Lindsay terminó los últimos acordes, y luego sacó la lengua y dijo—: Deprimente. ¿Feliz, Kenny?
Cade se rió y dio un fuerte grito. La multitud comenzó a aplaudir y a silbar. Intenté levantar las manos para unirme a ellos, pero pesaban como si fueran plomo en mi regazo.
Miré a Justin, y esta vez estaba mirándome. Sus ojos eran oscuros, y cuando conectamos, él no hizo ningún esfuerzo en apartar la mirada. Nos miramos el uno al otro mientras los aplausos se calmaban, y por primera vez en mi vida entendí la frase de ''tengo el corazón latiendo fuera del pecho'' porque tenía la sensación de que algo dentro de mi estuviera desesperado por salir.
Antes de volverme loca, aparte mis ojos, me puse de pie, y tire del codo de Cade.
—Oye, ¿qué pasa? —Era muy bueno intuyendo mis pensamientos, y vi como sus ojos pasaron de entretenidos a preocupados—. ¿Va todo bien?
—Sí, claro. Es sólo que estoy cansada. ¿Puedes llevarme a casa?
—Claro, por supuesto. —Presionó una de sus manos en mi mejilla como si fuera mi madre comprobando mi temperatura. Casi no quitó sus ojos sobre mi cara cuando dijo—: Gracias por dejarnos sentarnos aquí con usted, Sr Bieber. Nos vemos el miércoles.
—Es Justin, Cade, por favor. Que los dos tengáis una buena noche.
Justin solo miró a Cade cuando habló, lo cual probablemente fue lo mejor. Con un brazo alrededor de mi hombro, dejé que mi amigo me llevara hasta el aparcamiento.
Nunca había estado tan agradecida de subirme a un coche oxidado que olía ligeramente a aceite y a queso. Cade se subió junto a mí. —¿Estás segura de que está bien?
—Sí, solo estoy cansada.
—Bueno. —No parecía convencido—. Vamos a llevarte a tu casa entonces.
Giró la llave, y nada pasó. El motor no rugía como hacían los motores de los coches, las luces tampoco se encendieron, nada.
—Oh... mierda.
—¿Qué? —pregunté—. ¿Qué significa eso?
—Significa que mi coche esta hecho una mierda.
Giró la llave otra vez, y cuando nada pasó, pegó una palmada al volante con furia. Puse mis piernas sobre el asiento y metí la cabeza entre las rodillas.
—Espera un segundo. —Cade se bajó del coche, y abrió el capó. Me quedé acurrucada en el asiento intentando borrar mentalmente las últimas veinticuatro horas de mi cerebro. En algún momento, mientras analizaba cada mirada que me había dado Justin esta noche y planeaba lo que diría y como actuaría en mi siguiente clase, debí de haberme quedado dormida.
La siguiente cosa que supe fue que Cade estaba sacudiéndome para despertarme, y el coche definitivamente seguía sin encenderse.
Me froté los ojos y me bajé del coche.
—Lo siento, creo que estoy más cansada de lo que pensaba.
—Escucha, no podemos encender el coche, y hemos intentado todo lo que se nos ocurre.
Mi cerebro no registró el ''nosotros'' hasta que el capó comenzó a bajar, y Cade seguía de pie a mi lado.
Y por supuesto, allí estaba Justin otra vez. Porque el mundo quería ponerme las cosas difíciles últimamente.
—Incluso intentamos encenderlo usando la moto del Sr Bieber.
—Ya te lo he dicho, es Justin, Cade.
—Sí, sí, ya lo sé. Así que como yo vivo cerca de aquí...
Oh, señor. No. Por favor no. Cade era un residente en uno de los dormitorios de la universidad, lo que significaba que podía ir caminando hasta llegar en menos de tres minutos. Yo, por otro lado, vivía a unos kilómetros del campus.
—Le he preguntado al Sr Bieber, y dice que puede llevarte a tu casa. Resulta que vosotros vivís incluso en el mismo complejo de apartamentos.
—No me digas. —Traté de convertir mis dientes apretados en una sonrisa—. Eso es muy bonito de su parte, pero puedo llamar a Kelsey para que venga a por mí. No es gran cosa.
—Pero los dos vais hacia el mismo sitio... —La confusión de Cade lo hacía encantador y terriblemente atractivo, pero en cierto modo yo tenía ganas de meterle una patada en la espinilla.
—Sí, pero...
—Bliss —interrumpió Justin. Dios, nunca me voy a cansar de escucharlo decir mi nombre con su delicioso acento—. Está bien. En serio. No es ninguna molestia llevarte, y vas a estar en casa en un minuto. Te lo prometo.
Me miraba como si esto fuera lo más casual del mundo. Como si tener mis brazos alrededor de su cintura mientras el conduce una moto estuviera totalmente bien. Como si yo no tuviera aún un vendaje en mi pierna de la última vez que me subí a ese trasto con ruedas.
Cade bostezó. Se veía tan cansado como me sentía yo. En ese momento supe que si insistía con el tema, y quería esperar a Kelsey, él esperaría conmigo.
Me froté los ojos y tomé una bocanada de aire.
—Está bien, está bien. Gracias... Sr Bieber. Te veré mañana, Cade.
Cade Sonrió, ajeno a mi tormento, y dijo: —Hasta mañana, Bliss.
Me dio un rápido beso en la frente, dijo buenas noches a los dos, y luego corrió al otro lado de la carretera y se adentro en el campus.
Ni siquiera me molesté con lo de intentar calmar mis respiraciones esta vez. Sabía que no ayudaría. Enderecé mis hombros, y me di la vuelta para mirarlo.
Él me miró por un segundo, con el ceño fruncido, y luego me dijo: —Tú no puedes llamarme Sr Bieber.
A pesar de la tensión entre los dos, me reí. —Claro... Justin.
No había una buena manera de hacer esto, así que solo me dio el casco y subió a la moto. No tenía que decirme que tuviera cuidado con el tubo de escape mientras me subía, pero lo hizo de todos modos.
Esa noche llevaba una chaqueta ligera y unos pantalones que le caían por encima de las caderas de una forma muy sexy. Estaba realmente guapo. Me agarré a la chaqueta en lugar de su cintura. El viaje fue aún más aterrador sin algo más sólido a lo que sostenerme, pero me negué a envolver mis brazos a su alrededor.
Sobre todo, porque no estaba segura de que tendría la fuerza de voluntad para desenvolverlos si lo hacía.
Cuando llegamos, me bajé de la moto en segundos. Creo que dije adiós. Honestamente, estaba tan asustada que salí huyendo, a paso firme y acelerado hacia mi portal. Y él me dejó. Cuando me deslicé dentro de mi apartamento, arriesgué una mirada hacia atrás. Aún estaba en la moto, y después de un segundo, arrancó y se fue. Lo vi irse, luchando contra el loco impulso de seguirlo.
No importa lo que yo sintiera por ese hombre... no podía haber nada entre nosotros.
***
Miércoles, permanecí en la sala de espera hasta el último minuto, así la clase estaría ya llena para el momento en que yo llegara. Tenía mi fotografía y mi currículum como él nos pidió, y me senté al lado de Cade, por lo que había alrededor de una docena de personas entre Justin y yo.
Cerca de un minuto después de las nueve, Justin pidió orden en la clase.
—Muy bien, entonces. Como dije el lunes... no vamos a perder el tiempo. Vamos al grano. Hoy, vais a hacer audiciones simuladas usando frías lecturas de ''Un tranvía llamado deseo de Tenessee Williams''. Si no lo habéis leído, deberíais estar cuestionando vuestra carrera justo en este momento. Os he dividido en parejas. Las asignaciones junto con la parte que leeréis, están en la mesa de mi izquierda. Os enviaré fuera y tendréis diez minutos para prepararos antes de que llame al primer grupo. Vais a notar que la escena que he escogido de la obra es la escena que lleva hasta el momento culminante, donde Stanley viola a Blanche, la hermana de su esposa.
—Profesor, ¿él la viola? —Ese debe de ser Dom, obviamente uno de los que deberían reconsiderar su carrera.
—Sí, Dom. Ahora, la dificultad de las audiciones, es que a menudo tendréis que representar escenas culminantes, sin el beneficio de tener una actuación completa para crear ese momento. Los momentos antes de audicionar son extremadamente importantes. Tenéis diez minutos para encontrar una conexión con su compañero y con su personaje. ¡Buena suerte!
Él dio un paso al lado, dejando espacio entre la mesa que había dicho y esquivando a los montones de personas que se apresuraban a coger su papel y nerviosamente, descubrir quien era su pareja. Yo no me sentía con ganas de saltar entre la multitud, pero Kelsey me cogió del codo y no me dejó otra opción.
Cogí mi papel, reconociendo al instante la escena. Justin no bromeaba sobre empezar justo en el clímax. Blanche es extremadamente loca. Le eché un vistazo a mi hoja de asignación y... estaba emparejada con Dom.
Presioné mi mano contra mi frente, maldiciendo este maldito día. Dom colocó un brazo sobre mi hombro un momento después.
—Que te parece Bliss, estamos juntos otra vez.
Moví mi hombro para quitar su brazo y caminé hacia la puerta. —Vamos a terminar con esto, Dominic.
Cuando salí del teatro, las parejas estaban acampadas en varios sitios a lo largo del pasillo. El único sitio que quedaba libre estaba directamente en frente de las puertas del teatro, lo que casi garantizaba que seríamos el primer grupo elegido. Eso significaba que tendríamos menos preparación que los demás. Mierda. Claramente, el mundo estaba en contra mía hoy. Bueno, la parte positiva de todo esto es... que saldría de clases temprano.
—Muy bien, Dom, vamos a ver lo que tenemos.
Pasé la mayor parte de los diez minutos explicándole la obra y la escena a Dom. Él era uno de esos chicos que tenían un físico diez, y que era bastante bueno actuando como el total idiota con exceso de confianza, pero nada más.
—Entonces, mi personaje está borracho. ¿No?
—Sí, Dom.
—Vale, y tú estás loca.
Suspiré. —Bueno, algo así. Estoy un poco delirante, y tú destruyes ese delirio.
—Vale, y luego te ataco.
Rodé los ojos.
—Sí, claro. De todos modos, voy a abrir la escena sentada en una silla, y tú entrarás por el lado izquierdo del escenario, ¿vale? No creo que el profesor nos haga hacer toda la escena, ya que es un poco larga.
Y eso fue todo para lo tuvimos tiempo porque la puerta se abrió y los ojos de Justin cayeron sobre mí. —Bliss, Dom, ¿estáis listos?
Dom tiró de mí para ponerme de pie en contra de mi voluntad, y dijo: —Claro que sí, Justin.
Lista, era exactamente lo contrario a como yo me sentía. Odiaba no estar preparada.
Justin cogió nuestras fotografías y currículums y los miró en silencio durante un minuto. Cogí una silla y la moví hasta el centro del escenario y me senté. Doblé mi guión para que el papel no fuera demasiado grande y difícil de manejar. Él hizo que nos presentáramos como si nunca lo hubiéramos conocido, y luego nos dio permiso para comenzar.
La escena abría con Blanche vestida con todas sus mejores ropas (incluyendo una tiara) hablando con pretendientes imaginarios en una fiesta imaginaria.
Me costó unos segundo entrar en escena porque mis propios sentimientos de temor y malestar eran lo contrario a la feliz ignorancia de Blanche. Pero una vez que lo logré, bloquear el escenario a mi alrededor y dejarme llevar por el guión. Cuando Dom se contoneó dentro de la escena, tuve que admitirlo, hizo genial de Stanley. A pesar de no saber absolutamente nada sobre la obra, exudaba el carisma de Stanley, su absoluto desprecio por Blanche.
Utilicé mi incomodidad sobre la situación con Justin, dejando que se filtrara y dirigiera hacia Dom. Después de media página, Justin nos detuvo.
—Bien, bien. Bliss, has empezado un poco insegura, pero has estado genial al final. Dom, creo que tienes una compresión muy buena de Stanley. —Resistí la urgencia de rodar los ojos—. Pero... no estoy sintiendo tanta conexión de tu parte como la siento con Bliss. Ella es consciente de ti todo el tiempo, ajustando sus movimientos a los tuyos. Necesito verte reaccionar un poco más. Vamos a saltar justo a la escena antes de que vuelvas a entrar al baño. Vamos a ver si conseguimos conectar unos con otros. Concéntrate en el personaje.
Asentí, moviéndome hacia el lado opuesto del escenario donde había planeado colocar mi teléfono imaginario. Nos saltamos justo la parte en la que Stanley despedazada el bonito y perfecto mundo que yo había soñado, y tenía que transmitir miedo y paranoia de alguna manera.
Cerré los ojos y respiré profundo.
Miedo. Paranoia. ¿Cómo me sentiría si alguien se enterara sobre lo que pasó entre Justin y yo? O si él se enterara de que soy virgen. Diablos... ¿Cómo me sentía yo cuando paramos porque estábamos a punto de tener relaciones sexuales? Eso era miedo y paranoia en su máxima expresión.
Sintiéndome un poco más confiada, abrí los ojos e hice la pantomima de agarrar el teléfono. Di un grito ahogado en el teléfono, preguntando por un operador.
El miedo se sentía tan real que las lágrimas amenazaban con salir de mis ojos a mares sin mi consentimiento. Yo balbuceaba, él pánico crecía y ahogaba mis palabras.
Mi voz se quebró entre mis llamadas de auxilio. La sensación de estar atrapada llego demasiado deprisa. Era sofocante.
Escuché a Dom caminar detrás de mí, y me congelé. Me aparté y él se interpuso entre la puerta imaginaria y yo. Me miró de reojo, y no tuve que fingir la repugnancia que sentía.
Intenté salir, y dio un paso en mi camino. Le pedí que me dejara pasar, tal y como lo ponía en el guión, pero se quedó donde estaba. Riendo, comenzó a deslizarse hacia mí, y sentí los latidos de mi corazón saltar un poco.
Me deslicé fuera de mi personaje sólo un momento para pensar que estábamos haciendo un trabajo realmente bueno. Mucho mejor del que pensé que haríamos. Entonces el rostro sonriente de Dom entró en mi campo de visión y me centré otra vez en mi personaje.
Traté de huir de él, pero seguía viniendo, aún riendo. Luego sus manos se cerraron alrededor de mis brazos, tirando fuertemente de mí hacia él y contra él.
Luché, retorciendo todo mi cuerpo para intentar alejarme.
Me atrajo hacia si, apretando fuerte, tan fuerte que realmente dolía, y un pequeño escalofrío de malestar se arrastró hasta mi espina dorsal.
Su rostro estaba contra el mío, así que sentía el calor de su aliento contra mi piel, que casualmente olía a chicle de fresa. Se suponía que aquí era cuando yo me desmoronaba, derrotada, y él me llevaba fuera del escenario para la escena de la violación, pero no fue como las cosas realmente pasaron.
Dom dejó caer su guión, me agarró por el cuello y juntó nuestras bocas en un beso.
Sorprendida, lo empujé con mi mano libre, pero él siguió haciéndolo, sin darse cuenta de que era yo quien protestaba, no Blanche. Lo empujé y me retorcí, pero él era muy fuerte, y sus labios estaban presionados contra los míos tan fuerte que no podía decir nada para que se detuviera. Me estaba preparando para mi último movimiento de protesta, un rodillazo rápido en sus genitales, cuando Dom fue apartado de mí.
Tomé aire, y vi a Justin, que estaba hirviendo, soltando uno de los brazos de Dom que había retorcido de una forma extraña para que me soltara.
—¿Dónde exactamente en este guión has visto esa particular dirección de la escena, Dominic? —preguntó Justin, con un tono mortalmente tranquilo.
No quería perder mi tiempo con preguntas demasiado lógicas. Empujé a Dom con fuerza, llevándolo un poco hacia atrás.
—¿Qué coño ha sido eso, Dom? La escena de violación ocurre fuera del escenario, ¡Idiota!
Me agarró las muñecas cuando vio mis intenciones de volverlo a empujar.
—Oye, estaba tratando de conectar. Estaba improvisando, eso es lo que hacen los actores.
La mano de Justin cayó sobre el brazo de Dom, y lo apretó un poco más fuerte de lo que probablemente era apropiado. Dom soltó mi muñeca inmediatamente y yo me aparté.
—Sea como sea —comenzó Justin—. Los actores también se respetan mutuamente. A menos que quieras ser acusado de acoso, debes de acordar algo como eso con tu compañero antes de hacerlo. —Pude ver la fachada tranquila de Justin quebrarse—. Ahora vete. Puedes retirarte.
Pude ver que Dom estaba furioso. Me lanzó una mirada mordaz, y abrió la puerta con tanta fuerza que golpeó contra la parte exterior de la pared. Nada podía salir peor esta semana. ¿Estaba el mundo lanzando mierda a todos los demás también o sólo a mí?
Hubo un toque ligero como una pluma en mi brazo, y luego Justin estaba frente a mí, sujetando mi brazo entre sus manos. Un moretón ya se estaba formando donde Dom me había agarrado durante la escena. Justin se pasó una mano por el rostro, y luego me miró. Dijo: —Lo siento, debería haber manejado esto mejor.
No me di cuenta de que mi cabeza estaba a punto de estallar hasta que me eché a reír, y el movimiento envió un dolor que rebotó a través de mi cabeza. Cerré los ojos por instinto. Los dedos de Justin rozaron a lo largo de mi mandíbula, enviando un temblor de escalofríos a través de mi piel por donde nos habíamos tocado. Mantuve mis ojos cerrados, porque mientras estuvieran cerrados yo no estaba haciendo nada malo, ¿verdad? Pero si los abría, y miraba su precioso rostro y miraba esos labios... estaría cruzando hacia un territorio completamente prohibido.
Un susurro. —Bliss... —fue toda la advertencia que tuve antes de que sus labios estuvieran en los míos.
Dom es un auténtico capullo...No entiendo como hace eso a Bliss así porque si es que es un hijo de puta te lo juro. Menos mal que estaba allí Justin y la ha salvado pero tu eres cruel y la dejas en lo mas interesante. Yo quiero beso!!!Quiero beso joder!!!
ResponderEliminarVaya tensión joder, vaaya tensión.
Se palpa en el aire.
Cuando se fueron en moto yo pensé que se besarían o que pasaría algo pero la pobre Bliss es tan sumamente tímida.
Dios mío en 10 capítulos me has enganchado por completo.
En serio AMO esta novela. La amo demasiado y una cosa que me gusta es que te documentas sobre el tema que tratas.
Yo amo el teatro y antes lo hacia quizás por eso me guste y atraiga tanto...
Seriously esta novela es perfectamente perfecta.
PD:Siento el comentario caca estoy en la BB.
SÍGUIENTAZOOO!!!
Atte: Alysa Bieber Smiler Unbroken
Diooooossssss miooooo quieroooooo el siguienteeeeee porfavooooor comooo me lo has dejadooo asiiii q malaaaaaaa y una pregunta el nombre de Dom o Dominic lo has sacado de Dominic Toretto de fast and furious o se te a ocurrido asi de la nada???
ResponderEliminarY siguienteeeee si no quieres q mueraaa
awwww fekjnekjnek capítulo 11 subido. tk
Eliminar