martes, 8 de octubre de 2013

First Love. Capítulo 19.

Todavía estaba un poco enfadada con Justin cuando me fui esa noche, pero cuando me acompañó a mi puerta y me preguntó que hacía al día siguiente, no estaba lo suficientemente enfadada para mandarlo a pasear. Cade no me hablaba, y no sabía nada de Kelsey, así que le dije que estaba libre, e hicimos planes para cenar en mi casa. 

Dormí en mi cama demasiado cómoda para levantarme de ella hasta el mediodía .Luego me distraje con una ducha extra larga, seguida de tareas, después un libro. Cuando miré el reloj, todavía eran sólo las 15:00 p.m.

Cogí mi ordenador, y busqué: Teatro Filadelfia. 

Me encontré con un sitio web de la alianza de teatro que daba información sobre un montón de teatros en la ciudad, así como ofertas actualmente en ejecución, leyendo descripciones de puestos de trabajo, y marcando unas cuantas páginas. 

Mi móvil sonó, pero sonaba muy lejos. Intenté seguir el sonido pero el sonido terminó antes de que fuera capaz de ir más allá de la sala de estar. Por suerte, el que llamaba era persistente, y llamó otra vez unos minutos más tarde. Estaba sin duda en alguna parte cerca del sofá. Saqué almohadones, pero no encontré nada. Registré bajo papeles y libros, todavía nada. Por último, me tiré al suelo y miré debajo de la cama. Allí estaba, iluminando la oscuridad polvorienta debajo de mis muebles. Y justo al lado de él, mirándome, estaba Hamlet. 

Ese breve interludio de dulzura que había visto de ella en el albergue aún tenía que hacer otra aparición. Y no tenía ninguna duda de que de alguna manera había arrastrado mi móvil allí debajo para fastidiarme. 

—Escucha, gato, no sé porque me odias tanto, pero debes de haber perdido el norte. Yo te rescaté. —Acostada sobre mi estómago, me apreté bajo el sofá, tratando de alcanzar mi móvil. —Se supone que debes estar agradecida. 

Cuando mi mano se acercaba, ella soltó el ya familiar gruñido. 

—Sí, sí, cállate. 

Tuve que empujar la mitad de mi cuerpo en la hendidura entre los muebles y el suelo para llegar a mi móvil y salir fue aún más incómodo que meterse. 

2 llamadas perdidas de MAMÁ. 

Gemí. Tan sólo debería haberlo dejado debajo del sofá. En ese momento, sonó otra vez, por tercera vez. Respondí: —Hola, mamá. 
—¿Por qué no contestaste las primeras dos veces? ¿Está todo bien? 
—Estoy bien, mamá. No podía encontrar mi teléfono. 
—Oh, bueno, realmente deberías tener un lugar para ponerlo cada vez que llegas a casa, de esta forma siempre sabrás donde está. 
—Lo tendré en cuenta, mamá. 
—Por lo tanto, tu desorganización es noticia vieja. ¿Qué más está pasando en tu vida? —Lo juro, mi madre era la única persona en el mundo que no creía que yo fuera una neurótica fanática del control porque era infinitamente peor. Ella hizo la pregunta inevitable. —¿Has conocido a alguien? 

Rodé mis ojos, lo que nunca podría haber logrado entando cara a cara. 

—Estoy bastante ocupada con la escuela, mamá. De hecho, acabo de conseguir un rol como protagonista en una obra. 
—Oh, eso es bueno, —dijo ella con suavidad. Pensaba que meterme en teatro era un desperdicio de mi inteligencia. 
—En realidad es una especie de gran cosa. 
—Por supuesto que lo es cariño. Ya sabes como tu padre y yo nos preocupamos. Nos sentiríamos mucho mejor si tuvieras a alguien que cuide de ti financieramente. 

Se oyó un golpe en la puerta, y me fui a contestar mientras hablaba.

—En primer lugar, la seguridad financiera no es una razón suficiente para casarse, madre, incluso si eso te hace sentir mejor. En segundo lugar, no necesito un hombre para que cuide de mí. Yo puedo cuidarme a mi misma. —Justin estaba al otro lado de la puerta, casi una hora antes, y se puso a escuchar el final de mi discurso. Arqueó una ceja, sonriendo, y si yo pudiera haber alcanzado, a través de mi teléfono, para estrangular a mi madre, lo hubiera hecho. 
—De todos modos, me tengo que ir mamá. Tengo compañía. 
—¿Es compañía masculina? 
Gemí y le dije: —Adiós. 

Colgar se sintió tan bien. Estuve tentada a llamarla de vuelta y hacerlo por segunda vez. 

Justin sonrió: —Tu mamá se parece mucho a la mía. 

Lo fulminé con la mirada. 

—Llegas temprano —dije.  

Yo sólo me había recogido el pelo mojado en una cola de caballo esta mañana . Había estado pensando en alisarlo antes de que venga, pero ahora sólo me veía desaliñada. Y después de arrastrarme por debajo de la cama, estaba llena de polvo, también. 

—¿Está bien? 

Probablemente sería bastante desagradable decirle que se vaya a casa y que vuelva en una hora. 

—No, está bien. Puedes ver la televisión o algo así. Sólo necesito un segundo. —Le hice señas hacia la sala de estar, y me metí en mi cuarto, preguntándome cuánta mejora podría hacer en cinco minutos. 

Tiré de la banda de mi pelo, y miré el desorden ondulado y húmedo que tenía que trabajar. No había tiempo para que se seque y alisarlo. Y si lo dejaba sin alisar, tendría una bola de pelusa por pelo. Usé mis manos para desordenarlo un poco más, entrujándolo en mis manos, esperando hiciera un aspecto rizado. Trabajé un poco de espuma en él, pero eso fue todo el tiempo que tuve. Me puse rápido una capa de máscara y una poco de lápiz de labios, esperando que él estuviera bien con la apariencia al natural. 

Cuando salí de mi habitación, estaba tendido en mi sofá, viendo la televisión, y Hamlet estaba acurrucada en una bola apretada sobre su pecho. Me quedé en estado de shock, seguro que estaba soñando. 

Se dio la vuelta y me quedó mirando. 

—Hey, tu cabello es rizado. —Asentí. Casi siempre lo llevo liso. Él dijo: —Me gusta. 

Me quedé estancada todavía en el hecho de que mi gata estaba sentada felizmente en su pecho... ronroneando. Él tenía poderes mágicos. Esa era la única respuesta. 

—Ven aquí —dijo, sentándose, y movió a Hamlet a su regazo. Me senté con cautela, a pocos metros de distancia. 
Señalé a Hamlet, y le dije: —¿Cómo hiciste eso? 
—¿Qué? 
—Conseguir sostenerla. 
—¿Es ella? —preguntó. 
—Sí y ella odia a todo el mundo. Especialmente a mí. 
—¿Tu propio gato te odia? 
—Estamos trabajando en nuestros problemas. 
Se echó a reír. —Tal vez está molesta de que le diste nombre de chico. 

Alcé una mano para acariciarla y, como siempre, recibí un gruñido de recompensa. Justin pensaba que el odio de Hamlet hacia mí era muy gracioso. Y siguió abrazándola, lo que significaba que estaba relegada al cojín contrario, porque mi gato me había robado a mí... lo que fuera. 

Puaj. Eso era algo que no quería pensar. Quiero decir, obviamente, era una relación secreta, por lo que necesariamente no necesitábamos etiquetas, pero tenía curiosidad. ¿Qué pasaría cuando el año terminara? ¿Incluso duraríamos tanto tiempo? 

Me levanté para comenzar la cena y así distraerme. 

Hice espaguetis, porque era lo único en que confiaba no estropear cuando estaba nerviosa. Y bueno... yo siempre estaba nerviosa alrededor de Justin. Al parecer, tuvo el efecto contrario en Hamlet, que estaba profundamente dormida en su regazo. 

Vi mi ventana de oportunidad para lo que había estado anhelando desde que llegó. 

Dejé la comida en el fuego, y me dirigí al sofá. No me senté por temor a despertar a la mal humorada, pero puse una mano en su hombro, y me incliné para darle un beso. Puesto que sus manos estaban atrapadas debajo de Hamlet, tuve que controlar el beso. Mis manos encontraron su pelo, que era tan suave y adictivo como siempre, y profundicé el beso. Lo besé fuerte, ya que podía, y él no hizo ningún esfuerzo para detenerme. Fue el beso que había querido la noche anterior y que él se había negado a darme. 

No quería retirarme, pero la cena estaba en marcha. Sus ojos eran oscuros cuando nos separamos. 

—Creo que podrías ser un poco malvada —dijo. 

Me eché a reír. 

—Sí, yo planeé todo esto. Hamlet estaba metida en esto, también. 
—Bésame otra vez. 

No tuvo que pedirlo dos veces. 

Cada vez que nos besamos, mi confianza crecía más fuerte. Cuanto más lo conocía, más audaz me sentía. Me gustaba... casi tanto como me gustaba él. 

Alguien llamó a la puerta, tres golpes fuertes, seguidos por otros tres, sólo unos segundos más tarde. Nuestra respiración era todavía entrecortada por el beso, y no estaba segura de si el demasiado rápido latido de mi corazón se debía a Justin o al shock. 

—¿Esperas a alguien? —susurró. 

Negué con la cabeza. 

Otros tres golpes, y luego Kelsey gritó a través de la puerta. 

—¡Sé que estás allí, Bliss! ¡Abre! 
—Mierda. 

No hice ningún esfuerzo por ser amable mientras recogí a Hamlet del regazo de Justin, y ella se dejó caer en el sofá. Casi ni me di cuenta del gruñido, se había convertido en algo tan común. 

Agarré a Justin, y tiré de él hasta ponerlo de pie. No tenía ni idea de donde ponerlo, pero decidió que el baño era probablemente mejor que el dormitorio, ya que en realidad había una puerta. 

Lo empujé dentro. —Lo siento. Me desharé de ella, te lo prometo. 

Si hubiéramos ido a su casa... 

Me froté los labios, esperando que no estuvieran tan hinchados como se sentían. Me pasé una mano por el pelo y, cuando estuve segura de que no había nada manifiestamente fuera de lugar, abrí la puerta. 

Kelsey campante caminó por delante de mí. 

—Ya era hora maldita. ¿Qué estabas haciendo? 

Fingí un bostezo. 

—Oh, ya sabes, simplemente holgazanear. 

Ella rodó los ojos, y me miró como si yo fuera la frustrante. 

—Es una buena cosa que haya venido entonces. No voy a dejar que te quedes en casa un sábado por la noche abatida por la cosa con Cade. 

Agarró mi muñeca y me llevó a mi habitación. Por lo tanto, el cuarto de baño había sido la decisión correcta. 

—No estoy abatida —le dije—. ¿Y cómo sabes acerca de la cosa con Cade? 
—Porque todo el mundo lo sabe, cariño. Lo cual, por cierto, estoy cabreada de que no me dijiste que todo este drama estaba pasando. 
—Genial. Realmente no hay mucho drama. Vamos a arreglar las cosas pronto, estoy segura —le dije. 
—Oh, cariño, ¿no escuchaste? Cade casi rechazó el papel de Hipólito. No lo hizo, gracias a Dios. Rusty le convenció de lo contrario. Pero yo no lo llamaría 'no mucho drama'. 

Me dejé caer en mi cama, mis entrañas retorciéndose como un trapo exprimido. ¿Cade estaba así de molesto? ¿Renunciaría a esa genial parte sólo para que no tuviera que estar cerca de mí? 

La voz de Kelsey vino de mi armario, y tuve un deja-vú de la noche en que todo esto empezó. Comenzó sacando tops y faldas, y pregunté: 

—¿Qué estás haciendo? 
—Vamos a salir. Necesitas recordar que un mundo existe fuera de tu apartamento. 
—No, Kelsey, en realidad preferiría que no —Pensé en Justin en mi cuarto de baño, y me pregunté si nos podía oír. 
—Te jodes. No te estoy dando una opción. No he estado bailando por siempre, y necesito de una celestina. 

Gemí y me dejé caer otra vez en la cama. Ella soltó una falda en mi cara. 

—Vístete. 

Entonces recordé la excusa perfecta. 

—No puedo. Tengo la cena cocinándose. 
—Genial. Me muero de hambre. ¿Qué vamos a comer? 

A veces pensaba que mi vida sería más fácil si estuviera sin amigos. 

Volví a la cocina, y ella me siguió. Había dejado la salsa un poco demasiado tiempo y se había quemado en los bordes. Tanto para no estropear espaguetis. 

—Caray mujer, ¿estabas planeando comer con tus problemas? ¡Hiciste suficiente para tres personas! —Yo sólo me encogí de hombros. No tenía nada que explicar de porque estaba cocinando para dos personas (una con un apetito muy grande) 

Puse un poco de espagueti en nuestros platos, tratando de dejar un poco a Justin, a pesar de que no tenía ni idea de cuanto iba a llegar a comer. 

Comí rápidamente, dejando a Kelsey dominar la conversación, que era acerca de cuánto tiempo había pasado desde que había tenido sexo realmente bueno. 
Asentí a lo largo de la conversación, riendo el los lugares correctos, metiendo comida en mi boca todo el tiempo. Limpié mi plato antes de que ella hubiera tocado el suyo. Puse mi plato en el fregadero, y luego me dirigí hacia el pasillo. 

—¿A dónde vas? —preguntó Kelsey. 

Dije ''baño'' por encima de mi hombro, y seguí caminando. 

Cuando llegué a la puerta, miré por encima de mi hombro, alegre de encontrar a Kelsey preocupada por sus espaguetis, y me deslicé dentro del cuarto. 

—¿Se ha ido? —preguntó Justin. 
—Shhhh —Estaba apoyado en el fregadero, y llegué a su alrededor para abrir el grifo para cubrir nuestros susurros. —No. Lo siento. Ella está comiendo nuestros espaguetis. 

Sus labios se fruncieron, y me incliné hacia adelante, sofocando mi risa contra su pecho. 

—¿Ella se irá pronto? 

Levanté la mirada, pero me mantuve cerca de él. 

—No. Ella cree que estoy deprimida por Cade, y está decidida a obligarme a salir. 

Me atrajo hacia él y presionó su rostro en el espacio donde el cuello se curvaba en mi hombro. Dejé escapar un gruñido que era extrañamente parecido a los de Hamlet. 

Envolví mi brazos alrededor de él, del mismo modo decepcionado. 

—Lo sé. Esto es una mierda. 

Como si le hubiera dado una idea, sus labios cubrieron mi punto de pulso, succionando suavemente. Me reí, y lo empujé hacia atrás. 

Como si fuera una señal, Kelsey llamó a la puerta. 

—¡Basta de hacer tiempo, chica! ¡He seleccionado tu ropa! —El pomo de la puerta comenzó a girar, y corrí a interceptarla. 

Mantuve mi pie en el camino para que sólo una abertura se formara. 

Le dije: —No estoy ganando tiempo, sólo preparándome. Pásame la ropa, y voy a cambiarme. 

Parecía sospechar mi emoción fingida. Nunca me emocionaba cuando me sacaban de esta manera. Seguí sonriendo, como que tal vez la tensión había llegado a mí, y tan sólo había enloquecido finalmente. 

Me pasó la ropa, y antes de que tuviera oportunidad de responder, empujé la puerta cerrada y eché llave lo más silenciosamente que pude. 

Cuando me di la vuelta, Justin estaba desplomado en el inodoro. Encendí la radio, poniéndola hasta lo más fuerte que podía soportar, y cerré el grifo. 

—Lo siento, Justin. 

Sentado, su cabeza estaba a la altura de mi pecho, y apoyó las manos en mis caderas, tirándome hacia delante. 

—Esta bien, amor. Esto tenía que suceder tarde o temprano. 
—Me gustaría que pudieras venir conmigo. 
—A mi también, amor. Pero está bien. Cenaremos en otro momento. Tú debes cambiarte. Cuanto antes salgas de aquí, menos probable que seamos atrapados. 

Asentí con la cabeza. Mis manos temblaban ligeramente mientras sacaba la ropa de mi pecho. 

Dijo: —Voy a cerrar los ojos. —Y le di un agradecido beso rápido en la mejilla. 

Sonriendo, cerró los ojos, y luego apoyó los codos en las rodillas y la cara entre las manos. Tan rápido como pude, me quité mi camisa, y deseché mis pantalones cortos. Me puse un top negro sobre la cabeza, y luego recogí la falda. 

Mi estómago cayó. 

Era esa terrible, horrorosamente corta minifalda. Debo de haber hecho un ruido, porque Justin levantó la cabeza. Mantuvo los ojos cerrados mientras preguntó. 

—¿Está todo bien?
Le dije: —Sí. 

A pesar de eso, estaba pensando: Demonios, no. 

Me deslicé en la falda. y era tan corta como la recordaba. Suspiré. No había manera de que pudiera usar esto. 

Llevé una mano al hombro de Justin, queriendo decirle que iba a salir para buscar otra cosa, pero sus ojos se abrieron y se fijaron en mis piernas, que de repente se sintieron débiles, como piscinas de telas en vez de músculos y carne y hueso. 

Una de sus manos se cerró alrededor para hacerme cosquillas en la parte posterior de la rodilla, y tuve que mantener el equilibrio con una mano en su hombro para evitar que colapsen. 

—Estás tratando de matarme, ¿verdad? —se atragantó—. ¿No es esta falda que me dijiste que nunca usarías? 
—Y no la usaré esta noche. Voy a volver a mi habitación para encontrar algo más. 

Me volteé, y su otra mano me tocó el muslo. 

—Espera. 

Sus manos treparon hasta el indecentemente corto dobladillo, y alrededor de la parte posterior de los muslos, a pocos centímetros por debajo de la curva de mi trasero. 

—Tu. Eres. Increíblemente. Sexy —Su voz era tan baja que retumbó y pude sentir las vibraciones empapando mi piel. Se inclinó y marcó cada palabra con un casto beso por el costado de mi muslo. Yo podría haber sido la arcilla en sus manos, la forma en que me estaba controlando. Si hubiera intentado, le podría haber dado mi virginidad allí, en el cuarto de baño, sin mucha resistencia. 

Pero el puño de Kelsey llamó a la puerta, sacándome bruscamente de mi lujuria. 

—Maldita sea, Bliss. ¿Quieres darte prisa? 

Con sus palabras, volvió mi miedo. Claro, él pensaba que yo era sexy ahora. Pero las vírgenes eran siempre, más que nada, la cosa menos sexy. ¿Cambiaría de opinión cuando se enterara? 

—Me tengo que ir. Lo siento. Probablemente todavía hay espaguetis sobrantes si quieres un poco después de que nos vayamos. Yo... yo te llamo, ¿vale? 

Asintió, con los ojos aún oscuros, inquebrantables. 

Tropecé hacia el pasillo, un lío de hormonas y emociones. Estaba tan distraída que ni siquiera recordaba que tenía la intención de cambiarme hasta que ya estuve abrochada en el coche de Kelsey y de camino hacia el club. 

1 comentario:

  1. PUTO GATO Y PUTA KELSEY.
    Arg, primero de todo siento el retraso pero es que apenas uso el tuenti ya, por eso te dejo aquí mi tw, y avísame por ahí, por fis.
    @cyruskidrauhlx.
    Dios mio, este capitulo ha sido como. NO ME DEJES ASÍ.
    Es en plan, tienen que estar monos, así juntitos y primero se interpone la gata de los huevos, que no entiendo por que odia tanto a la pobre Bliss pero bueno.
    Luego Kelsey, que mira que es pesada. Menos mal que no ha dicho que Bliss es virgen por que si no LOL, ya Justin podría deducir que fue lo que paso aquella noche de verdad, y seria mas bonito que se enterase por Bliss, que por cierto MUERO por ver ese momento, me voy a reír mucho.
    La mama de Bliss me parece realmente insoportable, en serio. Esa va a ser la típica tiquismiquis a la que nada le parece bien y se que me va a caer mal si sale mucho.
    Siento la mierda de comentario pero EXAMENES EVERYWHERE.
    ATTE> ALYSA BIEBER SMILER UNBROKEN.

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