Eric revolvía papeles en busca de algo, cuando entré en el auditorio el miércoles.
—Oh, Bliss, llegas temprano, como siempre. Eso es genial. Me parece que perdí mis notas, así que voy a volver corriendo hasta la oficina. Siéntate con Justin y relájate por un momento.
A pesar de que ya tenía una parte, era un manojo de nervios por estas re-llamadas. ¿Qué pasaría si todos esperaban que fuera perfecta? ¿Qué pasa si mi audición era totalmente un golpe de suerte? Vi a Eric salir por la puerta de detrás del escenario y me pregunté... ¿Y si cambió de opinión?
Tomé asiento en la fila debajo de Justin, deseando haberme ido y gastar el tiempo en el camerino con los actores, esperando y preparando su segunda ronda de audiciones. Cuando él se inclinó hacia mí, dije: —Hola... amigo.
Me había rendido tratando de que no fuera incómodo, y en cambio, sólo lo acepté.
Se echó a reír, lo que supongo que era bueno. Sin duda, podría haber sido peor. Dijo: —No del todo creíble, pero diez por el esfuerzo.
—Alguien es un fácil graduador.
—Alguien tiene una debilidad que le preocupa. —Se encontraba inclinado hacia mí y aunque su cara estaba a un buen pie de distancia, juro que sentí esas palabras como si las hubiera susurrado en mi oído. —Lo siento —respondió casi de inmediato—A veces me olvido.
—Yo también. —dije. Pero eso fue una mentira. Nunca olvidé. Quería. Deseaba poder olvidar los kilómetros que nos separan, y simplemente dejarme estar allí, a sólo un pie de distancia, pero no podía. Se aclaró la garganta, y ésta vez no imaginé su cercanía, se encontraba a centímetros de mi oído.
—Tengo que preguntarte algo.
—Bien. —Fue mi respuesta entrecortada.
—Cade.
Me di la vuelta, confundida, y de inmediato me eché hacia atrás porque se había acercado y nuestros rostros estaban demasiado juntos.
—Esa no es una pregunta.
—¿Todavía estás con él?
—¿Con él?
—Sólo... no puedo decir. Todavía os sentáis juntos en clase, pero ahora es diferente. Así que he pensado que tal vez habíais roto.
¿Pensó que Cade y yo éramos novios? ¿Cuán loca inconsciente era yo? El mundo entero aparentemente nota los sentimientos de mi mejor amigo por mí.
—No había nada que romper. —Le dije.
—¿Qué?
—¡Sí! Cade y yo no estamos juntos. Nunca lo hemos estado. —Sus ojos se encontraban muy abiertos y la cabeza inclinada de una manera que me decía que no me creía—. ¿Eso es lo que has pensado todo este tiempo? ¿Qué lo engañé contigo?
Oh, Dios mío. El hombre del que puedo o no haberme estado enamorando pensaba que yo era una guarra. ¿Podrían estar las cosas más jodidas?
Su cabeza se sacudía hacia atrás y adelante, pero no estaba segura si eso era un no o sólo trataba de resolver esto. —No sé lo que pensé. Siempre estáis juntos, y él te toca, siempre está tocándote. Créeme, lo noté. Había dado por sentado que por eso... bueno, que por eso acabaste lo de esa noche.
—No salí corriendo por Cade. Tenía que ir a por mi gato...
—Bliss, no soy idiota.
Dios, eso era todo. De algún modo, pensé que había salido impune con esa horrible excusa. Quiero decir, obviamente, no lo había olvidado como pensé al principio. Pero él siempre había sabido que era una excusa, sólo que por la razón equivocada. Y no podía hacerle saber la verdadera razón, no ahora, no aquí en este teatro donde se suponía que íbamos a ser profesionales (aunque estoy bastante segura de que lo profesional ya había chocado hasta la acera).
—¡Tengo un gato! ¡Lo tengo! —Maldita sea...¿Por qué no puedo recordar el género de mi gato imaginario? —. Umm... ella es gris y adorable y su nombre es... —dije lo primero que me vino a la cabeza—, Hamlet.
Era una genio. Ni siquiera podía inventar una gata con un nombre de chica.
—¿Tienes una gata llamada Hamlet?
—Sí. —Mata me ahora—. Sin duda, definitivamente sí.
Eso era todo. Iba a tener que conseguir un gato.
—Está bien. Por lo tanto, si no estás saliendo con Cade, ¿qué está pasando entre vosotros dos?
Podía sentir el calor descargando en la piel de mi cuello. —Nada.
—Mientes fatal.
Miento fatal. Mis oídos probablemente se veían como si hubiera pasado una hora en una cama solar. —No hay nada. Es sólo algo que ocurrió el viernes, cuando yo estaba... ¿Cómo dicen los británicos? ¿Ebria? ¿Borracha?
Se sentó lejos de mí, pero dejó las manos apretadas en la parte de atrás de mi asiento. —¿Te has acostado con él?
—¿Qué? ¡No!
No se inclinó hacia mí, pero aflojó el agarre de la silla. Uno de sus nudillos rozó mi brazo. —Bien.
—Justin...
Sonrió con descaro. —¿Qué? El hecho de que no pueda tenerte ahora mismo, no significa que estoy bien con que él te tenga.
Mi cerebro tropezó con esa frase de 'ahora mismo' otra vez, pero obligué a mis pensamientos a alejarse de ello. —Voy a fingir que no te referiste a mí como una propiedad para poseer.
—¿No podemos poseernos el uno al otro?
Si el cerebro puede tener orgasmos, estoy bastante segura de que esto era lo que se siente. No debería gustarme esto, pero había posesión en sus palabras que se repetían en sus ojos oscuros. No podía responder a su pregunta, así que respondí: —¿Qué te ha ocurrido? Pensé que me prometiste que no lo haríamos de nuevo.
Tiro sus manos por su pelo, despeinándose la cresta de una forma adorable, que hizo a mi estómago revolverse.
—No lo sé. Es que... he estado volviéndome loco pensando en vosotros dos juntos.
—Nos besamos. Nada más.
Retrocedió, como si hubiera dicho que Cade y yo nos íbamos a casar y tener una casa llena de niños. No podía mirar su cara. Me haría querer hacer cosas que no debía hacer. Repetí: —Fue sólo un beso. No significó nada.
—No quiero que nadie más te bese.
—Justin... —empecé a odiar el tono de advertencia en mi propia voz. Si él seguía empujando de esta manera, no sería capaz de decir que no por mucho tiempo. Me iba a lanzar hacia él, probablemente justo al tiempo que Eric regresara.
—Sé que no estoy siendo justo. Estoy siendo un cabrón, en realidad. Sigo diciéndome a mi mismo que debo alejarme de ti, pero la verdad es... no estoy seguro de poder. Y ahora que se que no estás con Cade...
—¿Qué estás diciendo?
La puerta crujió detrás del escenario, y me di cuenta de lo cerca que nos encontrábamos. Mi corazón estaba zumbando como una cuerda de guitarra arrancada, me corrí a unos pocos asientos antes de que Eric volviera a entrar.
Levantó su cuaderno triunfante. —¡Lo tengo! Y traje un guión real para ti, Bliss, por lo que ya no necesitas los folios sueltos.
Luché por calmar mi corazón cuando Eric me entregó la obra.
No mires a Justin. No lo mires.
No importaba... era híper consciente de él. Aún cuando me volví varios asientos de distancia, estaba segura de que sabía cada vez que cambiaba, respiraba o me miraba.
El pequeño libro se sentía bien en mis manos, todavía caliente de las manos de Eric, y tuve que resistir la tentación de empezar a derramar las palabras, en ese mismo segundo, para distraerme de Justin. La Directora de escena, Alyssa, que era un año más joven que yo, entró en la sala para anunciar que estábamos listos para empezar cuando Eric lo estuviera.
Él asintió, y luego se volvió hacia mí. —Bliss, empezamos con Hipólito. Voy a hacer que realcen sus monólogos una vez más, luego subirás allí. Sólo sigue con lo que hacías en tu monólogo. Ve al objetivo, lo quieres, pero tu vergüenza, tu miedo es tu propio obstáculo.
Eché un vistazo a Justin. Debe ser bastante simple.
Alyssa volvió a entrar, Jeremy la siguió tranquilamente. Ella se sentó en la mesa de alta tecnología, y él se puso de pie en el centro del escenario, con los hombros hacia atrás, la barbilla hacia arriba.
Se veía bien. Le sonreí con orgullo. Nuestro pequeño estudiante de segundo año.
—Hola Jeremy. Me gustaría empezar a ver tu monólogo una vez más, sólo para ver como van las cosas. A continuación veremos como le va a Bliss.
Jeremy se aclaró la garganta. Se pausó por un momento.
Me encantaba ese momento antes. Era el momento cumbre de la anticipación y la esperanza. Era como sumergirse en un precipicio, sabiendo, que lo que vendría después era terrible y hermoso y un punto de vida. Ese momento... era adictivo.
~ Me he dejado correr a mí mismo demasiado lejos.
Veo que mi razón a dado paso a la violencia. ~
Había desesperación en la actuación de Jeremy cuando empezó, pero parecía joven. Se veía joven. Cuando habló, sus palabras y sus emociones salieron corriendo. Como si una vez que había comenzado su confesión de amor por Aricia, nada pudo parar su desahogo.
~ Mi alma, tan orgullosa, por fín está a cargo.
Durante más de seis meses, desesperada, avergonzada, llevando a todas partes la herida con la que estoy mutilado.
Me armé de valor por ti, y por mí, en vano... ~
No me había dado cuenta hasta entonces, de cuanto Hipólito (en la mitología griega Hipólito es hijo de Teseo) y Fedra (La obra está basada en la tragédia de Hipólito de Eurípides, que narra el mito de Fedra) estaban enamorados, y avergonzados, Fedra por quien ella amaba, e Hipólito porque amaba a todos. Pude ver la vergüenza en la actuación de Jeremy, desgastando lo, y me pregunté si así es como me veía cada vez que pensaba en Justin.
~ Presente, huyes: ausente, te encuentro otra vez. ~
Los ojos de Justin se encontraban en Jeremy, mirando hacia atrás de vez en cuando en las notas que es escribía en el cuaderno de su regazo. Esa última linea hacía eco en mi cabeza como una canción, una melodía que se queda atascada y no te da ningún descanso.
Presente, le huyo. Pero no importa la distancia entre nosotros, volvía a él. Todo volvía a él.
Eric se levantó de su sitio y dijo: —Bien. Bueno. Vamos a verte Bliss.
Aparté mis ojos de Justin, y busqué a tientas el guión. Caminé hacia el escenario, mis rodillas un poco débiles, y mis pies algo entumecidos.
Por mucho que me encantaba Jeremy, estaba claro para mí, en cuestión de minutos, que él no era Hipólito. Por un lado, no era el heroico y apuesto joven que podría convertir el corazón de Fedra tan desde adentro. Era más de un niño. Tenía la pasión, pero a veces ni si quiera eso era suficiente.
Pasamos a otros dos chicos más, que también carecían (ambos) de confianza. Aquellas audiciones pasaron rápidamente.
Entonces, fue el turno de Cade.
Siempre había pensado que la mejor ventaja de Cade era su voz. En el escenario, tomaba este bajo estruendo, que no importa el volumen en el poder. Y con una obra de teatro que era tanto sobre el texto y el lirismo en la lineas (su voz era perfecta. Siempre era difícil de leer la cara de Eric, pero definitivamente se veía más feliz con Cade que con las dos anteriores audiciones)
Cuando las cosas se deshacían, era cuando Cade y yo subíamos al escenario juntos. Hacíamos la escena en la que Fedra primero revela sus sentimientos a Hipólito. Ellos hablaban de la muerte de Teseo (marido de Fedra y padre de Hipólito) A Hipólito nunca le había gustado su madrastra. No sabía que ella lo había tratado mal, para poder mantener más fácilmente su distancia, porque lo había amado, incluso antes de que Teseo supuestamente muriera.
Los hicimos bien en la muerte de Teseo, pero yo iba a penas en la mitad de mi monólogo, en la que declaro mis sentimientos, cuando Eric salió de detrás de escena y entró en el escenario.
—Para, para. Cade, ¿qué estás haciendo?
Cade miró aturdido, y tal vez a punto de estar enfermo. —¿Perdón?
—Tú la desprecias. Cuando la revelación de sus sentimientos caen en tu cuenta, debes de estar horrorizado, asqueado, incluso enojado.
—Por supuesto, señor.
—Entonces, ¿por qué te ves como un cachorro enfermo de amor al que le devuelven su afecto?
Como si yo no canalizara la culpa suficiente por esta actuación, sentí el peso de mi propia culpa añadida. Esto era mi culpa. No se trataba de la obra. Se trataba de mí. Había mantenido sus sentimientos en secreto durante tanto tiempo, pero me di cuenta en esa fiesta, desde que lo había besado, todo estaba más cercano a la superficie. Él llevaba la esperanza como una abrigo de invierno, en capas, por encima de todo.
No lo miré mientras él y Eric hablaban, porque no estaba segura de poder evitar la pena en mi rostro, y odiaba ver eso. Entonces, miré a Justin en su lugar. Su rostro estaba demacrado. A pesar de que se encontraba a unos quince metros de mí, sentí como si estuviera viéndolo desde lejos. Sólo me miró por un momento, antes de que su mirada saltara a Cade y profundizó su ceño fruncido. Después de unos segundos, se encontró con mis ojos otra vez, y me mantuvo allí con su mirada. Había algo diferente en su aspecto, algo cambió, algo que hizo que mi corazón latiera más rápido y a mi pelo hormiguear en la superficie de mi piel.
Cade y yo terminamos nuestra escena sin incidentes. No fue el mejor desempeño que podría haber dado, pero me pareció que fue lo mejor hasta ahora. Aunque no era imparcial, supongo. Debería haber estado contenta de que mi amigo tenía problemas incluso para actuar disgustado conmigo. Pero en el fondo de mi mente, un pensamiento plantó sus raíces profundizándose a pesar de mis intentos por alejarlo.
Si él conociera la verdadera razón que yo tenía, tal vez... si supiera lo que nos mantiene separados, probablemente no tendría ningún problema despreciándome.
Estaba un poco fuera de foco por la siguiente re-llamada. Tanto es así, que Eric decidió que era de darme un descanso. Necesitando el aire fresco, salí por la salida de emergencia (que nunca fue alarmada), y supe antes de oír el crujido de la puerta abierta otra vez detrás de mí, que Justin me seguiría.
—Lo estás haciendo bien —dijo.
Solté un poco de aire. Podría haber sido una risa, si hubiera tenido más energía. —Sí, es por eso que estás aquí tratando de hacerme sentir mejor.
—Mis razones para estar aquí son totalmente egoístas.
Seguía pensando que me acostumbraría a él diciendo cosas así, a su franqueza.
Nunca lo hice.
—Tenías razón. Estás actuando como un imbécil.
El poco calor que había en mis palabras se fue cuando sonrió.
Caminó a mi lado, mirando hacia un punto lejano en el campus. —Sigo pensando que esta obra es una señal. Es como nosotros.
—¿Soy la madre llena de lujuria en esta situación o tú?
Sus ojos volvieron a mí, bañando y explorando las curvas y la líneas de mi cuerpo. —Oh, ese definitivamente soy yo —respondió—. Fedra sigue diciendo que está siendo egoísta. Que se odia por ello, pero lo hace de todos modos. No puede negar lo que quiere, incluso si causa su caída y la de él.
—¿Y has aprendido algo de nuestro paralelo literario?
—En realidad no. Sigo pensando que ella lo haría todo de nuevo si hubiera una posibilidad... una posibilidad de que pudiera salir bien. Aunque 99 veces de cada 100 la historia termina mal, pero merece la pena, aunque sólo sea una vez, que consiga un final feliz.
—Escucha, Justin, mientras que este paralelo que estás dibujando es adorable, sobre todo con ese acento, estoy un poco cansada de las metáforas, y ser comprada con las historias de amor condenadas. Sólo di lo que quieres decir. He estado descifrando un texto antiguo toda la noche. No quiero tener que descifrar te a ti, también.
—Estoy diciendo que me equivoqué. —Dio un paso más cerca, y mi cansancio huyó, sustituido por la electricidad bajo mi piel—. Estoy diciendo que me gustas. Estoy diciendo que no me importa una mierda ser tu maestro.
Entonces, me besó.
Lo empujé antes de que mi corazón y mente fueran barridos. El placer que me golpeó después del beso, ya había terminado, por lo que se sentía como un eco. Y a pesar de que fui yo quien lo empujó, lo eché de menos.
—Justin, esto es una locura.
—Me gustan las locuras.
La pregunta era... ¿y a mí? Esta era la cosa más loca que jamás había hecho, y me aterraba y me emocionaba a la vez. Me aparté, necesitando la distancia para pensar, envolviendo mi cerebro alrededor de la locura. Había muchas posibilidades de que esto saliera mal. Pero, de nuevo por primera vez, me encontré con mi propia vida más interesante que la historia de una personaje en una página. Y Dios, quería saber el final.
¿Y no me había dicho Eric que era mejor cuando tomaba decisiones valientes? Había estado hablando de la actuación, ¿pero no son válidas para la vida, también?
La mano de Justin rozó mi frente, y luego volvió a introducirse en mi pelo.
—Sólo piénsalo.
Oh, lo pensaría. Probablemente sería lo único en lo que podía pensar.
Me dio un rápido y pequeño beso en mi frente y se fue, dejando mis pensamientos en un revoltijo y mi corazón en un desastre.
VALE, ME HAS PUTO MATADO CON ESTE CAPITULO Y MÁS SI TIENES EN CUENTA QUE LO LEÍ ESCUCHANDO MY WORLDS THE COLLECTION.
ResponderEliminarDIOS ¿COMO ERES ASÍ?¿COMO HACES ESTO A MI POBRE CORAZÓN? DIOS MIO , ME VA A DAR UN PAROCARDIACO AHORA MISMO.
ES QUE JODER, ES TAN JODIDAMENTE PERFECTO. ADEMÁS DE LARGUITO ES EMOCIONANTE, PASAN COSAS.
Justin es jodidamente mono, me encanta como actua con ella, como la trata, como dice que le importa una mierda ser su maestro. ¡ASI SE HABLA! y bliss dios es tan tonta, una gata imaginaria llamada Hamlet, jajajaja me he reído mucho en esa parte.
Me voy a reír mas cuando el sepa que ella es virgen por que en algun momento lo sabra.
Te juro que cuando ella se ha separado me han dado ganas de cogerla del pelo y hacerla que lo bese otra vez por que joder ahora que el se ha atrevido pues como que no pega mucho que ella se quite.
Cade me da penita pero que le den, es su amigo y tal pero donde se pone Justin que se quite él. Bliss tiene que pensar en ella, y su felicidad es Justin, que eso lo se yo.
Aunque seguramente sigas torturandome por muchos capitulos mas con esta historia, joder me llevas de cabeza pero me encanta.
Una de las cosas que me gustan mucho de esta novela es que te documentas sobre el tema que estas escribiendo y así haces que el lector no se pierda al leer. Eso es muy destacable.
Una vez más me has hecho emocionarme y sonreír como si yo fuera parte de la novela, como si yo fuera Bliss.
Sube pronto cariño :)
atte: alysa bieber smiler unbroken