domingo, 15 de septiembre de 2013

First Love. Capítulo 16.

—No lo entiendo, ¿por qué quieres un gato? Nunca te han gustado las mascotas. ¿Me equivoco? —preguntó Kelsey mientras salíamos de la clase de Directivo al día siguiente.
—Simplemente quiero uno, ¿de acuerdo? ¿Quieres venir o no? 
Ella se encogió de hombros. —No puedo. Lo siento. Tengo trabajo. Lleva a Cade.

Como si hubiera sido convocado, Cade apareció entre nosotras, y me pregunté cuanto tiempo había estado escuchando nuestra conversación.

—¿Llevarme a dónde?
Le dije: —Voy a la sociedad protectora de animales a buscar un gato.
—Oh, genial —dijo asintiendo con la cabeza—, Ojalá no viviera en los dormitorios. Me encantaría tener un perro.

Era consciente del cuidado espacio que mantuvo entre nosotros, y el meneo casi continuo de su cabeza, como si el asentir le hubiera dado algo que hacer, y no quería renunciar a ello.

Kelsey se sacó las gafas de sol de la cabeza y las puso sobre sus ojos a pesar de que todavía nos encontrábamos dentro. —Bueno, tan divertido como es esto... tengo que irme volando. Vosotros dos pasaos lo bien en la perrera. —Kelsey era consciente de la mirada de pánico que había disparado hacia ella. Cade y yo no habíamos estado solos desde todo el asunto de la casi conversación. Él cambió su bolso de mensajero a su otro hombro, moviéndose como siempre lo hacía cuando se sentía nervioso.
—Si quieres ir sola, no pasa nada.
—No, no. Deberías venir. —Teníamos que superar esto. Y sólo vi dos maneras, lo hacíamos juntos o no lo hacíamos. La espera iba a matar nuestra relación (que ya se hallaba bastante mutilada). Si teníamos que tener esta conversación, alrededor de bonitos animales, era probablemente el mejor sitio.
—Está bien. Genial —dijo.

Genial... sí.

Estaba contenta de ser quien conducía. Me daba una forma de mantener ocupados mi cuerpo y mi mente. Y era mi coche, así que podía subir la música tan alta como quería. Lo que no había contado era que Cade se sentía lo suficientemente a gusto en mi coche como para bajarla. 

—Entonces, ¿qué te ha hecho querer un gato así, tan de repente?

Oh, ya sabes. Casi tuve una aventura de una noche con nuestro profesor, pero me largué usando mi gato imaginario de excusa, y ahora tal vez él quiere que estemos juntos, juntos a pesar de ser la peor idea, pero como no me importa tanto, porque mi cuerpo y, probablemente, mi corazón me está diciendo que es la mejor idea. Así que ahora necesito un gato para que no se de cuenta de que mentí sobre el gato, porque soy virgen y me acobardó tener relaciones sexuales con él.

—Vi a mi vecina acariciando al suyo y me dio envidia. Así que ahora quiero uno. —Fue lo que en realidad respondí.
—Oh, genial.

Si decía ''genial'' una vez más iba a gritar.

Entré en el estacionamiento de la sociedad de animales deseando haberle dicho a Cade que quería ir sola después de todo.

Necesitaba algo suave y adorable en mis manos.

Ese olor característico medicinal que está reservado para los refugios y los veterinarios nos chocó en la cara al entrar por la puerta. La señorita de la recepción incluso se veía vagamente felina, como si trabajar aquí estuviera en su ADN. Su cara lucía apuntada ligeramente, sus ojos inclinados, y su pelo corto y difuso.

—¡Hola, chicos! ¿En que puedo ayudaros?
—Hola —dije—. Estoy interesada en adoptar un gato.
Ella aplaudió con pequeñas manos que imaginaba como patas. —Eso es fantástico. Tenemos un montón de grandes candidatos. ¿Por qué no os llevo a la sala de gatos y echáis un vistazo?

La seguimos por el pasillo, el olor de antiséptico cada vez más fuerte, sin duda cubriendo el olor de animal.

—Aquí estamos.

El cuarto se encontraba lleno de jaulas, y no sé si el coro de maullidos comenzó a nuestra entrada o si era constante, pero estábamos rodeados por el sonido.

—Os voy a dejar solos. Todo lo que pedimos es que sólo saquéis un animal a la vez. —Con una amplia sonrisa y un movimiento de mano, se fue.

En silencio, me asomé a las jaulas, sintiendo me perdida. 

Me gustaban los gatos, pero no estaba segura de que realmente quería uno. ¿Qué iba a hacer con él cuando me graduara? ¿Valía la pena por un chico? ¿Valía la pena solo para tener sexo? Quiero decir, no es como si no hubiera otras opciones para perder mi virginidad. 

Miré a Cade, que tenía sus dedos deslizándose dentro de una jaula cercana, acariciando a un gato negro medianoche. 

Si era honesta, esto no era sólo sobre tener sexo, incluso si se hubiera iniciado de esa manera. Por mucho que quería a Justin, estoy bastante segura de que si trataba de dormir con él otra vez, se convertiría en una repetición de mi torpe actuación del principio. 

—¿Sabes qué? —dije en voz alta—. Tal vez no estoy lista para un gato.

Me volví para salir, pero Cade dio un paso en mi camino.

—Tranquila, insípida. ¿No? Ni siquiera has tenido uno. Dale una oportunidad.

Abrió la caja con el gato negro y lo puso en sus brazos. Lo llevó hacia mí, frotando la mandíbula del gato. Me encontraba al nivel de los ojos con la bola de pelo, y podía oír el rugido del motor de su ronroneo desde aquí.

Di un paso atrás, y traté de explicar sin explicarme realmente. —No es que no me gusten los gatos. Y en realidad, creo que me gustaría tener... un gato. ¿Pero que si tengo una gato antes de estar lista? ¿Qué pasa si elijo al gato equivocado? ¿O qué si soy mala en eso... ser dueña de un gato, quiero decir?

Dios, ¿cuánto más fácil sería esto si pudiera decir lo que pensaba?

Cade rodó los ojos y empujó al animal en mis brazos. —Bliss, no puedes ser mala en esto si no lo intentas.

Podía ser mala en sexo sin embargo. Conociendo mi hiperactivo, neurótico cerebro, podría ser completamente horrible en el. 

El gato se acercó y frotó la parte superior de su cabeza contra mi barbilla. Fue bastante adorable. Cade estaba radiante por mí, y pensé...

Tal vez Cade sería la mejor opción. ¿Estaría tan aterrorizada en tener sexo si lo tuviera con Cade? 

La idea me hizo sentir débil, inestable. 

Pasé el gato a sus brazos, todavía no estaba segura, pero me sentía un poco más tranquila. Llegué a la línea de las jaulas, y busqué uno gris que pudiera pasar por un Hamlet. Cuando la encontré, el destino debe de haberse estado riendo de mí. Se agachó en el fondo de su jaula, y respondió con un gruñido gutural. 

Por supuesto... conseguiría el gato asustadizo. 

Por encima de mi hombro, Cade dijo: —No es en serio.

Si sólo no lo fuera. Pero le dije a Justin que Hamlet era gris.

—A veces, son las cosas que dan miedo en la vida las que más valen la pena —dije. Estoy bastante segura de que había leído eso en una galleta de la fortuna en otro tiempo. Eso hizo que fuera sabio, ¿no?

Metí mis manos en la jaula, preparada para una mordedura o una arañazo o una masacre total, pero cuando mis manos se cerraron al rededor de la mitad de la bestia, reaccionó sólo con un gemido bajo.

Cade sacudió la cabeza, confundido. —¿Por qué no quieres este? —Puso el gato negro cerca de su cara—. ¡Él es tan dulce!

Por lo contrario, la gata en mis brazos se encontraba en plena alerta, sus piernas rectas, los ojos muy abiertos. Tenía la sensación de que si trataba de abrazarla más, me mutilaría. La senté en el suelo y se fue, escondiéndose debajo de un banco cercano.

Yo sabía que sólo estaba preguntando por el gato, pero oí otra pregunta. Una que no había preguntado, no hoy de todos modos. Y Cade era dulce, y la idea de estar con él no me dejó inmovilizada por el miedo. La idea de estar con él no me dejó con una emoción abrumadora, en realidad.

Fue entonces cuando supe...

—Cade... tengo que retirar mi tal vez.

Lo juro, incluso los gatos dejaron de maullar. Podía imaginar su silencio aturdido.

—Oh.

Deseé que reaccionara, gritara, discutiera, algo. Esperé que se bloqueara como ese gato, garras fuera, dientes al descubierto. En su lugar, caminó tranquilamente lejos y puso el gato negro cuidadosamente en su jaula, probablemente para que no tuviéramos más de un gato fuera a la vez como dijo la señorita. Ese era Cade, siempre pensando en las reglas. Eso es lo que siempre había sido yo, también, pero empezaba a pensar que no era lo que quería ser ahora.

Su movimiento fue mecánico, simple y preciso. Tiró de la puerta de la jaula para cerrarla y giró el picaporte con un fuerte chasquido. Se mantuvo de espaldas a mí mientras hablaba.

—¿Puedo preguntar por qué?

Exhalé. Le debía mucho, pero ¿cómo le decía esto? No lo podía saber. Si iba a hacer tal cosa con Justin (¿A quién engañaba? Probablemente lo haría), entonces nadie podía saberlo. Ni siquiera mis mejores amigos.

—Yo... podría haber otra persona.
—¿Podría haber?

Esto era joderla. No me miraba, y el corazón en mi pecho se sentía delgado, como papel de seda, lo que significaba que estaba muy, muy cerca de estar sin corazón, haciendo esto a mi mejor amigo.

—Las cosas están todavía un poco... complejas. Pero me gusta, y mucho. Iba a esperar, a ver si los sentimientos se iban, así tal vez tú y yo podríamos... —me interrumpí, porque no quería poner en palabras lo que había estado pensando. No tenía sentido—. Pero Cade, no puedo manejar como ha sido. Ha sido menos de una semana, y siento que me estoy muriendo. Odio cuestionar todo lo que hago a tu alrededor, preguntándome si está bien, preguntándome si cruzo una línea, preguntándome si te hago daño. Echo de menos a mi mejor amigo, incluso cuando estoy de pie a tu lado. Así que... he tenido que tomar una decisión. Y te necesito en mi vida también, mucho, como para arruinarlo. Si hubiera dicho que sí, y entonces mis sentimientos por él no se iban... No podría hacer eso. Por favor, dime que no he jodido esto ya. Por favor, por favor.

Se volvió entonces, y me sorprendió el dolor que vi en él. La cara de Cade se veía extraña, con el ceño fruncido. —Quiero decir que estamos bien, Bliss. Yo también te necesito. Pero no puedo fingir que no esperaba que esto fuera a alguna parte. No sé si puedo hacerlo. La verdad es... que me estás haciendo daño. No a propósito, ya lo sé. Pero te amo y cada segundo que no me quieres de vuelta... me duele.
—Cade... —Me acerqué a él.
—No, por favor. No puedo.

El olor medicinal del refugio de repente se volvió insoportable, nauseabundo.

Le pregunté: —¿No puedes qué? ¿No puedes ser mi amigo?
—No sé, Bliss. no lo sé. Tal vez. —El toque de amargura en su tono era pequeño, pero me golpeó como una bofetada en la cara de todos modos. Salió por la puerta y me hundí en el banco, sintiéndome desgatada y quemada y golpeada. Mi corazón era un pañuelo de papel triturado.

Me senté allí, tratando de encontrar una manera en que podría haber hecho esto mejor. ¿Hubo algún camino posible que podría haber tomado que no habría jodido esto tan completamente? ¿Decirle no de forma tan directa habría sido mejor? ¿Debería haber esperado hasta que terminara el año y Justin se hubiese ido, y luego tratar de tener algo con Cade?

Mi madre me había dicho una vez, cuando era pequeña y tenía una amistad desmoronándose, que algunas relaciones sólo terminaban. Como una estrella, se queman brillantes, y luego nada en particular va mal, sólo que llegan a su fin. Se queman.

No podía entender que mi amistad con Cade hubiera terminado.

Algo le dio un codazo a mi pantorrilla, y luego la cabeza de la gata gris asomó entre mis piernas. Puso todo su cuerpo a través del espacio entre mis piernas, frotándose contra mí mientras lo hacía. Rodeó de vuelta y presionó su cabeza contra mi espinilla. Tendí una mano hacia abajo, y se quedó inmóvil, aplanada contra el suelo con miedo. Lentamente, me moví hasta que mi mano se apretó contra su espalda, deslizándose a lo largo de su piel en un movimiento suave. Su cuerpo se relajó y la acaricié otra vez.

Me senté en el suelo junto a ella. Se cerró otra vez, pero no corrió. Cuando estuve segura de que se sentía cómoda conmigo, la recogí en mis brazos. Apreté mi cara contra su piel, absorbiendo el consuelo que no se dio cuenta que me daba.

—Vamos a hacer un trato, Hamlet. Te ayudaré a tener menos miedo, si me ayudas, también.

1 comentario:

  1. Tia un gato no. :( MIERDA. No podía tener un perro. Es que me dan miedo los gatos, bueno cambiemos miedo por PANICO.
    No me gustan, no los soporto, en serio, conforme leía he sentido mi cuerpo dar sacudidas de disgusto. JO, MALA.
    A ver, a mi en parte me gusta que haya roto su amistad con Cade por que así no hay más lios ni malentendidos y por fin de una vez por todas se LIA CON JUSTIN. Yo quiero que follen, que lo hagan duramente contra la pared (?) JJAJAJAJAJAJAJAJAJ VALE YA PARO OC.
    Pero no , en serio, yo quiero, necesito, deseo y exijo que ella este con Justin, que sean novios y que manden todo a tomar por culo, que simplemente sean felices.
    Aish, un capitulo mas esperando a que salga mi niño, te gusta torturarme pero esto es lo bueno de tu novela, es jodidamente impredecible.
    Un besazo cari.
    PD: siento la mierda de comentario pero estoy cansada :(:
    Atte, : alysa bieber smiler unbroken

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