jueves, 20 de junio de 2013

First Love. Capítulo 9.

Había tanta incomodidad en el aire, que se sentía casi sólido.

Mi cara estaba presionada contra la mesa en la sala de estudiantes, mientras que Kelsey trataba de inflarme con patatas fritas y otros carbohidratos maravillosos. 

Ella me dio unas palmaditas en la espalda a medias. No había nada remotamente maternal en Kelsey, pero, al menos, lo intentaba. 

—Estás exagerando, Bliss. La única cosa que se sentía en el aire era la tensión sexual. Quiero decir, él no te miró mucho, pero cuando lo hizo... ¡Hola! ¡Desmayo! 
—No hay manera de que pueda sobrevivir a un semestre en esa clase. 
—Eso es ridículo. Eres una actriz. Los actores duermen entre sí todo el tiempo, y luego siguen adelante. Joder... ¿No te acuerdas del primer año de carrera cuando no querías salir con Dom en esa escena, y Eric os envió a la otra habitación y os dijo que os besarais hasta sentiros a gusto el uno con el otro? 
—¿Por qué me recuerdas constantemente, hasta el día de hoy, el segundo momento más humillante de toda mi vida? 
Ella rodó los ojos: —Pero lo superaste. 
—Nunca me olvidaré de la sensación de tener la lengua de Dom metida hasta la campanilla. Aún puedo sentir el asqueroso sabor. 
—Vas a estar bien, Bliss. Son cinco meses. Y sólo tienes que verlo durante tres horas a la semana. Habrá terminado antes de que te des cuenta. Luego, puedes follártelo hasta dejarlo sin conocimiento una vez más antes de viajar por el mundo conmigo. 
—Hay tantas cosas locas en ese plan que no sé ni por donde empezar. 
—Vas a comenzar por comer, o vamos a llegar tarde a Dirección. 

Gruñendo, empujé unas cuantas patatas en mi boca para calmarla. 

Kelsey hurgó en su bolso en busca de su móvil, pero sus dedos se aferraron a otra cosa: —Oh, lo olvidé. Tengo analgésicos... ¿Quieres uno?
Tragué saliva y dije: —¿Para que iba a querer eso? 
Ella arqueó su cabeza hacia un lado —¿No tienes dolor después de... ya sabes... enloquecer con el sexy profe de teatro? 

Estúpida Bliss. Estúpida. 

—¡Oh! Oh, cierto. No, no, estoy bien. Me he tomado un montón esta mañana. Estoy bien, gracias. 
—Qué chica. 

Avance el resto del día en modo piloto automático, lista para volver a casa y meterme en el capullo del olvido que es el sueño. Ni si quiera me molesté en quitarme la ropa antes de caer en la cama. 

Mi móvil me despertó unas horas más tarde. Era Cade. 

—Hola nena. ¿Estás lista para salir por ahí? 

Miré con los ojos empañados el reloj. Eran solo las 7 de la tarde. 

Bostecé. —Sí... claro. ¿Qué tienes en mente? 
—Bueno, yo estaba pensando... 
—Nada de bebida —lo interrumpí—. No pienso beber alcohol. 
Se echó a reír. —Vale, vale. Lindsay tocará esta noche en la cafetería Grind. ¿Qué tal suena un café? 

Volví a bostezar. Lindsay era una compañera de la clase de teatro. Una noche escuchando su música sería simple y suave. Exactamente lo que necesitaba. 

—El café suena estupendo. 

Cuando salí 20 minutos después, mi cabeza osciló de un lado a otro, paranoica de poder encontrarme con Justin. Cuando estuve segura de que no había nadie alrededor, corrí al estacionamiento y subí al viejo y sucio coche de Cade. 

Me saludó con una sonrisa. Resistí a la tentación de mirar hacia atrás en la dirección del apartamento de Justin. 

—Olvidé mencionarte antes, que te veías muy bien hoy. Quiero decir, descartando tu resaca. Nunca usas falda en clase. 

Y yo quería responder le: ¡Empieza a conducir ya! Pero eso habría sonado raro, incluso para mí. Así que respondí: —Oh, me quemé la pierna, y no debo usar ropa ajustada sobre ella.
—¿En serio? —preguntó— ¿Que te ha pasado? 

No podía decirle exactamente la verdadera razón. Porque entonces el querría saber de quien era la moto en la que había estado y porque había estado en ella y bla, bla, bla. 

—Oh, me quemé con mi plancha. 
—¿Te has quemado la pierna con la plancha? ¿Tan largo tienes el vello de las piernas? 

Pensaría que después de todas las mentiras que he dicho las últimas veinticuatro horas sería un poco mejor en eso. 

—Ja, ja. ¡Muy gracioso! —Hice una mueca—. Se me cayó de la encimera, tontito, y me dio en la pierna. 

Yo jugaba con la ventilación de aire acondicionado a pesar de que apenas funcionaba. 

—Bueno, hoy sólo no tienes que dejar que se te caiga el café ardiendo encima. O mejor aún... toma un café helado. 
Le dije: —Sí, sí capitán. 

Grind era una bonita casita en el borde del campus que se había convertido en una cafetería hace unos años. En el interior pedías el café, y fuera había una terraza donde se organizaba música en vivo casi todas las noches. El interior estaba lleno. Envié a Cade fuera para que encontrara asientos, y le dije que yo pagaría las bebidas. Pedí una café helado y para Cade un batido de fresa. Ni si quiera le gusta el café, pero viene aquí por mí. 

Me paré en la fila durante 10 o 15 minutos, así que cuando me dirigí a fuera, no tenía ni idea de donde estaba Cade. Caminé entre las mesas, asintiendo con la cabeza a la gente que conocía, evitando el contacto visual con aquellos que no. Capté por el rabillo del ojo a Lindsay en el escenario mientras se estaba preparando, y ella sonrió. 

Finalmente, vi de pie a Cade en una mesa cerca de la parte delantera. Era un sitio impresionante teniendo en cuenta lo lleno que estaba el local. 

Me acerqué por detrás y codeé su espalda. 

—Joder, Cade, pensaba que nunca te encontraría. ¿No podías al menos haberme enviado un mensaje? 

Yo no apartaba la vista de las bebidas con precaución y Cade me miró por encima del hombro, luego envolvió su brazo alrededor del mío y cogió el batido de mi mano izquierda. 

—Lo siento, nena, estaba hablando y me distraje. ¡Mira quién es! 

Alcé la vista hacia delante y vi a Justin. 

Esta vez, no tuve la suerte de dejar el café. Así que cuando lo vi, se deslizó de mi mano y salpicó mis pies. 

Cade, con sus súper rápidos reflejos, lo esquivó por poco, antes de tenerlo todo en sus zapatos. 

—Mierda, Bliss. Yo estaba bromeando sobre el café helado, pero me alegro de que me escucharas. Juro que no solías ser tan torpe. 

Yo todavía no podía hablar. Mis pies estaban fríos y pegajosos. Y mi cara se sentía demasiado caliente. 

—Aquí —dijo Cade—. Siéntate, el Sr. Bieber ha dicho que podemos sentarnos con él. 
—Es Justin, Cade. —Estoy segura de que se lo había dicho a Cade media docena de veces ya. 

Cade no le hizo caso y se volvió hacia mí. —Voy a dentro a conseguirte servilletas. ¿Quieres otra bebida? 
—No, no. Estoy bien, Cade. Tú quédate. Iré a limpiarme. 
—Olvídalo. Te gusta la música de Lindsay mucho más que a mí. Todas esas cosas de ''ser el cambio'' y ''chicas al poder'' no son mi estilo. No quiero que te lo pierdas. Siéntate. 
—Esta vez, sus manos sobre mis hombros me empujaron hacia abajo hasta que mi trasero golpeó el asiento. Entonces se fue, y me quede a solas con Justin otra vez. 
—¿Qué estás haciendo aquí? —Mi pregunta salió en tono enfadado. 
En comparación, él estaba dulce y tranquilo, y posiblemente un poco triste. —Mi internet todavía no está conectado en el apartamento, y tenía que revisar mi correo electrónico. Me puedo ir, si lo deseas. 

Sí.

—No —suspiré—. Desearía que no nos hubieras invitado a sentarnos contigo. 
—Bueno, Cade no dijo que estaba aquí contigo. Sólo pretendía ser amable. 
—Lo siento... es que... esto es incómodo. Cade no sabe... 
—...No voy a decirle nada, si es eso lo que te preocupa. Me gustaría conservar este trabajo, y además, tu vida personal no es asunto mío. Lo que pasó entre nosotros se acabó. 

Su voz se endureció mientras hablaba. ¿Acabó? ¿Por qué se siente como un puñetazo en el estómago? Tenía los dientes apretados, dibujé con mis ojos la línea fuerte y suave de su mandíbula. 

—Te has afeitado. —Le dije. 
Su mandíbula se aflojó, y él me miró con confusión. 
—Uh, sí, lo he hecho. 

Nos sentamos en silencio, y no podía dejar de mirarlo. Sus ojos eran marrón claro como la miel, y con el pelo sin cresta parecía más joven. Era guapísimo. Demasiado diría yo. ¿Cómo se pudo fijar en mi? 

Sus ojos se posaron en mis labios, y me di cuenta de que me estaba mordiendo el labio inferior. Dios, quería besar lo otra vez. 

Salté de mi asiento. —Esta fue una mala idea. Me voy. Dile a Cade que me he puesto enferma o algo así. 
Se puso de pie, también. —No, Bliss, espera. Lo siento. No te vayas. Yo... Mierda, no sé lo que voy a hacer. Me sentaré aquí en silencio, y vosotros dos podéis ignorarme completamente. Te lo prometo. 

En ese momento, Lindsay dio un paso hacia el pequeño escenario improvisado, y las luces se encendieron, y la gente aplaudió. 

Si yo quería salir, tenía que hacerlo ahora. Si me levantaba en medio de la canción, Lindsay me vería y se enfadaría. 

Así que, en contra de mi mejor juicio, me senté otra vez. 

Justin mantuvo su promesa, y mantuvo sus ojos pegados a la pantalla. Me senté en silencio mientras Lindsay hizo su prueba de sonido, mi cuello se tensó con fuerza por resistir mirarlo. 

Cade llegó exactamente mientras Lindsay estaba dando su introducción. 

—Hola —susurró. —Randy estaba en un transporte escolar, y me ha dejado una toalla. He pensado que sería mejor que un montón de servilletas. 

Luego levantó uno de mis pies pegajosos en su regazo, me quitó el zapato y empezó limpiando mi pierna con la toalla húmeda. Me reí cuando pasó una sección particularmente delicada. 

Oí a Justin dejar de escribir. 

Por puro instinto, lo miré, pero él estaba mirando a Cade... y a mis piernas. Me aclaré la garganta y tiré mi pie hacia atrás. Cogí la toalla de Cade y dije: —Gracias, creo que puedo hacerlo. No confío en que no me hagas cosquillas. 

Justin volvió a su ordenador, Cade se centró en Lindsay, y yo agaché la cabeza para echar un vistazo más de cerca a mis pies. Cuando estaba segura de que no me veían, apreté los ojos cerrados y deje escapar un grito silencioso. 

Reconocí algunas de las primeras canciones de Lindsay, después de haberlas oído tocar en varias ocasiones, tanto en el escenario y en la sala de espera durante los ensayos y entre clases. Tenía un gran sonido crudo, acústico, y sus letras eran siempre algún tipo de comentario social, llamando a la gente en sus mentiras. Es por eso cuando ella se inclinó hacia el micrófono y presentó su siguiente canción, yo estaba increíblemente sorprendida. 

—La siguiente es algo diferente para mí. El encantador propietario de este establecimiento —ella señaló a un lado—. Saludad a Kenny. —Él miró a la fuerza, pero saludó con la mano—. De todos modos... Kenny me pidió que tocara al menos una canción que no fuera... ¿Cómo lo dijiste, Kenny? Amarga o política, creo que es lo que dijo. Y ya que soy incapaz de escribir algo así, voy a cantar una canción escrita por un amigo mío, que desea permanecer en el anonimato. Se llama: Resistir. 

La canción abrió con suavidad, con una simple progresión de cuerdas, similar al sonido normal de Lindsay. Luego cambió, se convirtió en triste, apasionada, casi desesperada. Ella cantó... y deseé haberme ido cuando tuve la oportunidad. 

~ No importa que tan cerca, tú siempre estás demasiado lejos
Mis ojos se sienten atraídos donde quiera que estás. ~ 

Las tranquilas conversaciones que habían estado ocurriendo antes pararon. Fue un cambio tan dramático que todo los ojos estaban fijos en ella. Pero podría jurar que sentí un par de ojos en mí. 

~ Estoy cansado de la forma que ambos pretendemos 
Cansado de siempre querer y nunca ceder
Puedo sentirlo en mi piel, lo veo en tu sonrisa 
Somos más. Siempre lo hemos sido. 
Piensa en todo lo que hemos perdido. 
Cada caricia y cada beso. 
Debido a que ambos insistimos. 
Resistimos. ~ 

Su mirada era este peso físico presionando contra mi piel. Mi corazón latía rápidamente en mi pecho y mi respiración llegó más corta. No quería resistir. No podía evitarlo. Lo miré. 

~ Aguanta la respiración y cierra los ojos 
Distráete con otros hombres 
No son ninguna sorpresa, tus suspiros derrotados
¿No estás cansada de las mentiras? ~ 

Pero él no me miraba. No estaba escribiendo, pero sus ojos estaban fijos en la pantalla, y parecía... inconsciente. ¿Era sólo yo? ¿Estaba imaginándome todo? 

~ Piensa en todo lo que hemos perdido. 
Cada caricia y cada beso. 
Debido a que ambos insistimos. 
Resistimos. ~ 

De repente, no quería estar más aquí. No podía estar cerca de él. Iba a volverme loca. Fue una estupidez... incluso más estúpido de lo que habría sido tener una aventura de una noche, pero me gustaba. A él no le gustaba Shakespeare, y iba en moto, y era mi maestro... Pero me gustaba, y mucho. 

~ Ya he terminado. No voy a ignorarlo. 
No voy a pretender resistir. 
Quiero más. ~

6 comentarios:

  1. DIOS DIOS DIOS.
    1º-Esa canción la ha escrito Justin
    2º- Que tonta es Bliss, que admita de una puta vez que le gusta y que se líen YA.
    3º- ¿Qué pensará Justin al verla con otro allí?
    4º- ¿SE VAN A BESAR? ( SI SI SI SI SI SI )
    Dios mio tia. ¿Cómo lo haces?¿Cómo me dejas así?¿Cómo escribes de este modo?
    Cuándo acabo Golden Lake pensaba que la nueva no sería mejor ni igual pero es que es totalmente distinta y eso me gusta. Ambas son perfectas.
    Amo la inocencia de Bliss ( aunque he de reconocer que a veces me pone nerviosa ) y la sensualidad y el misterio de Justin. Entre ellos hay tensión sexual no resuelta {nunca mejor dicho LOOL} Y TIENEN QUE RESOLVERLA SI O SI SI O SI.
    Kelsey descubrirá pronto que Bliss aún es virgen por que la pobre la verdad es que miente fatal.
    Necesito que subas más capitulos por favor , no me puedes dejar así.
    Esta novela es demasiado swaggosa y me lleva a pensar que soy Bliss y que estoy sintiendo los ojos miel de Justin fijos en mi, seriously. SUBE PRONTOOOOOOOOOOOO!
    -ATTE : ALYSA BIEBER SMILER UNBROKEN

    ResponderEliminar
  2. NECESITO MAS MAS MAS MAS MAS MAS SIGUIENTE YA POOOOORFAVOR ES TAN ABABSHSHU
    PD: Soc na Nuria<3

    ResponderEliminar
  3. Holaaa soy. Nueva lectora y queria decirte q me encanta quiero mas mas mas poirfavor quiero mas no e dejes asi ajaja besos y siguiente

    ResponderEliminar
  4. Diiiioos amo esta nove vale? Es taaaaaaaaaan perfecta tss la amo, quiero el siguiente yaaa:)

    ResponderEliminar
  5. kjdfnkfjndk el capítulo diez ya está subido.

    ResponderEliminar