


Entrecerré los ojos hacia él.


—¿No irás en serio a sentarte ahí y comerte una ensalada mientras yo me lleno la cara de bendita grasa, o sí?


Aderezó su lechuga y sonrió.


—Oh, también voy a comerme la hamburguesa. Y un poco de pizza, si me dejas algo.


Rodé los ojos. Hombres...


Hablamos. De nada que importara. Él se sorprendió cuando hundí mi pizza en la salsa de la ensalada. Cuando le hice probarlo, frunció el rostro como si le resultara asqueroso, pero le vi hundir otra porción en la salsa mientras yo rellenaba mi bebida. No fue hasta que me sentí tan llena que creí que iba a explotar, cuando él sacó el tema.


—Entonces, ¿puedes decirme ahora que pasó con Cade?


Agarré el pepperoni de la media porción de pizza que quedaba en mi plato.


—Tuvimos una pelea, supongo. Creo. No estoy segura. Jamás hemos discutido.

—¿Sobre qué?

Dejé escapar el aire que había estado reteniendo en mis pulmones, y me dispuse a poner las cosas en la nevera y los platos en el fregadero.


—Sobre el beso.


Podía imaginar la reacción de Justin sin mirarlo, así que decidí continuar y lavar los platos... con la mano... a pesar de que tenía lavavajillas.


—Le gustó —continué—. Me lo dijo después del beso y hemos estado tratando de actuar como si nada hubiera cambiado, pero nos fue horrible, y yo simplemente me cansé de fingir que las cosas estaban normales.


Él apareció a mi lado, tomando un plato y secándolo por mí. Ya debía haberse dado cuenta de que era más fácil para mi hablar cuando no nos estábamos mirando el uno al otro, porque mantuvo los ojos fijos en el plato mucho después de que estuviera seco.


—Entonces, ¿qué hiciste?

—Le dije que no pensaba que fuera a pasar.
—¿Ni si quiera estabas un poco interesada? —preguntó Justin.

No creía que Justin quisiera oír esto realmente, pero iba a recibir lo que había pedido. Necesitaba desahogarme con alguien.


—Lo pensé. Cade es dulce, y me gusta estar con él, pero realmente no me hace sentir nada.


Dejó de mirar el plato y se giró hacia mí, apoyando la cadera contra el mostrador a mi lado.


—¿Yo te hago sentir algo?


Levanté la mirada hacia él sólo lo suficiente para ver si estaba bromeando. No lo estaba. Miré a otro lado.


—Esa es una pregunta estúpida.

—¿Lo es? Eres más difícil de leer de lo que crees.

Me sequé las manos con una toalla, y me dirigí al sofá, apretándome en una esquina y llevándome el almohadón al regazo.


—Hablo en serio —continuó Justin—. A veces reaccionas... como, bueno, como quiero que reacciones. Pero luego, otras veces, como afuera, mientras devolvías las llamadas, me empujas como si yo no te afectara de la manera que tú me afectas.


Apreté la almohada más fuerte contra mi pecho.


—Estoy afectada, Justin. Es sólo que estoy tan confundida... y preocupada. Y no entiendo porque tú no lo estás.


Tomó asiento del otro lado del sofá, con el cojín entero del medio separándonos.


—Creo que todo lo que hago es preocuparme —dijo.

—¿Y crees que esto es inteligente?

Él sacudió la cabeza, riendo.


—Oh, definitivamente no es inteligente. Lo sé. Pero, ¿honestamente, Bliss? Me siento miserable, aquí. Es genial tener un trabajo estable y estoy disfrutando de enseñar, pero ya no tengo amigos aquí. Voy a trabajar, y luego vuelvo al apartamento. Y pienso en ti, porque no puedo evitarlo, y no hay nada más para distraerme. Especialmente cuando sé que estás a tan sólo un edificio de distancia. La noche que nos conocimos... Bliss, normalmente no hago cosas como esas. Pero me estaba replanteando volver aquí, y tú fuiste todo lo que necesité. No sé cuantas veces me detuve de venir aquí y llamar a tu puerta. Y sí, verte con Cade fue definitivamente motivación, pero más que eso... Simplemente me gustas, Bliss. Como maestro. Como persona. Como chico. 


Fue difícil mantener la respiración constante, difícil evitar que el anhelo se mostrara en mi rostro, difícil evitar ir con él. 


—¿Y ahora qué? —le pregunté.

—No tengo la menor idea.

Yo tenía tantas ideas. Ese era el problema.


—Si hacemos esto... —comencé, y luego me detuve. Su postura entera había cambiado, y sentí que la mía también lo había hecho. Estábamos a punto de cruzar una linea, y ambos lo sabíamos—. Si hacemos esto, tenemos que ser cuidadosos. —El asintió, con los ojos fijos en los míos—. Y creo que deberíamos tomárnoslo con calma. Si nos enganchamos muy rápido en esto, seremos cuidadosos. —Y yo necesitaba más tiempo para pensar sobre esto, sobre el sexo con él, y si era algo que quería hacer.


No estaba segura de si despacio era lo que pudiéramos hacer, pero era la única manera que podía lograr esto sin volverme loca. ¿A quien estaba engañando? Me iba a volver loca igual. La diferencia era que con un sentimiento de locura del tipo ''voy a perder la compostura'' o del tipo ''me encerraré en el apartamento por una semana''.


—De acuerdo. —Justin se deslizó más cerca de mi en el sofá, a medio camino en el cojín del medio—. Puedo ser cuidadoso... y hacerlo despacio.


Se me puso la piel de gallina cuando levantó una mano hacia mí. Me dejé temer por un momento, pero luego la necesidad de tocarlo se sobrepuso por encima del miedo. Me deshice del almohadón en mi regazo y me acerqué a él. Coloqué mi mano sobre la suya, y él levantó a su boca, sosteniéndola allí contra sus labios. Cerró los ojos y con un simple toque se impregnó en mi cuerpo, calmando mi ansiedad.


Como una llave en una cerradura, mi cuerpo cayó en el suyo, encajando perfectamente. Con mi cabeza en su pecho, y su brazo alrededor de mis hombros, respiré hondo y supe que no había vuelta atrás.

1 comentario:

  1. OH DIOS, SI SI, HAS ESCUCHADO MIS PLEGARIAS Y POR FIN ESTAN DE ESE MODO QUE ES TAN JODIDAMENTE MONOSO Y QUE ME ENCANTA TANTO.
    Que sepas que con lo de Lady Macbeth me has dado una idea, en mi clase hay una arpia de ese estilo y le he puesto ese mote para hablar en clave. LOL.
    AJAJAJAJJAJA. Dios, en serio, diras que estoy loca pero es que estoy FLIPANDO con este capitulo. O sea es justo lo que necesitaba, quiero que esten asi de monos, que sean novios, que eoigheogheoi, que hagan el amor, que Bliss por fin se lleve un buen orgasmo, que la chica lo necesita.
    Dios, es que juro que conforme leia mi corazon se me salia del pecho como diciendo LO CONSEGUI.
    Se que a lo mejor tengo faltas o algo pero es que el teclado esta roto y no encuentro las comillas ni nada.
    Bueno tia, a ver que mas te digo, que el capitulo ha sido jodidamente perfecto, en serio, es que no le encuentro fallos a nada de lo que haces Manoli, es que cada vez te superas mas y mas.
    Oh, definitivamente no es inteligente. Lo sé. Pero, ¿honestamente, Bliss? Me siento miserable, aquí. Es genial tener un trabajo estable y estoy disfrutando de enseñar, pero ya no tengo amigos aquí. Voy a trabajar, y luego vuelvo al apartamento. Y pienso en ti, porque no puedo evitarlo, y no hay nada más para distraerme. Especialmente cuando sé que estás a tan sólo un edificio de distancia. La noche que nos conocimos... Bliss, normalmente no hago cosas como esas. Pero me estaba replanteando volver aquí, y tú fuiste todo lo que necesité. No sé cuantas veces me detuve de venir aquí y llamar a tu puerta. Y sí, verte con Cade fue definitivamente motivación, pero más que eso... Simplemente me gustas, Bliss. Como maestro. Como persona. Como chico.
    Con esa parte, te juro que me has matado, me has noqueado al cien por cien. Como puede ser tan mono? IDK. pero joder , es que ha sido precioso. Como maestro. Como persona. Como chico. COMO TODO, OSEA SE GUSTAN COMO TODO Y TIENEN QUE SER NOVIOS.
    Dios yo ahora estoy esperando a ver la reaccion de todos cuando se enteren, por que Kels se va a enterar, es obvio y cuando Cade lo sepa a lo mejor se vuelve el tipico hijo de puta vengativo. Oh dios si. DRAMA. DRAMA DRAMA. Si lo se, se me va la pelota pero es que amo el drama y mas en tus novelas por que siempre lo hay.
    Bueno carino, siento mi tardanza pero he estado liada. Un besazo y siguiente amor.
    Atte ALYSA BIEBER SMILER UNBROKEN
    ()

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